24 de febrero de 2019
24.02.2019
Economía

Málaga tiene 52.000 pensiones más que antes de la crisis pero con menos empleo

El numero de prestaciones contributivas sube un 24% y llega a 265.000 mientras la cuantía media pasa de 675 euros a 897

24.02.2019 | 05:00
Un grupo de jubilados en Málaga.

La ratio de cotizantes por pensión baja de 2,7 a 2,2 ? Expertos piden que se exploren modelos mixtos, como en otros países europeos

El progresivo envejecimiento de la población española viene propiciando en los últimos años un aumento del número de pensionistas en un contexto de permanente debate sobre la futura sostenibilidad del sistema público de pensiones. El asunto se ha tornado más candente aún cuando esta semana se ha conocido la ruptura del Pacto de Toledo (Unidos Podemos se ha desmarcado de los preacuerdos alcanzados, alegando su rechazo a elevar la edad legal de jubilación o a un recorte en las pensiones al extender a toda la vida laboral el cómputo para calcular la pensión). Los expertos en el mundo laboral, por su parte, urgen a los partido a buscar consensos y adoptar medidas que garanticen la viabilidad futura de un sistema que necesita elevar sus ingresos.

Las tensiones del sistema, que funciona con una caja única a nivel nacional, se resumen en que el incremento de pensionistas no viene siendo acompañado por una correspondiente subida del volumen de trabajadores para poder sostener esas prestaciones, una tendencia que irá a más por una mera cuestión demográfica. En el caso de Málaga, por ejemplo, los últimos datos del Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, correspondientes a enero, indican que el número de pensiones contributivas en vigor es actualmente de 265.000 (cifra que no coincide exactamente con una cifra similar de pensionistas porque hay algunos usuarios que compaginan más de una pensión, pudiendo el volumen ser inferior en torno a un 10%). El dato revela una subida del 24,5%, con 52.200 más que a inicios de 2008, cuando había 212.700.

Además, hay otro factor sin duda positivo pero que también eleva la incertidumbre: el aumento de la cuantía de la pensión media. En 2008, la prestación en Málaga se situaba en 675,74 euros al mes (incluyendo las cinco que integran el sistema de la Seguridad Social: jubilación, incapacidad permanente, viudedad, orfandad y favor de familiares). Hoy día, esa cifra es de 897,95 euros, con una subida del 32,8% (221 euros más que entonces). En el último año, la cuantía ha aumentado un 5,5%.

La subida no se debe, ni mucho menos, a la revalorización anual que aplica el Gobierno (en los últimos años, la revisión al alza ha sido mínima, del o,25% anual y sólo ahora se ha aprobado que se van a equiparar al IPC) sino a que los nuevos jubilados que acceden al sistema lo hacen con mayores cotizaciones en su vida laboral.

Así, la media de las pensiones de jubilación, que constituyen más de la mitad del total de prestaciones contributivas que hay en Málaga, ha pasado en este tiempo de una media de 751,4 euros a la cifra actual de 1.033,2 euros. El resultado final es un mayor desembolso para las arcas públicas. Este pasado enero, por citar una referencia, el gasto total en pensiones en la provincia ha sido de 237,9 millones mientras que en ese mismo mes de 2008 fue de 143,7 millones.

Pese a estos incrementos hay muchas pensiones de escasa cuantía. De hecho, el 30,1% de las pensiones malagueñas (cerca de 80.000) necesitaron de complementos a mínimos.

Por otro lado, el aumento de la cifra de pensiones en Málaga está acompañada de una evolución de afiliados a la Seguridad Social que supera levemente a los de 2008, tras años de crisis en los que el volumen estaba por debajo debido a la dureza de la crisis. El dato actual es de 596.400 cotizantes, con una ligera subida respecto a los 582.000 de 2008. En cualquier caso, Málaga ha pasado en este tiempo de tener un ratio de 2,7 ocupados por cada pensión antes de la crisis a rebajarlo ahora a 2,2. Según los expertos, un sistema está saneado financieramente y es sostenible con una tasa de dependencia a partir de 2,5 cotizantes por pensionista.

En España, la Seguridad Social destinó en enero 9.535 millones de euros al pago de las pensiones contributivas, un 7% más que en el mismo mes de 2018. El número de pensiones subió un 1,2% hasta 9.695.870.

La pensión media del sistema, que comprende las distintas clases de pensión (jubilación, incapacidad permanente, viudedad, orfandad y a favor de familiares), se situó en diciembre en 983,4 euros mensuales, lo que supone un aumento interanual del 5,72%. La pensión media de jubilación, la más elevada, se situó al inicio del presente mes en 1.129,6 euros mensuales.

El gasto global del conjunto de pensiones llegó a superar el 8% de subida interanual en la antesala de la crisis (2008). Desde hace unos años, el gasto viene creciendo a un ritmo próximo o superior al 3%.

