12 de mayo de 2019
12.05.2019
Salud

El motor del hospital

Con motivo del Día Internacional de la Enfermería, cuatro profesionales de esta disciplina de la sanidad comparten cómo es su día a día para demostrar que su labor "no es solo sacar sangre" y que requiere de un amplio conocimiento

12.05.2019 | 05:00
Alumnas de enfermería en el Hospital Regional de Málaga.

Cada 12 de mayo, todo el globo celebra el Día Internacional de la Enfermería, una fecha coincidente con el nacimiento de Florence Nightingale en 1820, una pionera enfermera británica de familia acomodada, apodada como «la dama de la lámpara» y considerada todo un referente para el mundo sanitario.

Nightingale superó la oposición de su familia para dedicarse a su vocación de enfermera, una profesión que renovó por completo en cuanto a protocolos de higiene y la ayuda de la estadística aplicada a la salud pública para detectar y erradicar las principales causas de mortalidad.

Pese a que los orígenes de esta disciplina están basados en la investigación y el análisis, especialmente con las valiosas aportaciones de Nightingale a la enfermería moderna, para el imaginario colectivo esta profesión sigue asociándose mayoritariamente con el ámbito hospitalario y con sus aspectos más técnicos, como es una extracción de sangre o la administración de un suero. Sin embargo, la labor de una enfermera va mucho más allá de la técnica y se adentra a diario en el campo de lo social, lo psicológico, lo emocional e incluso lo espiritual.

En Málaga, el personal de enfermería del Hospital Regional abarca a unos 1.600 profesionales, de los cuales el 79% son mujeres. Las especialidades en las que pueden formarse van desde la Pediatría, las matronas, la Geriatría, el Trabajo o la Salud Mental. Además, este campo de la sanidad ya cuenta con la «enfermería de práctica avanzada», que convierte al sanitario en un experto que asesora a médicos, auxiliares, enfermeros... en ciertas materias. «Yo creo que la enfermería está cambiando mucho, es una profesión viva. Nos hemos remontado a cuando éramos ATS, hemos sido diplomados, ahora somos un grado, hay especialidades de enfermería y ahora estamos las enfermeras de prácticas avanzadas, asumiendo roles y competencias cada vez más complejas», explica Begoña Martín, enfermera de práctica avanzada en heridas crónicas complejas del Hospital Regional de Málaga.

La punta del iceberg


«En el hospital ves a mucha gente que piensa que la enfermera está a lo que diga el médico, pero cada vez, la gente tiene una concepción un poco más amplia, en la que no solamente es lo puramente asistencial sino que es algo más. Para muchos es solamente el «pinchas, pinchas, pinchas y poner medicación», apunta Andrés Carmona, enfermero en las urgencias del Hospital Regional, quien asegura que si la enfermera se para, el centro hospitalario se para también.

Muchos profesionales achacan esa idea preconcebida de que la enfermería es una labor únicamente técnica al desconocimiento e incluso al título tradicional de ATS. «Yo pienso que la gente a veces desconoce nuestra labor, piensan que nuestras funciones son más limitadas pero cuando llegan al sistema sanitario y les atendemos, la gente tiene una percepción mejor sobre el personal de enfermería y la labor que hace», añade Clara Jiménez, enfermera de Pediatría en el Materno, una especialidad en la que la relación con los niños y los padres implica también una dimensión humanitaria y psicológica. «Tienes que saberles escuchar, tienes que saber reír cuando hay que reír y llorar cuando hay que llorar con ellos».

«Nosotros abordamos la empatía, la asertividad con el paciente, la escucha activa, lo entendemos, lo enseñamos a abordar el problema...Somos la persona que siempre está ahí», continúa el coordinador de cuidados de Salud Mental, Juan Antonio García, una especialidad muy concreta para la que se necesitan enfermeras con una formación específica y que no trabajan únicamente en el entorno hospitalario, sino en los ambulatorios o en el propio domicilio del paciente, que pueden ser niños con una enfermedad recién diagnosticada hasta una persona anciana con una patología crónica.



Andrés Carmona es enfermero de Urgencias en el Hospital Regional desde hace 16 años, aunque también está especializado en Pediatría, un área al que no descarta volver algún día. En el puesto que desempeña, con jornadas de entre 7 y 10 horas, Andrés puede llegar a atender desde una parada cardíaca hasta asistir a pacientes por heridas, quemaduras o coordinar el triaje para que nadie espere más de la cuenta para ser asistido. «Sí que es diferente a la manera de trabajar en las plantas, porque a lo mejor en las ellas y en quirófanos, es algo más ordenado, más reglado, y aquí en Urgencias, nunca sabes lo que te vas a encontrar». 


