03 de febrero de 2019
03.02.2019
Memorias de Málaga

Las casas del Ayuntamiento

Los otros nombres del Ayuntamiento, la Casa Consistorial y la Casona del Parque, enlazan con otras casas que han abundado en Málaga, desde establecimientos comerciales a edificios muy significativos

03.02.2019 | 14:29
Terraza de la Casa Consistorial de Málaga, que este año cumple un siglo.

Ignoro qué colega de la profesión periodística recurrió por primera vez para identificar el Ayuntamiento de Málaga o Casa Consistorial (o casas consistoriales como se decía antaño) como «la Casona del Parque», que es correcto (casa señorial antigua) pero que se puede mal interpretar porque se antoja como algo de menos categoría. El edificio que alberga la institución municipal es un palacio, por cierto muy bien conservado, y que forma parte del patrimonio arquitectónico o cultural de Málaga.

La palabra casa (edificio para habitar) es una de las más utilizadas del vocabulario español porque acompañada de otro vocablo permite toda clase de interpretaciones.

Dejando al lado la utilización de los estadounidenses para identificar la sede presidencial de la nación –la Casa Blanca, en Washington- y los argentinos para el mismo fin –la Casa Rosada en Buenos Aires -, en Málaga la tenemos para todos los usos, aparte la de vivienda o residencia.

La lista de casas de Málaga es tan amplia como profesiones, comercios, política, la iglesia€

En el sector comercio de Málaga ha habido y hay numerosos ejemplos, como La Casa de las Colchas, que era un comercio establecido en la calle Nueva dedicado exclusivamente a la venta de colchas para cubrir las camas; Casa Morganti, que estuvo en la calle Larios, dedicada a la venta de cristales para ventanas y cuadros; Casa Páez, en la plaza de la Constitución, dedicada especialmente a la venta de abanicos; Casa de las Medias, en el Pasaje de Marmolejo; Casa Moragues, en la calle Larios, confecciones; Casa del Abuelo, en Calderería, lencería; Casa Pedro Mira, en la misma calle, venta de sombreros y toda la gama de cubrecabezas; Casa Blanca (no la de Washington), tejidos€

Si dejamos los comercios y nos centramos en la alimentación y restauración, nos encontramos con Casa de Guardia, en la Alameda, con vinos de Málaga preferentemente; Casa Flores, taberna en la calle Trinidad Grund; Casa Mira, en la calle Larios especializada en helados y turrones; Casa Cano, en la plaza del Carbón, ultramarinos; Casa Matías, en la calle Duende, taberna; Casa Curro, hoy hotel, en la calle Sancha de Lara y las numerosas casas de huéspedes convertidas hoy en hoteles de una y dos estrellas.

Edificios

Numerosos edificios y viviendas de Málaga son conocidos por apodos basados en hechos curiosos, por su constructor, por la inmobiliaria que comercializó la venta de los pisos, por el color de la fachada, etc.

Alguna vez me he referido en estos capítulos de Memorias de Málaga a los casos más conocidos. Repito algunos y agrego otros que los malagueños identificarán sin necesidad de explicar el porqué del mote: La Casa de los Fantasmas, en el Paseo de Sancha, porque se extendió el bulo o leyenda que en su interior al menos merodeaba un fantasma; las Casas de Cantó, en la Malagueta, porque fue construida por un señor apellidado Cantó; las Casas de Campos, en la plaza de la Merced, por igual motivo; La Pantera Rosa, con fachadas al Paseo de Sancha y Limonar, porque su fachada se pintó de rosa y coincidió su inauguración con una serie de televisión con el mismo título, La Pantera Rosa; La Casa de las Tres Chicas, en una de las vías que cruza la calle Córdoba y que la construyó el propietario del cine Pasqualini con los beneficios de la explotación mismo (a 15 céntimos o 3 chicas la entrada), y las tres chicas, multiplicadas miles de veces, permitió construir el edificio; la Casa de las Flores, en el Paseo de Reding, porque todas los balcones dotados de jardineras estaban repletos de flores (geranios, creo recordar); La Casa del Jardinero, en el parque malacitano y que estaba reservada al jardinero mayor del parque; la Casa del Peón Caminero, en Pintor Sorolla; La Casa de la Cultura que se levantó sobre el entonces desconocido Teatro Romano; La Casa Tapón, en la calle Císter que restaba la visión de la Catedral y que fue demolida porque dificultaba la visión de la basílica; las Casas de Félix Sáenz en el Paseo de Reding. y que responde a la persona que financió su construcción; las Casas de los Arcos, en el citado Paseo de Sancha porque una serie de arcos enlazan las entradas a las viviendas€ y la denominación generalizada para determinadas mansiones como casa solariega.

Otras denominaciones

La relación no termina ahí, porque la casa da mucho de sí: en Málaga todas las hermandades y cofradías de Semana Santa tienen su casa de Hermandad; casas que responden a otros servicios y necesidades tan variopintas como la Casa Natal de Picasso, la Casa de Socorro, la Casa del Niño Jesús, Casa Parroquial, la Casa Cuna, la Casa del Pueblo (estuvo junto a la parroquia de Santo Domingo), la Casa Sindical, en la avenida Manuel Agustín Heredia, que sigue siendo sindical pero de otros sindicatos; la Casa de Acogida, de Empeño, Casa-Cuartel de la Guardia Civil, la Casa de Botes, que fue del Real Club Mediterráneo y que ahora es un restaurante; La Casa de la Bomba, en la calle Vendeja sobre la que cayó una bomba durante la Guerra Civil y que estuvo varios años en ruina; en el campo nos encontramos con las casas de labranza y casas de labor€ y para terminar, un pueblo de Málaga que responde al nombre de Casabermeja, y la llamada Casa Invisible, en la calle Nosquera, que desde el exterior es visible; lo de dentro no lo conozco porque no he pisado su umbral.

Otra casa que se hizo muy famosa no en Málaga sino en todo el mundo fue la de ET, el extraterrestre de la película de igual título que después de la experiencia terrícola que quería regresar a «mi caaaasa».

Paso un tupido velo sobre otras casas que llevaban el complemento directo de citas, lenocinio, trato»... con sus madamas rectoras. A este respecto me viene a la memoria un chiste que circuló años ha y que responde a la memoria histórica. Un señor llegó a una ciudad para hacer unas gestiones en el Ayuntamiento de la localidad, y al primer hombre con el que se cruzó, le preguntó:

-¿Podría decirme dónde están las Casas Consistoriales?

La respuesta fue: ¡Huy!, esas las cerró Franco hace mucho tiempo.

Para terminar, un dicho muy popular: Voy a tirar la casa por la ventana, y eso sí que es difícil.

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