Reto de futuro

¿Qué piensan de todo esto los expertos? El decano de la Facultad de Derecho de Málaga y catedrático de Derecho Financiero y Tributario, Juan José Hinojosa, afirma a este periódico que el sistema de pensiones está sufriendo las consecuencias de una crisis económica que ha reducido durante varios años la cifra de trabajadores y, por tanto los ingresas de la Seguridad Social. «La crisis ha dejado mucho lastre, incluida una pérdida de empleo considerable» afirma.

El crecimiento del volumen de cotizantes es así una cuestión básica para el sostenimiento del sistema aunque, según Hinojosa, ni siquiera eso es suficiente ya que la cifra de pensionista seguirá subiendo (viene ahora la jubilación del baby boom) y la esperanza de vida también es mayor: si la media hasta ahora es que una pensión de jubilación de disfrutar entre 10 y 12 años, la expectativa ahora es que se perciba entre 15 y 20 años.

«Eso significa que el modelo actual no sirve del todo. Se habla de subir la edad de jubilación o de variar el cálculo por el total de todo lo cotizado pero también habría que mirar lo que se está haciendo en otros países europeos porque esto no es sólo un problema de España sino general», apunta. En Holanda o Gran Bretaña se han introducido modelos mixtos, donde una parte de la pensión sigue dependiendo del sistema público y otra del privado (en forma de planes colectivos que dotan las empresas). En Suecia, otro ejemplo, se crea una cuenta para cada trabajador que se va nutriendo mensualmente de fondos.

«No hay que rasgarse las vestiduras por explorar estos planteamientos, aunque cada país tiene que ver qué soluciones puede aplicar», señala. Hinojosa también cree que se podrían destinar parte de los impuestos a las pensiones, al igual que se hace con la educación, la sanidad o las carreteras. «Lo suyo es que el sistema de la Seguridad Social fuera autosuficiente pero eso no ocurre, está en déficit, por eso habrá que buscar otras fuentes de ingresos. Tenemos que pensar que el importe de las pensiones va a seguir subiendo», advierte.

Por parte del Colegio de Graduados Sociales de Málaga, José Almirón, vocal de la junta de gobierno, afirma que el sostenimiento de las pensiones es un desafío de futuro que urge a tomar medidas. «Habrá que reajustar el sistema. Ahora mismo lo que hacemos es repartir los ingresos que entran en la Seguridad Social y eso ya no es suficiente», comenta Almirón, que recuerda que el déficit de esta organismo es ya de 18.000 millones de euros.

También señala que aunque se ha recuperado ya la cifra de trabajadores con respecto a antes de la crisis, ahora hay muchas más personas que trabajan a tiempo parcial, lo que impide que los ingresos de la Seguridad Social sean iguales a los de antes. La natalidad también es un reto pendiente, ya que ahora mismo hay 19 millones de cotizantes en España y se calcula que para 2050 se necesitarán unos 35 millones. A su juicio, y con este complicado escenario, es necesario endurecer el cálculo de la pensión a partir de la vida laboral e incrementar los ingresos, ya sea vía impuestos o tirando de los presupuestos. «Eso sí, yo no lo haría a través de cotizaciones sociales, porque eso sería penalizar el empleo. Ya tenemos una de las cotizaciones más altas de Europa», recuerda.

Además, opina que se debe de ir a una edad de jubilación real de 65 años, ya que actualmente hay personas que pasan a ser pensionistas antes de esa fecha. Y es que con la actual esperanza de vida puesta en una media de 83 años, pueden haber pensiones de jubilación que se cobren durante más de 20 años (razón por la que al anterior Gobierno introdujo el factor de sostenibilidad, aunque su entrada en vigor está congelada). Almirón coincide en que hay que estudiar fórmulas mixtas como las que ya se están aplicando en Francia, donde una parte del cobro de la pensión depende de fondos privados, aunque siempre con el aval del Estado.

El profesor de Entorno Socio-Económico de San Telmo Business School en Málaga, Gonzalo Laguillo, afirma que el problema de las pensiones se venía venir hace años y lamenta que no se hayan tomado antes medidas correctoras al respecto. «Es como un petrolero que va llegando a puerto y no tiene la previsión de frenar antes. La demografía y el aumento de la esperanza de vida nos viene indicando desde hace tiempo que el sistema, tal y como está planteado, es insuficiente de forma estructural», apunta. A su juicio, cree que serán la sociedad y los partidos los que tendrán que alcanzar consensos para hacer sostenible el sistema, ya sea a través de impuestos o tirando de presupuesto, aunque advierte de que todo esto requeriría de «mucho cuidado» para no perjudicar a la marcha de la economía. Laguillo, no obstante, recuerda que el debate de las pensiones obliga también a reflexionar sobre las prioridades sociales y el gasto público. «Se trata de gastar mejor el dinero que tenemos para dedicarlo a las cosas importantes, como las pensiones. Hay muchas partidas que podrían recortarse. Y también podríamos plantearnos si de verdad podemos seguir manteniendo en España cuatro niveles administrativos», plantea.

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