20 de diciembre de 2017
20.12.2017

Cartas al director

Las cartas se pueden enviar preferentemente mediante correo electrónico a la dirección laopiniondemalaga.lectores@epi.es

20.12.2017 | 05:00

'El ciudadano culto de mente crítica', por Cristina Castro

´Curioso´ es un adjetivo usado para describir algo que despierta interés por su rareza u originalidad. Es curioso que en la era de la información, y aun viviendo conectados a la red de datos mediante móviles, u ordenadores, vivamos más desinformados que nunca. Es difícil saber en quién confiar y qué leer. En parte se debe a que nos hemos alejado de la inteligencia; hoy en día la gente persigue metas que sus ojos pueden ver, como dinero o un físico atractivo, pero los beneficios de una mente culta no siempre se ven a siempre vista. Los únicos que conocían la importancia de la educación eran nuestros abuelos, aquellos que tuvieron que sobrevivir sabiendo hacer apenas cálculos simples y leer. Ellos sabían lo difícil que era vivir sin entender el mundo que les rodeaba. Pero nosotros no somos ellos, y a pesar de tener acceso a bibliotecas preferimos la televisión o medios de entretenimiento baratos con los que sedarnos después del trabajo. La única forma de parar la post verdad y la desinformación es que los propios ciudadanos desarrollen una mente crítica con la que descifrar la información que les rodea, en vez de usar los sentimientos para seguir las pasiones que nos venden.

'Un calendario razonable', por M. Sagrera

Hasta ayer mismo, a escala histórica, dependíamos casi por completo del sol como fuente de luz y calor. De ahí que la mayor fiesta en los diferentes pueblos coincidiera con su renacimiento anual, ya consideraran al sol como su principal o incluso único dios, ya fuera en agradecimiento al dios que lo otorgaba, ya se recordara en ese máximo momento el nacimiento de un dios más humanizado. Y, como es lógico, también se hizo lo mismo con Jesús de Nazaret. Nada, pues, más natural, que en ese momento, literalmente estelar, cada cual celebre cuanto desee. El único problema, –para el que se han presentado ya centenares de propuestas de reforma, que incluyen también en otros aspectos del calendario–, es que esa fiesta del sol no coincide ahora con el solsticio (de invierno en el hemisferio norte, el 21 de diciembre), ni cuadra con el inicio del año predominante en el mundo, el 1 de enero, ni, como se quiso al instaurarla, con la celebración del nacimiento de Jesús para los cristianos, hoy el 25 de diciembre. Refórmese por fin el calendario y –sin comparaciones ni controversias inútiles– paz y felices fiestas para todos.

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