Dicen adiós a Rayuela después de entregar el testigo a una buena librera. Juan Manuel Cruz y Carmen Niño se jubilaron el pasado mes de febrero, justo el año en el que la librería, fundada por ellos, celebra el 40 aniversario.

«Empezamos en 1981 en el número 43 de calle Granada con mucha ilusión. Los muebles los hicimos a mano durante varios meses», recuerda Carmen Niño, nacida en Ceuta hace 64 años, donde destinaron a su padre médico.

Como explica, conoció al malagueño Juan Manuel Cruz porque era novio de una amiga. «Él venía de trabajar en la librería Urbano y antes fue distribuidor. Me comentó esto y nos pusimos de deudas hasta arriba», sonríe.

En 47 m2 de exposición al público comenzaron la aventura de la nueva librería, cuyo nombre, recuerda Juan Manuel, que hoy tiene 65 años, se lo propuso Juan Guerrero de Prometeo: «Nos pareció muy bien porque ‘Rayuela’, además de un juego es un libro que va saltando, no es una cosa lineal sino que abre todas las posibilidades, da juego y protagonismo al lector y eso encajaba perfectamente en la idea que teníamos», explica.

Unos veinteañeros Juan Manuel Cruz y Carmen Niño, en los inicios de la Librería Rayuela, que abrió sus puertas en 1981 en el número 43 de la calle Granada. Archivo Librería Rayuela

Esa primera Rayuela de la calle Granada estaba presidida en el interior por un mural de Paco Aguilar y ya entonces, asesorados por especialistas, dedicaron un espacio a libros de Psicología y Educación. «Eran los años de las primeras reformas educativas de la Transición y donde había algún tipo de debate sobre nuevas tendencias educativas ahí estábamos nosotros», cuenta Juan Manuel.

El estar atento a las nuevas tendencias será una constante de Rayuela, destaca Juan Manuel: «Este es un trabajo muy machadiano: caminante no hay camino, se hace camino al andar. Hemos tenido que aprender sobre la marcha, a base de prueba, error, prueba y acierto y sobre todo, tomando el pulso a nuestros clientes, que siempre los hemos considerado más como amigos».

De esos primeros años recuerdan grandes éxitos de ventas como ‘La plaza del Diamante’ de Mercé Rodoreda; ‘Los cuentos al amor de la lumbre’ de Antonio Rodríguez Almodóvar; ‘Papel mojado’ de Juan José Millás; ‘El nombre de la rosa’ de Umberto Eco o los cerca de 200 ejemplares que vendieron de ‘Hijos de la medianoche’ de Salman Rushdie, quien tras una charla en la Universidad de Málaga, se pasó por la librería.

«Se quedó bastante sorprendido de ver su libro en el escaparate, entró y estuvimos charlando un rato, gracias a un amigo, porque yo entonces no sabía nada de inglés y él nada de español», recuerda Juan Manuel Cruz.

En 1987 dan con un local en el número 1 de la calle Cárcer de unos 240 metros cuadrados, la sede actual de la librería, un espacio que también decorarán con un mural de Paco Aguilar y que les permitirá ampliar el negocio y las actividades culturales.

La Librería Rayuela en el CAC Málaga, que estuvo en funcionamiento entre los últimos días de 2003 y el año 2010. Archivo Librería Rayuela

Rayuela Idiomas y CAC Málaga

En cuanto al local de calle Granada, se dedica a Rayuela Idiomas, hasta que en 1989 se traslada a la plaza de la Merced, donde ha estado en funcionamiento hasta hace unos tres o cuatro años. En este último local se celebraron durante tres años ‘Los viernes de Rayuela’, con una programación cultural coordinada por Adelfa Soto.

Y entre 2003 (se abrió el 26 de diciembre) y 2010 Rayuela tuvo su espacio de libros de arte en el CAC Málaga. En esos años, con tres ‘Rayuelas’ funcionando, llegaron a contar con 11 empleados.

Carmen Niño sonríe cuando recuerda los comentarios de quienes, maravillados, entraban en la librería y confesaban que les hubiera gustado estar al frente de una. «Si vieras el trabajo que tienen una librería... no recuerdo leer dentro de ella desde 1982», destaca.

Y no sólo es un trabajo ‘interior’, también ‘exterior’, y así, Rayuela participó en las negociaciones con la Consejería de Educación para establecer el cheque libro en Andalucía y dinamizó la Feria del Libro con propuestas como la que partió de Juan Manuel de editar una novela corta de regalo, con cada capítulo escrito por un autor malagueño de renombre, a finales de los 90.

Además, la librería, junto con otra de Almería, a comienzos de los 80 proporcionó los datos para un programa de gestión de librerías que todavía se emplea en toda España.

Los libreros recién jubilados, esta semana junto a algunos de los galardones recibidos por su labor de difusión cultural. Paula Guardián

No es de extrañar por tanto que los frutos llegaran en forma de galardones, como el que les otorgaron los psicólogos de Andalucía Oriental en 2000 por su labor de divulgación o, cinco años más tarde, el Premio Nacional de Librero del Año, de la Federación de Gremios de Editores de España.

Reconocimientos de los que Carmen resalta que se siente muy orgullosa, pero también recalca con modestia -otra marca de la casa- que muchas librerías trabajan de la misma manera.

Y una paradoja, porque Juan Manuel resalta que, en estos 40 años, ha asistido a «tres profecías del fin del libro del papel»: «En el 82, 83 apareció el CD-Rom y aquello parecía el fin del mundo; más adelante vino el DVD y por último el libro electrónico, pero tampoco ha logrado acabar con el libro de papel», sonríe. De hecho, los dos coinciden en que ahora se lee más que hace 40 años.

Presentación de ‘Harry Potter y el cáliz de fuego’ en 2001, el cuarto de la saga. Archivo Librería Rayuela

Y cuando se les pregunta por algún libro significativo, Juan Manuel Cruz prefiere mencionar a un escritor en particular, «porque sin ellos no somos nada», y quiere resaltar «la sencillez y humildad» que siempre ha mantenido «un escritor cien por cien comprometido con la Literatura como Antonio Soler».

Carmen Niño, por su parte, escoge una recomendación para todas las edades: ‘El jardín secreto’ (1911) de Frances Hodgson Burnett, una obra protagonista de la última tertulia de Rayuela, en este caso online, una tradición cultural que ambos mantienen desde el arranque de este siglo y que quieren continuar.

La crisis del coronavirus les animó a ceder el negocio a Nuria, una antigua empleada. Carmen y Juan Manuel llegan a la jubilación con la satisfacción de que Rayuela, la librería que fundaron hace 40 años, seguirá ofreciendo a los malagueños el infinito en un libro.