La Asociación Dosta fomenta la inclusión educativa y laboral de colectivos vulnerables en la ciudad de Málaga
La entidad malagueña Dosta combina el refuerzo académico con una línea de becas y orientación laboral para superar las barreras económicas y sociales que dificultan la continuidad de los estudios

Vanessa Jiménez, en la sede de la Asociación Dosta, en la calle Tizo 11 de la capital malagueña. / Nacho Agote
«Dosta» significa «basta» en lenguaje caló. Esa es la palabra con la que cada vez más personas vulnerables han expresado su deseo de acceder a una educación que les abra nuevas oportunidades y les permita cambiar un futuro que, en muchos casos, parecía abocarlas a una vida sin acceso a la educación y el conocimiento.
Coger un bolígrafo y tomar apuntes después de una jornada de sol a sol limpiando casas; encontrar tiempo para estudiar mientras se cuida de los hijos pequeños; regresar a unas aulas que se abandonaron muchos años atrás y descubrir que todavía hay un camino por recorrer. Todas estas son situaciones que conoce perfectamente Vanessa Jiménez, presidenta y fundadora de la Asociación Dosta de Málaga. Las sufrió y gestionó ella no hace muchos años: «¿Cómo se mide todo esto cuando sabes lo que les cuesta a las mujeres venir aquí, coger un lápiz después de estar todo el día limpiando y ponerse a estudiar?».
Dosta trabaja, con el apoyo de Fundación Unicaja, contra la exclusión escolar y facilita que jóvenes y adultos, especialmente mujeres gitanas, puedan continuar su formación. La ESO, los ciclos formativos y la universidad forman parte de ese recorrido. También la confianza necesaria para intentarlo. La asociación combina acompañamiento educativo, orientación personalizada y ayuda con trámites, matriculaciones y solicitudes académicas. Detrás de cada expediente hay circunstancias familiares, laborales y económicas que pueden dificultar el regreso a unos estudios anhelados desde hace muchos años.

La asociación Dosta lleva siete años funcionando / Nacho Agote
Una experiencia personal que se convirtió en asociación
La historia comenzó con la propia Vanessa. «Tengo 30 años y no tengo ni el título de la ESO, qué pena, ¿no?», recuerda que se decía. En 2016 consiguió esa titulación. Tenía tres hijos y buscaba una formación compatible con sus cuidados, pero los horarios complicaban sus opciones. Finalmente aprobó el acceso a la universidad y encontró una organización de las clases que le permitía llevar al pequeño de sus tres hijos a la escuela y recogerlo después.
Su experiencia despertó preguntas entre otras mujeres que querían saber cómo lo había logrado. Las primeras ayudas llegaron desde casa, hasta que se hizo necesario organizar aquella demanda. Dosta adquirió forma jurídica como asociación en 2019 y comenzó a trabajar con 25 mujeres. «Yo siempre digo que es importante que te vean como una igual. Es la clave para que todas veamos que podemos llegar», explica Jiménez, que actualmente está realizando el doctorado en Trabajo Social tras finalizar la carrera.
El proyecto se dirigió inicialmente a madres gitanas. Después llegaron los hijos de esas madres gitanas, otros familiares y personas no gitanas que, por motivos distintos, tampoco habían podido estudiar. La apertura respondió a una reflexión sobre el modelo que querían construir. «Si luchamos por la igualdad, vamos a demostrarlo realmente. Entonces, vamos a hacer que sea un espacio inclusivo, que creo que es la mejor forma de trabajarla», sostiene su presidenta.

