El otoño e invierno pasado fueron excepcionales en cuanto a la proliferación de las infecciones respiratorias más comunes. Desde la gripe, el virus respiratorio sincitial (VRS) de los niños hasta otros virus asociados a catarros y resfriados, todo ello desapareció gracias a las medidas de protección establecidas para frenar la proliferación del Sars-Cov-2.

Ahora comienza una nueva temporada fría con la inmensa mayoría de la población vacunada contra la Covid-19, una incidencia desplomada y, por tanto, una relajación generalizada de las restricciones, el uso de la mascarilla, la distancia de seguridad y todo el protocolo de autoprotección.

Este panorama implica que esas infecciones respiratorias que fueron testimoniales en 2020 regresen este año al aumentar sus posibilidades de circulación. Aún es pronto para estimar qué incidencia tendrán, ya que todo dependerá de cómo encaja la población la actual situación de «normalidad» con la recomendación de mantener las medidas higiénico-sanitarias. Aún así, lo cierto es que los primeros casos ya se están dando en los niños pequeños y los lactantes.

«Ha ocurrido así en otros países del cono sur del mundo en los que su período invernal ya ha transcurrido, y nosotros que ya llevamos unas semanas después del comienzo de los colegios, también estamos experimentando un aumento importante en las infecciones respiratorias de los niños», explica Tomás Sánchez, jefe del servicio de Neonatología del Hospital Regional de Málaga y vocal de la Sociedad Española de Neonatología, que añade que esas infecciones respiratorias ya están protagonizando las primeras consultas e ingresos hospitalarios.

Entre los causantes de esos casos está el virus respiratorio sincitial (VRS) junto a otros adenovirus y rhinovirus.

No obstante, es el VRS, responsable de las bronquiolitis en niños, recién nacidos y lactantes, el que preocupa a los neonatólogos, sobre todo en las poblaciones más pequeñas, que es donde puede provocar cuadros graves.

«Los niños que no se infectaron el año pasado están vírgenes inmunológicamente frente a estos gérmenes y ahora cuando se infectan tienen más edad. De manera que hay muchos casos, hay ingresos hospitalarios pero en vez de hacerlo en niños muy chiquititos, de un mes, dos meses, está viéndose en niños de un año. Esos casos no son más graves», aclara Sánchez, que recomienda extremar las medidas de higiene en las familias donde haya un bebé y niños algo más mayores.

«Todos aquellos que tengamos niños tan pequeñitos tenemos que extremar las medidas higiénicas y mucho más si tenemos otro hermanito de más edad que va a guarderías, al colegio... y pueden resfriarse, coger infecciones respiratorias y trasladarlas dentro de la casa al recién nacido o al lactante más pequeñito que es el que más peligro tiene».

Población adulta

En el caso de la población adulta, la previsión es que la incidencia de las enfermedades respiratorias también aumente, aunque quizás algo más adentrados en los meses fríos.

«Lo que es previsible es que sí deberá haber más incidencia que el año anterior, nos vamos a mover más, nos vamos a reunir más y por tanto la transmisión entre nosotros será más relevante», apunta María José Aparicio, vocal de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria.

En el caso de la gripe, Aparicio considera que el aumento de los casos dependerá también de la vacunación antigripal adelantada como el año anterior y con altas coberturas de la población susceptible.

«Yo creo que sí, que vamos a tener más virus respiratorios. Es que el año pasado no hubo gripe prácticamente pero este año veremos», agrega Juan Bellón, médico de familia en el centro de salud El Palo.

Este profesional alerta, además, de que el aumento de las infecciones respiratorias supondrá un «problema» para la Atención Primaria, ya que la similitud entre los síntomas de la Covid-19 con la de la gripe y otros procesos catarrales obligará a incrementar los cribados y la realización de pruebas serológicas para descartar posibles contagios.

Mantener la mascarilla

Las complicaciones que pueden provocar estas infecciones respiratorias en personas mayores y vulnerables lleva a los facultativos a seguir recomendando el uso de la mascarilla como medida de protección.

«Las infecciones respiratorias también afectan a pacientes con patologías crónicas como el asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), y que favorecen las agudizaciones de estas patologías de base», incide Alicia Padilla, vocal por Andalucía Oriental de la Asociación de Neumología y Cirugía Torácica del Sur (Neumosur). «Esta pandemia nos ha dejado claro que estas infecciones respiratorias son prevenibles con medidas como una adecuada higiene de manos y la mascarilla, por lo que todos somos parte de la solución».

«Las mascarillas han venido para quedarse»

El consejero de Salud, Jesús Aguirre, aseguró esta semana que «las mascarillas han venido para quedarse» debido a que la crisis sanitaria aún continúa, pero también por ser escudo frente a las infecciones respiratorias. «Tendríamos que ir interiorizando que cada vez que uno tenga un catarro de vías altas o una infección respiratoria aguda no extrañarnos de que al trabajo, a la calle, al transporte público, habituarnos a llevar mascarilla para proteger a los demás».