12 de mayo de 2019
12.05.2019
Educación

Apps en las aulas malagueñas

El uso de la tecnología está cambiando las metodologías y dinámicas en las clases, facilitando que los estudiantes sean más protagonistas en el proceso de aprendizaje

12.05.2019 | 05:00

Los profesores de Primaria y Secundaria usan aplicaciones para organizar el aula y preparar los temas mientras que los alumnos recurren a herramientas de autor para realizar proyectos - Los futuros docentes también se forman ya en tecnología en la UMA

La tecnología forma parte de nuestra vida y está suponiendo una transformación a la que la educación no es ajena. Hace tiempo que las pizarras digitales, los ordenadores o las tabletas son parte del equipamiento de cada vez más aulas y los alumnos se forman en competencias digitales. Frente a esta realidad, hay voces que empiezan a cuestionar el uso de las pantallas en la escuela y surgen recelos al conocer que los directivos de Apple o Google prefieren tener a sus hijos en colegios donde no hay tecnología hasta Secundaria. ¿Cuál es el camino a seguir en el determinante ámbito de la educación? Docentes y pedagogos coinciden en dos factores, hay que buscar un equilibrio entre las herramientas tecnológicas y las tradicionales y que siempre sean los criterios pedagógicos y educativos los que primen. En definitiva, no usar la tecnología porque sí, por el simple hecho de utilizarla. Sino sacarle el mejor partido a las herramientas nuevas como las que ofrecen hoy ya muchas aplicaciones. Con responsabilidad y criterio.

En este sentido, el pedagogo y director del Centro de Formación de Profesorado de Málaga (CEP), Enrique Sánchez, apunta a la necesidad de desarrollar «una responsabilidad compartida en torno al uso de aplicaciones informáticas, promoviendo en los alumnos competencias de pensamiento crítico enfocadas al uso adecuado de un instrumento que tienen en la palma de su mano».

Sánchez defiende que las apps y la tecnología en general son «un gran recurso didáctico» que está provocando un cambio en la metodología y una nueva forma de relación con los alumnos, basada más en «formular preguntas que en proporcionar respuestas, más en disponer medios para acceder al conocimiento que en exponerlo en clase, o en descubrir lo que tus alumnos hacen mejor y utilizarlo como andamiaje para construir el aprendizaje». Un camino que ya están recorriendo muchos profesores malagueños y en el que las apps tienen un gran protagonismo.


Aurelio Caballero (CEIP Flor de Azahar)

El CEIP Flor de Azahar de Estación de Cártama no tiene aún edificio propio. Los alumnos están repartidos en tres centros distintos mientras el suyo se termina de construir. Una circunstancia que no impide que este nuevo colegio de Primaria tenga ya en marcha un potente plan en el que la innovación es el motor y las app, las herramientas que utilizan tanto en el proceso de enseñanza-aprendizaje, como para mejorar la convivencia o para lograr una comunicación directa y fluida con los padres. «Las clases son mucho más atractivas. Los alumnos desarrollan sus capacidades, interactúan mucho más y están más motivados. El objetivo es preparar a los profesionales que se demandan ahora». Así resume Aurelio Caballero, profesor y director del Flor de Azahar, los beneficios que tiene la metodología que están desarrollando y que se apoya en gran parte en las apps.

Han empezado por 5º de Primaria –aunque el objetivo es ir ampliando este proyecto al resto de cursos– y todo el profesorado se ha formado para que estos alumnos trabajen en su día a día con la herramienta Gsuite de Google, que engloba aplicaciones como Classroom, Google Docs, Google Calendar o Google Drive. «Clasroom es un aula virtual con la que los niños realizan tareas y proyectos», explica Caballero, que subraya las posibilidades del entorno multimedia frente al tradicional libro de texto, que sin embargo no ha desaparecido aún de las clases. «Hay que buscar el equilibrio», incide el director del centro. Así, en este colegio los alumnos estudian con sus libros de papel al mismo tiempo que usan Google Doc para hacer tareas que luego suben a Drive, o abren la app Quiver para estudiar con más detalle un mapa gracias a la realidad aumentada.

Además, el próximo curso quieren introducir la asignatura de Robótica, por lo que los estudiantes ya están aprendiendo lenguaje de programación con Light Bot y Makeblock. Dos apps con las que podrán incluso construir sus propios robots y programar sus movimientos, desarrollando así la competencia computacional, una de las más demandadas hoy por las empresas.

