14 de octubre de 2018
14.10.2018
Tierra de nadie

Mamífero

14.10.2018 | 05:00
Mamífero

La niña, de unos cinco años, pregunta a su abuelo cuándo es miércoles. Deduzco que el anciano la ha recogido en el colegio y que la ha invitado a un colacao antes de volver a casa. Muchos abuelos se encargan de estos menesteres, lo sé porque cerca de mi domicilio hay un centro escolar. A veces, cuando bajo al bar a tomarme el gin tonic de media tarde, me siento en la mesa de al lado del viejo y la cría y escucho su conversación, siempre conmovedora. La nieta pregunta mucho.

–¿Cuándo es miércoles? –acaba de decir.

–Pasado mañana –responde el abuelo.

La pequeña asiente. Ya sabe lo que quiere decir miércoles y pasado mañana. Está atrapada, pues, en la ficción de los días. Se cree que podemos comprender el tiempo otorgándole unidades de medida. Lunes, marte, miércoles€ El miércoles, la escucho decir, es el cumpleaños de una amiga que ha organizado una merienda en un centro de recreo donde hay una pista de patinaje sobre hielo. Pronto estará atrapada también en la novela de los meses. Enero, febrero, marzo€ De ahí al cuento de la hipoteca le quedan, calculo yo, poco más de veinte o veinticinco años. Primero tendrá que pasar por la cuenta corriente y la tarjeta de crédito. La vida es un relato en el que conviene entrar de a pocos. Recuerdo lo que me costó enseñar a mis hijos a leer el reloj. No resultó fácil convencerlos de que el día estaba dividido en horas y las horas en minutos. Y que toda esa sabiduría se concentraba en una esfera recorrida por dos agujas. Las horas, como los viernes o los sábados, son mentiras que penetran en la sangre y con las que nos relacionamos con la naturalidad con la que nos relacionamos con los árboles, que son verdad.

Esta niña, pienso, está penetrando sin darse cuenta en los primeros capítulos de un folletín del que será protagonista. Llegará un momento en el que dejará de ser una niña de verdad para convertirse en un personaje de ficción con su móvil y su carné de identidad y su pasaporte.

Se creerá a pies juntillas que es Fulana de Tal como yo igualmente me creo que soy Juan José Millás y en su tumba, un día, figurarán dos fechas, la de su nacimiento y la de su muerte como si de verdad significaran algo. Pero de momento es un pequeño mamífero en trance de ser culturizado.

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