25 de febrero de 2018
25.02.2018
El Palique

Pepa Flores

Será nombrada hija predilecta de Málaga, lo cual es una gran idea, una feliz iniciativa y algo que ha generado consenso. En efecto, no se discute que Flores es indiscutible. Un mito

25.02.2018 | 05:00
Pepa Flores, fotografiada por César Lucas.

Pepa Flores será nombrada hija predilecta de Málaga. Ya era hora. La iniciativa ha sido del grupo municipal Málaga Ahora. La iniciativa y la idea. Aceptada por todos los grupos políticos. Consenso. A estas alturas, Pepa Flores genera unanimidad, una de esas unanimidades que escasamente se ven en los plenos municipales de Málaga. O sea, Flores es indiscutible. No hay discusión en que es indiscutible. Y eso, ser indiscutible, es uno de los mejores premios que puede obtener cualquier ser humano. Este en concreto que nos ocupa ha sido además tocado por los dioses con ingenio, convicciones, valores, talento, belleza y discreción.

Los malagueños le debíamos un reconocimiento a Pepa Flores. Raro es el español que no se ha emocionado o sonreído con Marisol, aquella musa. En fin. Umbral escribió sobre ella que «siempre me ha parecido muy atractiva porque es la Ninfa, es la mujer que siempre tendrá algo de niña, pero algo de niña con mucho encanto. Incluso esas desproporciones que tiene también me gustan». Umbral se ponía muy cachondo con Pepa Flores, por eso le dedicó tantas columnas e incluso una breve biografía.

Flores ha excitado siempre mucho el articulismo nacional y aquí el que suscribe, miembro de la cofradía de la columna, quiere agradecerle a ella lo mucho que ha hecho por el género, dado que ha sido musa, ninfa, inspiradora o inspirategui de columneros, de escritores de periódicos, de poetas, diaristas, reporteros y juntaletras varios.

Marisol fue descubierta por Manuel Goyanes, quien la fichó con 11 años y la llevo a Madrid. Con 12 estrenó su primera película, «Ha llegado un ángel». Luego vendrían otras 21. Durante esos años, ya saben, luego salió del éxito, que para ella no fue sólo un impostor, sino también fango y drama.

Vive retirada en La Malagueta, que es a veces como un califato o ciudadela con aires de fortaleza burguesa que tratara de protegerse de los barrios; y que linda con el mar, la primavera y los suaves andares de jubilata por el paseo marítimo. Ella misma lo es, jubilata. De la fama y de casi todo. Con setenta años. Esplendorosamente madura. Criando gallinas y tomates en Moclinejo como válvula de escape findesemanera de una existencia de la que ya no tiene por qué escapar. Enhorabuena, Pepa. Enhorabuena a Málaga por haber reparado una injusticia histórica. No exenta de mezquindad, dado que cierta derecha, que ha votado sí por no significarse, nunca le ha perdonado que fuera comunista. Como si los mitos tuvieran ideología. Como si eso, ser comunista, no fuera lo lógico para alguien que quiso zafarse de la zafia utilización que el franquismo hizo de ella. Si es que fue el franquismo y no, en realidad, toda la sociedad española. Estalinista debería haberse hecho. Marisol, dulce chiquilla en nuestra memoria.

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