El resurgir del Málaga CF tendrá que esperar, al menos unos días más. Natxo González no tuvo el debut soñado y los blanquiazules salen de Anduva con tres goles en contra y mucho que mejorar en defensa. Pero cualquier análisis de un equipo que ha trabajo solo dos días con su nuevo director de orquesta sería precipitado y pese a la complicada derrota, y van dos consecutivas sin ver portería, hay que tener un mínimo grado de paciencia. 

Al conjunto de Natxo González le iba a tocar tirar de épica para sacar un buen resultado de Anduva ya que, solo dos minutos después del inicio, Brugué batió a Dani Barrio y colocó el 1-0 en el marcador. Conseguir que el equipo gane en solidez defensiva, el gran reto del nuevo míster, se hacía mayor. Con tan mala suerte en los primeros minutos del encuentro, al conjunto blanquiazul le costó un poco más entrar en el partido y concentrarse para empezar a darle la vuelta a la situación. 

Tuvo que pasar un cuarto de hora para que el Málaga CF comenzase a ganar metros y generar ocasiones, pero los jugadores lograron sacudirse el polvo y pelear. Kevin, fiel a su picardía, iba sorteando rivales rumbo al área de Lizoain, aunque Oriol Rey acabó despejando el esférico. 

Jozabed también lo iba intentando, rematando. Al filo de la media hora lanzó una falta, frenada en la barrera, y después tiró un derechazo, asistido por Víctor Gómez, pero se le marchó demasiado alto. 

Las pinceladas del estilo de Natxo González se notaron en este primer partido y con solo dos entrenamientos. Pese al gol el contra, el conjunto boquerón conducía el balón por el centro del campo, encadenaba posesiones largas y ganaba en profundidad. Con pausa, pensando bien las jugadas, Ramón Enríquez alzó la vista y buscó a Brandon para intentar desequilibrar el resultado, pero el atacante mallorquín se encontraba en fuera de juego.

Y si en el primer gol Camello asistió a Brugué, ahora fue el catalán el que ayudó a aumentar la distancia en el marcador. Imanol indicó un pasillo hacia la portería de Dani Barrio y Camello firmó el segundo tanto para los burgaleses. El conjunto malacitano se marchó a los vestuarios perdiendo por 2-0, quizá demasiado castigo para un equipo en reconstrucción.

Solo los jugadores y miembros del cuerpo técnico saben de qué se hablo en los vestuarios, pero lo cierto es que el equipo blanquiazul volvió al verde de Anduva concentrado. Justo en la reanudación, Víctor Gómez sacó el balón, se apoyó en Jozabed y la recibió Jairo para encarar la portería burgalesa. Pero llegó Lizoain, salió en el momento preciso y sacó el balón de su área

. Qué poco duró la euforia. Una pérdida de Ramón en el centro del campo devolvió la posesión a los locales y pilló totalmente desprevenida a la defensa malaguista. Situación que aprovechó Hassan para firmar el 3-0 con un remate desde fuera del área. Con casi toda la segunda parte por delante, el conjunto de Natxo González quedó totalmente roto, desorientado y con nulas esperanzas de poder arañar al menos un punto de Anduva. 

Para la última media hora de juego, el míster quiso oxigenar las bandas con Roberto y Antoñín, sentando a Jairo y Kevin. Los malaguistas recuperaron circulación, también porque el Mirandés ya se sentía con los deberes prácticamente hechos. Roberto merodeaba la portería de Lizoain, Antoñín y Febas se asociaban con verticalidad, aunque era complicado mantener la moral alta con la gran diferencia en el luminoso de Anduva. 

No obstante, les quedaba algún que otro destello de buen fútbol y entre Febas, Brandon y Antoñín mantenían el ritmo. La jugada concluyó con el remate de Roberto sin éxito. Solo unos instantes después, Antoñín tiró desde fuera del área sin premio. Al menos, el equipo no bajaba los brazos. Poco más de ahí al final del encuentro. Es tiempo de autocrítica y de seguir reconstruyendo a un equipo muy tocado en lo deportivo y lo anímico.