19 de octubre de 2019
19.10.2019
Porque hoy es sábado

Una niña que sonríe

19.10.2019 | 05:00
La sonrisa de la Princesa de Asturias recordaba ayer a la de su padre hace 38 años. Ambos se han hecho príncipes oficiales, en cierto modo, en Oviedo, una villa culta y civilizada donde hay una escultura de Woody Allen.

Una anciana a la que se le saltan las lágrimas cuando le devuelven su casa. Una niña de trece que sonríe mientras da una y otra vez la mano. Una bebé en brazos de su padre en medio de la revuelta callejera y un contenedor ardiendo junto al portal de su casa. Una mujer que lleva toda su vida dándola para interpretar y al fin la premian como a una protagonista. Una anciana nonagenaria, una niña de trece años, una bebé y una mujer malagueña que es actriz son esta semana España...

Okupas

La anciana de Portugalete se fue a visitar a su hermana. Cuando quiso volver a su casa una familia la había ocupado. Ni su llave ni la ley ni la policía le abrieron la puerta. El jueves, con su débil voz de anciana de 94 años, Victoria se plantó delante de su casa y les pidió a los okupas que salieran del piso, una humilde vivienda en uno de los bloquecitos de dos plantas que se hicieron en la posguerra llamados Las casas del Grupo Progreso: «Llevo aquí viviendo desde 1931, por favor, quiero volver a casa». Más y más vecinos se fueron sumando a la concentración y aguantaron desde las 6 de la tarde hasta la medianoche ejerciendo una presión que los okupas no pudieron soportar. La policía se personó en el lugar a instancias de los okupas, que se temían lo peor al abandonar el domicilio entre el gentío. Y mientras el mundo al revés seguía girando, al fin Victoria de Castro, con sus 94 años íntegros de dignidad y lógica, volvió a entrar en su hogar...

Princesas

La sonrisa de la Princesa de Asturias recordaba ayer a la de su padre hace 38 años. Ambos se han hecho príncipes oficiales, en cierto modo, en Oviedo, una villa culta y civilizada donde hay una escultura de Woody Allen. En el teatro Campoamor de esa ciudad asturiana cantaba la semana pasada Wagner la soprano malagueña Berna Perles, cuya sonrisa bien vale también un principado. Berna estará esta tarde en la sala María Cristina de Málaga con el pianista Rubén Fernández Aguirre, habitual acompañante de Ainhoa Arteta –vasca como la anciana del primer párrafo– y de nuestro barítono Carlos Álvarez –ahora personaje televisivo como jurado del programa Tierra de Talento, que se estrenó anoche en la nueva programación de Canal Sur junto a otro malagueño de excelencia, el violinista Jesús Reina–. Pero esta cadena malagueña ovetense no acaba aquí, porque Carlos cantó ayer en la ceremonia de los premios princesa de Asturias...  Recapitulando, los 20 euros que cuesta la entrada del recomendable recital de Berna Perles irán íntegros a Unicef. Además del repertorio operístico, Berna cantará dos canciones del compositor y director de orquesta malagueño Arturo Díez Boscovich (precisamente, el actual director musical del Teatro del Soho que lleva ya vendidas más de veinte mil entradas para A Chorus Line). Y respecto a la sonrisa de la Princesa Leonor, una niña preciosa, no puedo evitar mirar a su hermana, la infanta Sofía, otra niña preciosa, pero que no nació la primera...

Padre

La bebé está en brazos de su padre. Un padre con imbécil al fondo. El cuadro es desquiciante. El contenedor arde en el centro de Barcelona. Las llamas ya han oscurecido la fachada del edificio que está detrás. Hay dos coches que también arden. Un hombre, que luego sabremos que es el padre del que hablamos, se mueve en el vídeo grabado con un móvil por la acera, angustiado, dirigiéndose de vez en cuando a los alborotadores. Todos son más jóvenes que él. Incluso quienes llevan capucha lo parecen por su ropa, su físico y sus ágiles movimientos. El padre, un hombre calvo pero no mayor, desaparece por el portal y baja con la bebé en brazos sin saber muy bien hacia dónde tirar, bastante atribulado y con la cara descompuesta. Tranquilo, hombre, tranquilo... le gritan quienes andan en la revuelta. Fills de putes, acierta a decir casi sin separar los dientes ni saber muy bien a quien mirar el padre con la bebé en brazos. Luego se aleja con la duda clavada en el rostro de que quizá su casa arda, como arde el sentido común en el centro de Barcelona...

Odio

Es fácil odiar cuando eres tan joven. Un odio inoculado incluso en la escuela. Algo en lo que inciden algunas personas con las que hablo que viven allí es en que hay demasiados adolescentes maldiciendo. La sangre les hierve, manda, puede con el cerebro. Quienes le gritaban tranquilo, tío, a ese padre no lo son. No son padres ni saben aún lo que es vivir por otro, ni hasta donde merece respeto el otro, ensimismados en esa adrenalina de sentir que están viviendo una aventura alucinante, pero que no es más que un peligroso ejercicio de frivolidad burguesa, tan inmaduros aún como su president. Y, para desgracia de todos y pésima pedagogía, como algún dirigente mundial...

Laura

Y la actriz es la malagueña Laura Baena, cuyo personaje de La Tota en la serie Malaka ha hecho que se vuelvan hacia ella las miradas y para ella sea uno de los Premios de La Opinión que le daremos el martes... Porque hoy es sábado.

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