Ir a la playa a veces es toda una aventura. Si tienes suerte puedes encontrarte con un día despejado, una buena temperatura y un agua libre de medusas. Otros días, puede ser todo lo contrario. Estas últimas semanas, las playas de Málaga están experimentando un cambio peculiar. El agua pasa de estar muy fría a templada, tal y como se han percatado del aumento de la temperatura, ya que en esta zona normalmente el agua está "más fresquita", explica el coordinador del máster de Educación Ambiental de la Universidad de Málaga, Juan Jesús Martín.

A esto se le suma, la visita constante de medusas a nuestras costas. Pero, hoy la playa de Málaga se ha levantado con una temperatura que ha marcado un récord histórico. Las aguas malagueñas se encuentran en 27,8 grados, lo que supera el anterior registro de 27,3 grados del 1 de octubre de 2018.

Esto se debe a una posible corriente cálida. Tal y como avanzamos hace una semana, este cambio en la temperatura se debe a que se "crea unas corrientes en espiral que hace que suba agua de profundidad hacia la superficie".

El principal causante de que el agua de las playas tenga unos grados u otros es la situación de la Costa del Sol  es "el corazón del Mar de Alborán", como razonaba el biólogo Juan Jesús Martín, docente en la Universidad de Málaga. 

Este "va desde el Estrecho de Gibraltar hasta Cabo de Gata. En él, entra agua en superficie del Atlántico que se mezcla con el agua del Mediterráneo".

El ecosistema marino, en peligro

Tal y como se observa, la llamada "Filomena del calor" no solo afecta a nuestros termómetros sino también a la temperatura del mar. Pero, que el agua de la playa alcance altas temperaturas no es buena señal.

Las altas temperaturas que se están alcanzando este verano conllevan un aumento de la temperatura del mar en las costas andaluzas, lo que está causando cambios en el ecosistema y amenaza a algunas especies de algas.

Ya que puede provocar la proliferación de especies marinas invasoras y la desaparición de algunas autóctonas, especialmente de los peces, que necesitan unas determinadas condiciones climáticas para sobrevivir.

También ha provocado la proliferación de algas, como la ulva lactuca (lechuga de mar), que también está favorecida por el mayor volumen de aguas residuales y de algas invasoras que desplazan a las autóctonas.

Además, se prevé que para el mes de agosto la temperatura media también esté en la línea de la última década, en torno a los 22,8 grados.