02 de abril de 2018
02.04.2018
Punto final

Isco se apunta al barroco

02.04.2018 | 05:00

Se acaba la temporada y el malagueño Isco, llamado a ser una de las estrellas representantes de la marca España en el Real Madrid, ha ido perdiendo peso en el equipo blanco a la misma velocidad que se ha convertido en el genio de la lámpara de la selección española de Julen Lopetegui. Curioso el caso del malagueño. A mediados de la temporada pasada, en la que los blancos se hicieron con el torneo doméstico y sumaron su segunda Liga de Campeones consecutiva –algo no logrado hasta la fecha–, Isco empezó el año comandando la llamada unidad B, la que servía para que los protegidos de Zidane se secaran el sudor. Y acabó el año como uno de los fijos.

Con el nuevo curso, y cuando ya se empezó a dar por amortizada a la intocable BBC ante el cúmulo de lesiones de Bale, Isco Alarcón se hizo aún más fuerte en el once. Pero empezaron a llegar los malos resultados –en la Liga y en la Copa, porque está claro que para el Real Madrid lo de Europa es otra cosa– y las críticas se centraron en el andaluz. Pasan las jornadas e Isco ha perdido el sitio en el equipo merengue. Le han adelantado Asensio, Lucas Vázquéz... El problema, dicen en la capital, es que Isco se gusta demasiado en su juego, que es muy barroco.

Esto no encaja con el juego minimalista del Real Madrid diseñado para que el balón pase el menos tiempo posible en el área y el centro del campo propios. Hay que buscar rápido la pegada de los de arriba –vamos, a Cristiano Ronaldo, que Karim Benzema está desaparecido en combate-.

Así que Isco ha de esperar a la selección, donde coincide con unos compañeros y un estilo de juego más de su escuela en el que las jugadas se hacen eternas. También se puede pensar que la regularidad no es algo que vaya con Isco, por el que hay esperar durante jornadas confiando en que llegue una tarde inspirada. Curro Romero, Guti... en estado puro. De ahí que pueda que lo suyo sean los torneos cortos.

Ahora llega la recta final de la Liga de Campeones y sin tiempo arrancará el Mundial de fútbol. Se verá si es la hora del barroquismo de Isco o si éste sólo queda para sonrojar a los amigos de Messi en bolos primaverales.

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