Dosta trabajó al principio con mujeres gitanas y en la actualidad lo hace también con mujeres no gitanas / Nacho Agote
En esos espacios de apoyo mutuo, las trayectorias de unas sirven de referencia a otras. Jiménez recuerda el caso de una mujer que había trabajado con sus padres desde pequeña y que, tras retomar su formación, ha llegado al máster de profesorado. También el de una alumna dedicada a la limpieza que cursó Administración y Finanzas y encontró empleo tras las prácticas. Son cambios que alcanzan a sus hogares: «No solo terminas trabajando con la persona, sino con toda la familia», afirma.
Los datos hablan por sí solos: 117 personas han obtenido titulaciones con el apoyo de la asociación, mientras que las personas atendidas superan el centenar anual. El equipo de Dosta cuenta con siete trabajadores y mantiene un convenio con la Universidad de Málaga para recibir alumnado en prácticas porque toda ayuda es poca. La selección de aspirantes comienza con una entrevista para conocer las inquietudes de cada persona y definir hacia dónde quiere orientar sus estudios.
Los grupos reducidos son una de las claves de su método. «Los años que llevamos trabajando con grupos reducidos, hemos conseguido que el 90% del grupo se titule», asegura Jiménez. Preparan pruebas por la convocatoria libre y se coordinan con los centros educativos para consultar los expedientes y acompañar cada recorrido. Obtener la ESO puede ser el primer paso: algunas alumnas permanecen vinculadas a Dosta porque quieren preparar después el acceso a un grado superior.

Vanessa Jiménez, en el aula de la asociación Dosta / Nacho Agote
Una línea de becas
La colaboración con Fundación Unicaja desde 2021 ha permitido apoyar apoyar la continuidad de los estudios. Vanessa Jiménez recuerda un curso en el que tres alumnas quedaron fuera de la formación que deseaban porque no les alcanzaba la nota. La ayuda de la Fundación permitió que cursaran estudios de Auxiliar de Enfermería. Aquella experiencia abrió una línea de becas para facilitar otros itinerarios formativos que se han ido incrementando año tras año.
El acompañamiento no se limita a lo estrictamente educativo, también incluye orientación laboral. «Tenemos varios alumnos que se han titulado en las formaciones que querían, pero el mundo laboral se cierra cuando quieren acceder», advierte. La asociación busca colaboraciones que favorezcan oportunidades de empleo. Entre las trayectorias que recuerda con satisfacción figura la de un antiguo alumno que ya es policía nacional. La formación empieza a traducirse así en posibilidades concretas de desarrollo profesional.

Algunas de las alumnas que van a clase en la Asociación Dosta / L.O.
El trabajo con las familias tiene, además, una dimensión preventiva: ayudar a madres y padres a formarse para que puedan acompañar la escolarización de sus hijos e hijas. Dosta ha comenzado también a trabajar con menores. «La concienciación, la motivación y el ‘se puede’ se tienen que trabajar también desde etapas más tempranas», defiende.
A esa labor se suma la difusión de la cultura y la identidad del pueblo gitano, mediante iniciativas como un museo itinerante por Andalucía. La asociación busca dar visibilidad y desmontar estereotipos que afectan a las oportunidades educativas y sociales.
- Málaga se blinda en la noche de Halloween: 242 policías patrullarán las calles con la sombra de Blocus presente
- Málaga cancela su Halloween municipal: el Ayuntamiento suspende las fiestas de nueve distritos por el luto oficial tras el accidente ferroviario de Toledo
- Mercadona abre su nuevo supermercado en Málaga Nostrum, que implanta su nuevo modelo 'Tienda 9': estas son sus características y su horario
- Es diferente a cualquier otro': así es el parque de Málaga que ha sido elegido como el mejor de España por sus toboganes gigantes, sus juegos adaptados y su tirolina de 25 metros
- El pueblo costero que acoge cada jueves uno de los mercadillos más baratos y grandes de toda Málaga, con 189 puestos de frutas y verduras frescas de la Axarquía
- Derribarán un antiguo edificio comercial en la avenida de la Aurora en Málaga para construir un hotel de 116 habitaciones
- Mercadona, Lidl, Aldi, Carrefour...: qué supermercados y centros comerciales abren en Málaga el lunes 2 de noviembre
- Investigan si Ricardo Ortiz murió corneado en La Malagueta tras la manipulación de las astas del toro
