Ángeles Malagueños de la Noche: la ayuda que comienza con un café caliente
La asociación, que cuenta con el apoyo de Fundación Unicaja, atiende cada mañana a unas 350 personas en el desayuno y sirve más de 200 comidas con alimentos donados por empresas malagueñas y el apoyo de unas 80 personas voluntarias
Los Ángeles Malagueños de la Noche dan desayunos y comidas para los más desfavorecidos / ALEX ZEA
Felisa Castro y su marido viajaron en el año 2007 a Milán (Italia) para asistir a una boda. Al salir del hotel donde se hospedaban vieron en una caseta improvisada a varios señores vestidos de color azul repartiendo café y chocolate caliente y bocadillos a las personas que hacían cola. Tan sorprendida se quedó, que Felisa habló con quienes realizaban aquella labor y decidió trasladar la idea a su ciudad: Málaga. El servicio de reparto de comida comenzó junto a los llanos de Santo Domingo, entre un hotel y una iglesia, y llegó a dar hasta 800 comidas diarias.
Esta es la génesis de los Ángeles Malagueños de la Noche, una asociación cuyo objetivo principal es ayudar a personas que se encuentran en situación de vulnerabilidad económica y en riesgo de exclusión social, a través de una acción social que garantiza el acceso a alimentos. Fundación Unicaja es una de las entidades que colabora con este proyecto con la donación de la recaudación de su última exposición ‘El viaje de la luz: de Guido Reni a Murillo’.
«A las ocho y media de la mañana, el desayuno puede cambiar el gesto de quien ha pasado la noche al raso. Un bocadillo y un café caliente parecen algo sencillo, pero adquieren otra dimensión para quienes han dormido sobre cartones, en un banco o bajo una manta». Adolfo Aldana, secretario y tesorero de la asociación, lo comprueba cada día: «La gente sale con la cara cambiada».
Los desayunos se dan a las 09,30 y las comidas a las 12,30 / ALEX ZEA
Los Ángeles Malagueños de la Noche han pasado por diferentes etapas y han ido adaptando paulatinamente su funcionamiento a las necesidades puntuales. El actual equipo directivo llegó hace cinco años y dio un giro a sus planteamientos y estrategias. La asociación, que durante mucho tiempo había dependido casi por completo de la voluntad y las aportaciones individuales, decidió concentrar sus esfuerzos. Dejó de repartir ropa y juguetes y centró su actividad en aquello que define al proyecto: ofrecer desayuno y comida a personas que realmente los necesitan sin llegar, ni mucho menos, a esas 800 comidas que repartía en sus inicios. Ahora se reparten cada jornada unos 350 desayunos y alrededor de 200 comidas.
Desde hace poco más de un año, se ha incorporado un filtro social para ordenar la atención y evitar duplicidades con otros recursos solidarios: un trabajador social evalúa cada situación y mantiene la conexión con el Ayuntamiento de Málaga, con los usuarios y con otras entidades. Aldana considera esta figura es «fundamental porque permite conocer los casos y dirigir la ayuda hacia quienes carecen realmente de medios». La coordinación entre asociaciones e instituciones también busca evitar la picaresca y que una misma persona recorra varios comedores.
La labor de los voluntarios es importantísima / ALEX ZEA
Algo más que dar de comer
El objetivo de los Ángeles Malagueños de la Noche no acaba en el plato de comida o en el café caliente. El trabajador social trata de evitar que las personas se cronifiquen en la asistencia y se les orienta hacia otros recursos cuando es posible. «La entidad no se dedica a buscar empleo -aclara Adolfo Aldana, pero sí acompaña y encauza determinadas gestiones en este sentido». También atiende circunstancias sobrevenidas: pensionistas que sostienen a familiares, personas que han perdido de forma repentina su estabilidad u hogares que no consiguen cubrir todas sus necesidades.
A las 09,30 y12,30 horas se entregan, de lunes a viernes, los desayunos y comidas
«Nuestro objetivo principal son los que yo llamo las personas invisibles», afirma Aldana. «Es la gente que realmente duerme en cartones, en los bancos o en la calle. Es gente que no tiene documentación ni DNI, ni figura en ninguna lista de cualquier institución u organización. Simplemente, no constan en ningún lado. A ellos nos debemos porque el comedor es para muchas de ellas un punto estable donde desayunar, comer y volver a establecer contactos con una red de apoyo», subraya.
La atención es presencial. Desayunos y comidas se reparten y se consumen en el comedor de la asociación, aunque existe una excepción para las familias con menores. Los menores de 18 años no entran en el comedor y sus padres recogen la comida en recipientes para llevar. De unas 200 raciones, alrededor de 25 se entregan de esta manera.
Adolfo Aldana, secretario y tesorero de la asociación / ALEX ZEA
Toda la comida que se sirve en los Ángeles procede de donaciones. Una trabajadora contacta con industrias alimentarias, proveedores y cadenas de distribución de Málaga, mientras una furgoneta y dos personas voluntarias se encargan de recoger los productos. Empresas de carne, aves, patatas y verduras colaboran de manera habitual, al igual que supermercados que canalizan alimentos todavía aptos para el consumo. El material llega a la cocina, donde el cocinero y el equipo de voluntarios lo transforman en los menús del día (también se cocina un menú halal debido a la alta demanda, sobre todo de las personas usuarias extranjeras).
Los voluntarios
Aldana destaca la inmensa labor de los voluntarios. «La red está formada por unas ochenta personas. Muchos son trabajadores y trabajadoras jubilados que se sienten útiles cuando realizan tareas en muestro comedor». . Aldana advierte de que la labor exige constancia: «El trato con personas que atraviesan situaciones complejas no siempre es fácil». Sin embargo, asegura que quienes prueban suelen quedarse porque ven de forma inmediata el aprovechamiento de su tiempo. «Sin esta estructura humana -sostiene- ni siquiera disponer de dinero bastaría para manejar el volumen diario de desayunos, comidas, recogidas y la preparación de los menús». Además de los voluntarios, la asociación tiene en nómina a un cocinero, a una administrativa, a un asesor fiscal y al trabajador social.
Colas para entrar al comedor de los Ángeles Malagueños de la Noche / ALEX ZEA
A lo largo del año se organizan además campañas específicas. En Navidad destaca el reparto de pollo asado (procedentes de muchos asadores de pollos de Málaga) con tortilla de patata para la cena de Nochebuena. En Nochevieja, Ikea aporta la cena y sus propios trabajadores acuden a repartirla. La asociación también recurre a la Lotería de Navidad y a peticiones concretas en redes sociales. Cuando faltan productos básicos como aceite o mantequilla, la respuesta ciudadana suele llegar con rapidez.
«La clave está en resolver todas esas necesidades cotidianas sin perder nunca de vista a las personas que esperan al otro lado de la puerta», comenta Adolfo Aldana. Todos los días empiezan con el desayuno: el café caliente que pone en marcha a quien ha pasado frío en la calle. Ahí, en ese gesto repetido cada mañana, se entiende la labor de los Ángeles Malagueños de la Noche.