«No se pasa de lo posible a lo real, sino de lo imposible a lo verdadero». Como María Zambrano, filósofa y pensadora malagueña, millones de mujeres a lo largo de la historia han luchado por otorgar a la mujer la posición que verdaderamente merece en la sociedad. Hoy, un ejército morado recoge el testigo de estas pioneras, referentes en la libertad femenina, y salen a la calle a defender sus derechos.

En Málaga, hay 3.150 casos de violencia de género activos. Los datos del Ministerio del Interior (VioGen), actualizados en enero de 2020, sitúan a la provincia como la segunda, a nivel andaluz, que mayor número de casos registra. La comunidad andaluza cuenta a día de hoy con un total de 16.632 casos activos.

El número de mujeres que han perdido la vida a manos de sus respectivas parejas empezó a contabilizarse en el año 2003. Desde entonces, 42 mujeres han sido asesinadas en Málaga, cifra que la coloca como la provincia andaluza con más víctimas mortales de violencia de género, según datos recogidos por la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género del Ministerio de Igualdad. En Andalucía, el número de víctimas asciende a 211, siendo así la comunidad española con el mayor número de casos, seguida muy de lejos por Cataluña y Valencia. En España, son 1.047 las mujeres que han perdido la vida por esta lacra.

En menos de dos meses, el teléfono de asistencia a víctimas de violencia de género (016) ha recibido ya 224 llamadas en Málaga. El año pasado alcanzó las 2.611 consultas. En cuanto a denuncias interpuestas, la provincia registró 6.042 el pasado año, la tercera a nivel estatal, por detrás de Barcelona (11.594) y Madrid (19.459). Los juzgados malagueños dictaron 1.126 órdenes de protección a lo largo del 2019.

«Siento horror y rabia a partes iguales», confiesa María Sánchez (39 años). Irene Grymierski (20 años), por su parte, asegura sentirse asombrada por la magnitud de estas cifras: «Nunca me paro a pensarlo pero podría pasarle a cualquiera, en cualquier momento, y me da miedo». «Es horroroso, el mundo está loco. El problema es que no hay las penas que tendría que haber», argumenta Lina (75 años). Si hay algo que consigue conciliar los pensamientos y opiniones de tres generaciones de mujeres es la importancia que tiene concienciar y educar a la sociedad actual en igualdad, derechos y libertades. No obstante, al echar la vista atrás, el camino recorrido suma ya tantos pasos que para las generaciones primigenias la igualdad entre el hombre y la mujer es ya una realidad: «La mujer está ya más avanzada que el hombre, o va a la par. Hoy en día veo más libertad en la mujer», esgrime Lina. «Antes la mujer era más esclava, si no iba el marido tú te quedabas en casa, estabas anclada». Así, mientras que para esta jubilada pesa más el camino recorrido, para Irene, en pleno desarrollo de su vida, aún queda muchísimo por andar. «No creo que seamos del todo libres». «Hay momentos en los que, aunque intentes sentirte libre, el contexto no te lo permite», argumenta María.

Profesiones y género

Aunque es innegable el desarrollo que ha experimentado la figura de la mujer en todos los ámbitos de la sociedad, la desigualdad en el terreno laboral es un hecho que se sigue constatando, aún a día de hoy. En Málaga, las mujeres representan el 59% del paro de la provincia, según datos de la Delegación provincial de la Junta. La brecha salarial pasa de un reducido 13% entre los 18 y 25 años, a un acusado 24% entre los 46 y 65 años, superando el 50% en mayores de 65. Ellas cobran un 30% menos de media, denuncia CCOO. «Me parecen unos datos fortísimos, espero que cuando yo llegue al mercado laboral esto haya cambiado», confiesa Irene, abrumada.

Al hablar de profesiones, la discrepancia se apodera de la tertulia y la brecha generacional irrumpe en el discurso. «¿Quién iba a pensar antes que iba a haber una mujer policía?», exclama Lina. A lo que Irene responde asegurando que, para ella, es algo «tan obvio y de lo más normal». María añade que el problema radica en la falta de referentes y en los estereotipos: «Hay profesiones que han sido tradicionalmente de hombres y por eso no atraen a las niñas».

En lo que sí están rotundamente de acuerdo estas tres mujeres es en asegurar que el trabajo doméstico, que por lo general recae sobre las mujeres, nunca se ha visto valorado. «Me daba mucho coraje cuando me decían que están todo el día trabajando, ¿y yo qué estoy haciendo?», rememora Lina. Irene recuerda como, desde niña, le han dicho «no digas que tu madre no trabaja, di que es ama de casa. Y es verdad, a lo mejor supone muchísimo más esfuerzo que otras profesiones».

Los obstáculos a los que la mujer ha tenido que hacer frente en el mundo laboral van desde que, como relata Lina, la mujer tuviera que abandonar su puesto de trabajo al contraer matrimonio hasta nuevas trabas como la conciliación familiar y la «renuncia forzosa» a la trayectoria profesional. « Yo estoy en una edad en la que quiero ser madre pero sabes que hay un precio, un peaje que hay que pagar...me genera mucho miedo e incertidumbre», confiesa María. «Tú sabes que tienes ese riesgo de qué te vas a encontrar cuando vuelvas, lo tienes que asumir. Es un problema que tiene mi generación».

Concienciación

Los datos que deja a su paso la violencia de género y los malos tratos las escandaliza. María explica que lo primordial es la prevención: «Entendiéndola en sentido amplio y empezando desde edades tempranas». Esta profesora considera que la concienciación no se está llevando a cabo de manera «inclusiva y creativa, como se debería hacer para que calara realmente y se viera el problema».

Un fenómeno al que, aseguran, está asistiendo la sociedad actual es a la normalización de esta problemática. «Cuando sale una noticia de una muerte por coronavirus pincho corriendo y luego sale una mujer apuñalada y no. Me siento mal por hacerlo pero...», reflexiona Irene. María denuncia que la violencia de género no puede ser un tema al que estemos tan acostumbrados, a día de hoy, «que ya ni siquiera llame la atención».

Para estas mujeres, la concienciación parte de acciones tan sencillas como hacer un uso adecuado del vocabulario: «Los micromachismos siempre dan a entender que la mujer es el sexo débil y eso la baja en la sociedad», asegura Irene. María afirma que es una cuestión de costumbre: «Abrid un periódico y mirad cuantas corbatas y trajes hay en las fotografías, ¿cuántas directivas hay? Una imagen vale más que mil palabras, ¿esa es la imagen que estamos dando?».

8 de marzo

El movimiento que se ha creado en torno al Día Internacional de la Mujer consigue congregar, cada año, a un mayor número de personas. «Empezó siendo algo que concernía solo a las mujeres y ahora ves a familias enteras», destaca María. El pasado año, Málaga llegó a reunir a más de 17.000 personas, según Subdelegación, y 50.000, según la organización, en una marea que tiñó de morado las calles del centro. «El 8M consiguió que personas muy diferentes y muchas generaciones se pusieran de acuerdo», destaca María. Sin embargo, el 8M sigue sin convencer a Lina, que no le ve resultados claros: «Yo la manifestación no la veo para nada». Más de medio siglo se extiende entre los extremos de este trío de mujeres, con vivencias y opiniones, en muchos casos, ciertamente opuestas pero unidas en un solo objetivo: ser libre.

Hoy, a las 18 horas, Málaga volverá a teñirse de violeta.

Mujeres 8M Málaga: La igualdad, aún lejos