16 de diciembre de 2017
16.12.2017
Nuestro mundo es el mundo

Todo abierto con un 27% de indecisos

En Cataluña ninguna encuesta da una mayoría constitucionalista, que los separatistas si podrían conservar por los pelos

16.12.2017 | 05:00

La semana pasada escribí que, con un 45% de estimación de voto, el independentismo mostraba fortaleza en las encuestas y que, aunque bajaba (tuvo un 47,8% en el 2015), podía conservar por los pelos la mayoría absoluta de 68 diputados. Era difícil de entender, pero era así. Ocho días después, de las últimas encuestas que permite la ley no es posible sacar ninguna conclusión definitiva, aunque sí explorar el futuro.

Cs y Arrimadas suben con fuerza. El primer dato confirma la incertidumbre. Las encuestas publicadas el viernes (El Periódico de Catalunya, El País, ABC, La Razón y El Mundo) detectan un porcentaje muy alto de indecisos. La de El Periódico los cifra en el 27%, incluso algo superior al 25% de la semana anterior. De ello se deduce no sólo que hay mucha indecisión sino también una alta volatilidad. Hay indecisión y volatilidad dentro de los dos grandes bloques. En el independentista, donde ERC parece que se impone a la lista Puigdemont, y en el no independentista, donde Cs supera al PSC. Y en algunas encuestas (ABC y El País) sale incluso como la lista ganadora en votos y escaños, aunque muy lejos de la mayoría absoluta (32 o 36 escaños frente a 68).

Pero con este alto volumen de indecisos tan cerca de la fecha electoral todo pronóstico es muy arriesgado. En especial si la indecisión no se limitara al interior de cada bloque sino que fuera consecuencia de un oculto salto al otro frente. Se podría tratar de electores independentistas que en el 2015 votaron a Junts pel Sí para negociar con el Estado en posición de fuerza y que tras las consecuencias económicas y sociales de la DUI (declaración unilateral de independencia) estarían rumiando, u ocultando, votar a un partido no independentista, al PSC o a Cs, que son los dos únicos partidos que suben en estimación de voto respecto al 2015.

Otra conclusión es que, como ya se veía la semana pasada, el independentismo tiende a la baja pero puede conservar por los pelos la mayoría absoluta. Las encuestas dan a los tres partidos independentistas –ERC, JpC de Puigdemont y las CUP– un mínimo del 43,3% (La Razón) y un máximo del 45,6 (El Periódico). En todos los casos hay descenso respecto al 47,8% del 2015 pero según algunas encuestas como la de El Periódico y El Mundo podrán conservar la mayoría y sacar hasta 69 diputados, o perderla y salir derrotados. Es el caso de las encuestas de El País, La Razón y el ABC, donde obtienen un máximo de 63, 65 o 67 diputados.

Así, el independentismo puede volver a ganar, o salir derrotado. En este caso será casi inevitable que pierda la Generalitat. Por el contrario, si conserva la mayoría será casi seguro que salga elegido un presidente secesionista.

Pero siempre será una mayoría con menos fuerza. Porque habrá bajado respecto a los 72 escaños que tuvo en el 2015, porque hay grietas crecientes –y no sólo con las CUP– dentro del bloque, y porque carecerá de hoja de ruta. Con una mayoría disminuida no puede volver a intentar lo que ya ha fracasado y ha llevado a la aplicación del 155 y a graves problemas económicos de futuro.

El segundo escenario es que no haya mayoría independentista. En este caso –salvo que todas las encuestas fallen– tampoco habrá mayoría constitucionalista ya que les dan un mínimo de 56 y 57 diputados (El Periódico y La Razón) y un máximo de 62 y 63 (El País y el ABC). Además, el constitucionalismo nunca superaría el 45,7% de los votos (ABC), aunque en el caso de este diario y de La Razón y El País superaría en votos a los secesionistas.

En este segundo escenario los constitucionalistas sólo lograrían formar mayoría pactando con los comunes –el partido de Ada Colau que está asociado a Pablo Iglesias–, que sacan entre 10 y 11 diputados, bajando algo o manteniendo sus resultados del 2015.

Miquel Iceta necesitaría un pacto muy complicado. En esta hipótesis es muy difícil que Inés Arrimadas –aunque fuera la fuerza mas votada– pudiera articular un pacto tan complicado. Sabida es la incompatibilidad entre Rivera y Pablo Iglesias. ¿Lo lograrían Miquel Iceta y el PSC? Sería difícil una entente que uniera –al menos en la votación para presidente– a cuatro fuerzas tan dispares como el PSC, Cs, el PP y los comunes. Iceta dice que ha nacido para pactar y presenta una hoja de ruta basada en lo posible y razonable, pero el trueque que extraoficialmente parece estar poniendo Pablo Iglesias –votarle a cambio de que Pedro Sánchez presente una moción de censura contra Rajoy– es totalmente inasumible.

Entonces, ¿vamos hacia una repetición de elecciones como pasó en España tras los comicios del 2015? Es lo que viene a concluir el título de La Razón de este viernes al hablar de un parlamento ingobernable. Pero no es forzosamente así. Si los separatistas pierden la mayoría absoluta, es posible que prefieran no repetir inmediatamente unas elecciones –que seguramente no les irían bien– y podrían votar a Xavier Domènech, el candidato de los comunes, que es más pragmático que Pablo Iglesias, para no perder del todo y abrir una nueva etapa bajo la bandera del referéndum pactado que Ada Colau y Xavier Domènech también defienden.

El empate eterno de Cataluña no se despejará seguramente en las elecciones del próximo jueves y la inestabilidad –quizás menor que la de los últimos meses– puede seguir siendo la nota dominante de la política catalana. Tanto si al final hay un presidente independentista –no sabemos ni cual porque el candidato de ERC está en prisión y el de JpS en el exilio–, como si Iceta logra articular un pacto tan complicado que parece imposible, como si finalmente Xavier Domènech acepta ser investido con los votos de los independentistas.

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