Manuel Montalbán Peregrín es el defensor universitario y practica la docencia en la Universidad de Málaga. Su labor se basa en ayudar a los miembros de la comunidad universitaria que tengan dudas o quejas que necesiten la mediación de un departamento neutral entre los distintos órganos de la universidad. Tras 9 años en el puesto, el pasado 26 de febrero, renovó como defensor universitario. Su área de conocimiento es la Antropología Social y continúa en la UMA desde que comenzó sus estudios en la misma.

¿Qué función tiene el Defensor Universitario?

El Defensor Universitario es una figura que recogen los estatutos de la Universidad de Málaga, lo hacen por la Ley de Universidades. Está recogida en todas las universidades españolas y su función es velar o defender el respeto a los derechos y libertades de toda la comunidad universitaria. Tanto profesorado, como estudiantado o de PAS, que es el Personal de Administración y Servicio. Es defender los derechos o velar por el respeto de los derechos y las libertades de todos los integrantes de la comunidad universitaria frente a las actuaciones que puedan llevar a cabo los diferentes órganos, servicios, departamentos, etcétera de la universidad.

¿Por qué se presentó usted para el puesto?

No me presenté, me presentó el rector. Me escoge el claustro a propuesta del rector. Es él quien escoge a quien considera que reúne los requisitos tanto académicos como éticos, de trayectoria universitaria… y se lo propone al claustro que es el que tiene que ratificarte. El día 26 de febrero a mí me ratificó el claustro. Y por lo que acepté, pues bueno, porque estoy implicado y comprometido en la mejora de la universidad desde hace muchos años, tanto en investigación como en docencia, es un poco mi vocación. Y también, por mi agradecimiento. es una manera de agradecerle a la UMA el haberme acogido tantos años. Este año, hago ya 29 años aquí. Son muchos años y bueno, pues es una manera de devolverle a la universidad que me haya acogido y me haya permitido integrarme y desarrollarme como docente y como persona.

¿Estudió usted en la UMA?

Acabé la carrera en junio del 88, hace ya muchos años. Y leí la tesis en el año 93.

¿Acuden muchos alumnos a buscar su ayuda?

Sí, claro. Más en estos tiempos. En general, en los últimos años, y esto es una buena noticia, hay un descenso de las quejas. Es muy interesante resaltarlo en el sentido de la colaboración estrecha entre representantes estudiantiles y con los diferentes órganos de responsabilidad de la universidad para que mejore la calidad, lógicamente. Sea todo más transparente, más claro, más ordenado, mejor organizado… Entonces ha ido descendiendo y por eso estábamos muy contentos. Pero con el tema de la pandemia, hay que reconocerlo, ha cambiado. Toda la interacción ha cambiado, una serie de procesos muy importantes a los que hemos tenido que hacer frente. El curso 18/19, atendimos 525 consultas y, en el 19/20, hemos atendido 540. Pero donde más se nota es en los expedientes de quejas, en los que hay una subida más importante. En el 18/19, atendimos 168 quejas y, en el 19/20, con todo el tema de la pandemia en el último cuatrimestre, atendimos 252, hay una subida. Estos números son similares a la época de los años 2015/2016, en conexión a otra gran crisis como fue la económica, pues a mucha gente le costó responder un poco económicamente y tuvo que combinar trabajo con estudios, también por falta de recursos… Son datos un poco similares a los que nos encontramos en esa época más álgida de la crisis económica.

¿Con el nuevo formato de enseñanza online le han llegado muchas quejas?

Pues sí, lógicamente. Muchas de estas quejas tienen que ver fundamentalmente con esto. Lo que pasa es que hay que escuchar diferentes sensibilidades y tendencias en el sentido de que haya alumnos que no están a favor de que las clases sean online, fundamentalmente por el riesgo que pueda presentar la vuelta a clase; pero hay otro sector de los estudiantes que lo que querrían es que las clases vuelvan a ser presenciales o, en cualquier caso, bimodales. Lo que pasa es que no es una decisión sencilla. Supongo que de aquí a fin de curso se podrán dar las condiciones para que haya una cierta flexibilidad con respecto a la presencialidad, pero, también es importante, en este caso porque es un tema de salud pública, la información y la coordinación de las consejerías de la Junta de Andalucía con competencia en salud y en universidades. Entonces, es lo que intentamos responder en el sentido de que, en la última semana, nos están llegando bastantes quejas sobre por qué en Sevilla y en Córdoba sí empiezan las clases presenciales y no en Málaga. Lo que intentamos un poco es intentar también sondear a los responsables académicos de la UMA y lo que nos han trasladado es eso. Es de alguna forma lo que tratamos de explicar, es nuestra labor de ser cercanos, nos llaman y siempre estamos disponibles en ese sentido, para intentar aclarar por qué las cosas se están haciendo de esta manera y recoger las quejas y las sugerencias para trasladarlo también al órgano oportuno. Hay mucha incertidumbre y, también, muchas sensibilidades que hay que escuchar porque hay también gente que está muy en contra de que se vuelva a los centros hasta que esto no se aclare más. Entonces hay dos tensiones que hay que intentar equilibrar. Yo insisto, lo más importante es que haya una coordinación con las autoridades de la Junta.

¿Qué le diría a un alumno o alumna que entra a la UMA y conoce al Defensor Universitario?

Le diría que no tiene que esperar para consultarnos a que le surja un conflicto o que surja un problema, sino que estamos aquí un equipo de personas especializadas en analizar toda una serie de situaciones o circunstancias que afectan a los estudiantes, pero también a toda la comunidad universitaria. Que no hace falta que ya esté el conflicto presente y afectándoles para que nos consulten, en el sentido de que nuestra vocación o espíritu es también preventivo. Que nos consulten si necesitan cualquier orientación.