Pero más allá del currículum, en el CEIP Flor de Azahar también han recurrido a una aplicación para lograr una buena convivencia. Se trata de Classcraft, con la que mediante juegos de rol los alumnos de 5º –cada uno con su avatar– van logrando puntos por buen comportamiento que se pueden canjear por privilegios como elegir sitio en el aula. Una técnica de aprendizaje que se conoce como gamificación (aprender jugando) y que si incluye el uso de la tecnología motiva aún más a los estudiantes.

Para completar el círculo, también usan una app, Telegram, para la comunicación con los padres y ya tienen un canal con unos 300 miembros. Según explica el director, eligieron esta aplicación porque permite un alto grado de privacidad, aunque también se puede elegir entre que sea un canal cerrado, en el que se informe a los padres de forma unidireccional, o un canal abierto como los que han creado los padres. Las posibilidades para innovar son muchas y el equipo directivo del CEIP Flor de Azahar está dispuesto a seguir explorándolas.


Esteban Llorens (IES Mare Nostrum)

Esteban Llorens, profesor de Filosofía en el IES Mare Nostrum, utiliza aplicaciones casi para cada aspecto del proceso de enseñanza-aprendizaje y asegura que las nuevas tecnologías han permitido dar un gran salto tanto en la gestión del aula como en la evaluación o en los proyectos que realizan los alumnos. ¿Cuáles son esas app? En el apartado de cuadernos de clase digitales para registrar la asistencia, observaciones de clase o poner las calificaciones, la Consejería de Educación de la Junta implantó hace una década Iseneca. Sin embargo, muchos profesores utilizan ya iDoceo porque, pese a no ser gratuita, permite tantas opciones que su uso se ha extendido rápidamente. «Si un profesor de idiomas quiere dejar registrado cómo habla un alumno, le hace una entrevista, la graba y la guarda y puede compararla con otras más adelante», explica Llorens una de las muchas posibilidades de iDoceo. «La evaluación ha cambiado radicalmente porque tienes un montón de herramientas», añade.

Para preparar las clases, Explain Everything es la aplicación estrella porque facilita utilizar los recursos multimedia que llaman más la atención de los alumnos que el texto escrito, guardar las presentaciones para posteriores cursos o ir modificándolas. «Se pueden hacer montajes para presentar los temas con PDF, vídeos, noticias de prensa e incluso hay profesores que se graban ellos mismos», detalla este profesor del Mare Nostrum. Posteriormente, los alumnos pueden consultar todo este material en Google Drive. «La preparación de las clases es más creativa y esta app te permite hacerlo de forma más organizada», subraya Llorens. Además, Drive se usa como herramienta para gestionar los proyectos que los estudiantes van haciendo cada vez más, en línea con la metodología activa que se está imponiendo. En este bloque de app, también destaca Kindle, que el docente utiliza para asignar párrafos de un libro a cada alumno que éste tendrá que analizar después, evitando así que se copien o que recurran a internet.

Por último, Llorens explica también el amplio universo de 'herramientas de autor' que los estudiantes tienen a su disposición para realizar los proyectos que en la era analógica se reducían a cartulina y rotulador. Un apartado en el que destaca Canva, para componer sus propuestas, o Padlet, que se utiliza como 'muro' en el que el profesor puede ver de un vistazo todos los trabajos. En lo audiovisual, Powtoon para realizar vídeos, y Symbaloo para colgarlos, están siendo todo un éxito en este centro con vídeos con miles de visitas de todas partes del mundo y que sirven de fuente de inspiración a otros estudiantes. Todo al servicio de que el aprendizaje sea lo más significativo posible.


Rosa Liarte (IES Eduardo Janeiro)

Su proyecto #merezcounacalle, que comenzó en el IES Cartima con el objetivo de calcular cuántos nombres de hombres y cuántos de mujeres había en el callejero de Cártama para evidenciar la desigualdad también en este ámbito, ya se ha extendido incluso a otros países. Un proyecto que dio a conocer a Rosa Liarte a nivel nacional y que ella inició gracias a las nuevas tecnologías. Ahora ha puesto en marcha en el IES Eduardo Janeiro de Fuengirola una actividad en la que utiliza la app Flipgrid que permite a los estudiantes grabarse en vídeo e interactuar con alumnos de otros centros. «Estamos aprendiendo geografía junto a una clase de un colegio de Estados Unidos. Nosotros les hemos mandado vídeos de aquí y ellos nos envían de allí. Gracias a la tecnología he acercado a mi alumnado a otros de EEUU», explica Liarte.

