27 de noviembre de 2018
27.11.2018
La Opinión de Málaga
Tierra de nadie

A ver si lo averiguo

¿Qué es lo que enlaza a las distintas partes de una jarra para que, una vez quebrado ese enlace, la jarra no vuelva a su estado original?

27.11.2018 | 00:04

La mayoría de las personas no sabemos por qué se rompen las cosas. Rocío Jurado decía en una canción que a ella y a su novio se les rompió el amor de tanto usarlo. Pero nosotros hablamos de los objetos que se hacen añicos cuando se nos escurren de entre las manos. ¿Por qué esa taza de cerámica, que hace unos segundos se hallaba entera sobre la mesa de la cocina, se encuentra, después de que la hayamos dado sin querer un manotazo, partida en dos mitades en el suelo? Resulta extraño también que al juntar esas mitades no vuelvan a abrazarse como dos siameses cruelmente separados. ¿Qué rayos ha ocurrido ahí? ¿Qué es lo que enlaza a las distintas partes de una jarra o de un vaso de cristal para que, una vez quebrado ese enlace, la jarra o el vaso no vuelvan a su estado original?

¿Por qué se rompen las cosas?

Ni idea. Debe de haber ahí cuestiones de orden químico o poético por las que nos preguntamos poco. Lo misterioso es que no haya forma de reponer esos enlaces. Está el Pegamento y Medio, claro, pero el Pegamento y Medio, como el Supergen, son la constatación de un fracaso. Vengo dándole vueltas a esta cuestión, la de por qué se rompen los objetos, desde que era pequeño, pero jamás me atreví a preguntar, entre otras cosas porque ignoraba a quién: ¿al profesor de Ciencias o al de Literatura? A mis padres, desde luego, no. Mis padres vivían en un mundo en el que todo estaba roto y se notaba a la legua que eso les dolía. Si hubieran sabido el modo de ponerle remedio, lo habrían hecho. Hablar de ello era un modo de hurgar en la herida, así que mejor callar.

Mi casa estaba, pues, llena de jarrones pegados con alguna suerte de engrudo casero. Y no solo jarrones, sino platos, palanganas, bidés€ Vivíamos en un mundo roto y recompuesto de cualquier manera con los adhesivos de la época. Cada época tiene sus adhesivos como cada momento histórico tiene sus refranes. Entonces se utilizaba mucho el de «tanto va el cántaro a la fuente que al fin se rompe». Y es que los cántaros también se iban a la mierda, claro, como el amor, de tanto usarlos. En fin, que voy a ver si averiguo si se trata de un problema químico o poético y se lo cuento a ustedes en otro momento. Que tengan un buen día.

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