Desde hace casi un año y medio, Begoña Martín es enfermera de práctica avanzada en heridas crónicas complejas, un título que suele traducir a sus pacientes como «enfermera especialista en heridas» y bajo el que realiza una importante labor de consultoría cuando se presenta una herida difícil. «Cuando tienen un problema con alguna herida, me avisan a mí y yo doy unas pautas a seguir», explica. Esta profesional empezó a ejercer como tal  en 1990, por lo que lleva casi 30 años trabajando como enfermera. Desde entonces ha pasado por diferentes ámbitos como las plantas de hospitalización, la UVI, las Urgencias...El último sitio en el que ha estado ha sido la Unidad de Oncología del Hospital Regional. 

Es enfermera desde hace 30 años y especializada en Pediatría desde hace 29. Su jornada laboral ahora es de 8 horas aunque ha llegado a hacer turnos rotatorios de hasta 17 horas. Actualmente, Clara Jiménez está en un servicio denominado «procedimientos de enfermería», unas técnicas de pediatría que necesitan de una atención más especializada. Una de las prácticas en las que Clara es especialista es la colocación de «líneas medias», un tipo de acceso venoso concreto para casos en los que los niños van a estar hospitalizados durante un largo período evitando así tener que hacer canalizaciones durante su estancia y restando dolor al paciente.

Juan Antonio García es enfermero desde 1988 y  coordinador de cuidados de la Unidad de Gestión Clínica de Salud Mental, un campo en el que lleva trabajando desde el año 1991. Este enfermero cuenta que en esa época, la Salud Mental se consideraba un área tabú y, aunque era totalmente desconocida para él, siempre le llamó la atención. «Una enfermera en salud mental hace las labores que pueda hacer cualquier enfermera en otro área, porque atendemos a personas. Nosotros abordamos a personas, no abordamos patologías», defiende Juan Antonio, aunque también destaca la importancia de reconocer el valor de una enfermera especializada en campos tan concretos 


«Estamos haciendo una enfermería completa con todo lo que el paciente necesita. Pero lo específico de salud mental, de abordar temas de suicidio, duelo, agresividad, de tensión... Eso requiere una especificidad a la hora de tratarlo», aclara Juan Antonio.

Trabajo en equipo

Otra de las percepciones comunes a la hora de definir la profesión de una enfermera es que se encuentra supeditada al doctor o la doctora, en una suerte de jerarquía descendente donde el personal de enfermería cumple órdenes. Frente a esto, los cuatro sanitarios coinciden en que el funcionamiento de un centro hospitalario está basado en equipos multidisciplinares.

En este sentido, para Begoña Martín, «una enfermera lo que hace es cuidar. El campo de los cuidados es un campo propio de enfermería, los médicos hacen otra cosa». A lo que Juan Antonio añade: «La enfermería es una disciplina autónoma, lo que pasa es que tiene áreas que comparte con el médico. De todo lo que hacemos, es en la medicación en lo que colaboramos con el médico. En otro tipo de cosas, la enfermería es autónoma. Convivimos con el trabajador social, con la terapeuta ocupacional y nadie depende de nadie».

Clara Jiménez, como enfermera de Pediatría, tiene que realizar técnicas muy especializadas que pueden llegar a producir ansiedad o dolor en el niño. En estos casos, la sanitaria recalca la gran importancia de trabajar en equipo y de compartir opiniones a todos los niveles para garantizar una óptima asistencia del paciente. «Te apoyas mucho en las auxiliares de enfermería, en los celadores, en los médicos, todo el personal tiene que trabajar en conjunto. Los nuevos métodos hacen que los niños no tengan por qué pasar dolor», detalla.

En el caso de Andrés Carmona, este afirma que, especialmente en urgencias, hay diferentes estamentos con una función asociada, pero si uno falla, el resto falla también. «Aquí en el hospital todos somos autónomos pero todos somos dependientes de todos. No podemos trabajar el uno sin el otro. Auxiliares, técnicos celadores, administrativos...aquí en Urgencias si no se trabaja en grupo, esto es un caos».

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