Esta app funciona como una plataforma que pone en contacto a profesores de todo el mundo para poder hacer proyectos conjuntos. Y no es la única aplicación que se usa en las clases de Historia y Geografía que imparte la docente. Idoceo, Explain Everything o Touchcast son sólo algunas de ellas.

Liarte también se atreve a darle un uso educativo a Instagram. «No todo es Dulceida», comenta entre risas, y explica que sus alumnos han creado una cuenta en esta red social para hablar de Historia, colgar fotos, vídeos... «Tengo un público que cada año cambia de gustos y tienes que estar muy al día. Hay que estar en constante aprendizaje, tanto de la tecnología como de lo que les gusta. No puedo dar todos los años el Imperio carolingio de la misma forma», manifiesta. Así, resalta las posibilidades que supone Instagram para la escuela en todas las áreas y los numerosos perfiles relacionados con la educación que pueden ayudar tanto a alumnos como a profesores.

Sobre las voces que están empezando a advertir contra las pantallas, Rosa Liarte lo tiene claro: cuando se desconoce el uso de la tecnología, se hace un mal uso y hay que educar primero en casa. En este sentido, explica que los alumnos cada vez llegan a Secundaria con mejor formación desde que en Andalucía se implantó en Primaria la asignatura de Cultura y Práctica Digital. Igualmente, en los muchos cursos de formación a profesores que imparte, cada vez ve a los docentes más concienciados de la necesidad de actualizarse, afirma.

«Yo no critico al que no usa la tecnología. Lo bueno es enriquecerse con todos los elementos posibles», concluye Rosa Liarte, que insiste en que hay que educar en el buen uso de estas herramientas y preocuparse de que los alumnos tengan una buena competencia digital que incluye saber buscar información en Google con criterio. «Cuando les eduquemos, tendremos ciudadanos que harán un buen uso de la tecnología», insiste.


Julio Ruiz (Facultad de Ciencias de la Educación)

Los estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Málaga, los futuros profesores, aprenden también con aplicaciones y redes sociales. No podría ser de otra forma cuando ellos mismos tendrán que enseñar a sus alumnos con herramientas tecnológicas. Consciente de esta realidad, el profesor de la UMA Julio Ruiz Palmero, con quien colabora el también docente y pedagogo Enrique Sánchez, creó su propia app para aplicar con más facilidad la metodología de clase invertida o flipped classroom. Un sistema de enseñanza por el que los alumnos acceden desde casa a los contenidos de la asignatura mientras que en el aula se realiza la parte práctica. El objetivo era que los estudiantes tuvieran los materiales en esta app, a la que se accede en Google Play a través de Innoeduca, el grupo de investigación de este profesor de Tecnología de la Facultad de Ciencias de la Educación. «Nos ha sido muy útil a la hora de trabajar en clase y los alumnos pueden consultar los contenidos en cualquier momento y lugar. Además, también se pueden enviar mensajes a través de la aplicación», explica Ruiz Palmero.

Los alumnos utilizan también el campus virtual de la UMA y las redes sociales, sobre todo Twitter e Instagram para dinamizar las clases, además de otras app como plickers, kahoot! o nearpod.

Son herramientas a través de las cuales aprenden contenidos también relacionados con la tecnología y que trasladarán a las aulas cuando se conviertan en profesores. Así, en la asignatura de Recursos didácticos y tecnológicos en Educación del Grado de Pedagogía aprenden como implementar las TIC en los centros educativos, los medios de comunicación de masas como recursos para la educación o conceptos de realidad aumentada y recursos móviles.

«La dinámica del aula al trabajar también por proyectos es muy diferente. Nuestro alumnado es del siglo XXI y tenemos que ir innovando y modificando nuestras metodologías», afirma Julio Ruiz sobre un cambio que está influyendo positivamente en los estudiantes. «La motivación ha mejorado mucho. Se sienten el centro del proceso de enseñanza», subraya.

Pero lo más importante, apunta este profesor, es que sepan no sólo usar las herramientas tecnológicas, sino hacerlo de una forma didáctica y pedagógica. Ahí está la clave que les convertirá en unos buenos docentes en el futuro.

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