15 de febrero de 2020
15.02.2020
Porque hoy es sábado

Pongamos que hablo de...

"Cómo serán los buenos catalanes que distingue la alcaldesa de Vic. Según lo que dijo en el Parlament hay una condición física que les define. Qué lástima de alcaldesa"

15.02.2020 | 05:00
Pongamos que hablo de...

Aunque sea primavera. El verano acabó y el otoño duró lo que dura el invierno. Ojalá, Sabina, que el pozo sea menos profundo que lo profundo que parecía el metro y medio de profundidad desde el escenario al suelo, con los bafles de por medio, que tuvo tu caída en el concierto que tú y el Nano celebrabais en el madrileño Wizink Center esta semana. En el vídeo se te ve mirando hacia abajo, buscando la línea blanca que separa en ocasiones el todo de la nada y Sabina y viceversa. Cómo no viste el abismo. A los 71 que acabas de cumplir el abismo ya no te debe abismar. Ojalá que volvamos a vernos, que se divorcie de ti el desamparo y que la UCI dure lo que duran dos peces de hielo en un whisky on the rocks...

Sabina

Quienes fuimos niños en Málaga en los años 70 hoy velamos ya adultos por que se mejore del todo Sabina. Málaga fue la ciudad con la que se amancebó Joaquín en aquellos años; «donde estrené mi primer bombín» dijo en un concierto en 2009. En los años 70, en el bar Zambra de Pedregalejo, Sabina escribía sus canciones en paquetes de tabaco. Aquel bar era de Mike, ese malagueño que no creció mucho por soportar sobre los hombros las vigas de todos los teatros y que te mira como si estuviese siempre descubriendo todo lo que puede descubrirse detrás de un telón. Miguel Gallego le contrató entonces para que cantara mientras duraban las noches de plumaria y jazmines a la puerta del bar. Y allí les daban las diez y las once, y las doce y la una, y las dos y las tres.

Vic

Los niños de Málaga sabíamos tratar bien a los extranjeros. Incluso chapurreábamos su idioma fonéticamente para agradarles. La alcaldesa de Vic ni sabe ni quiere hacer eso. Además, ella preferiría hablarles en inglés o francés o alemán o coreano, si no tuviera más remedio que dejar de hablarles en catalán, antes que hablarles en castellano. Es una mujer muy antigua, una persona que cree que quien tiene pinta de lo que ella cree es necesariamente como ella cree. Cómo serán los buenos catalanes que ella distingue. Según lo que dijo en el Parlament hay una condición física que les define. Qué lástima de alcaldesa. Y qué lástima de salchichón de Vic, y de Cataluña y de España y del Perú y de cuando se jodió.

Bartolo

Al escuchar a esta catalana de bien volví a recordar las elegantes discusiones de Ramón y Cajal con su colega médico el catalán Bartolomé Robert, propulsor de la teoría pseudocientífica de la superioridad del cráneo catalán. Estaba entonces Cajal de profesor en la universidad de Barcelona. El Dr. Robert dio una conferencia en 1899 en el Ateneo barcelonés. En su charla se apoyó en la misma teoría supremacista que tanto juego le dio a Tarantino en la escena de Django Desencadenado, ésa en la que Di Caprio destroza la calavera de un esclavo negro buscando los rasgos diferenciadores de su servilismo. Robert, según se puede rastrear en La Vanguardia del 15 de marzo de aquel año, insistió en la «sólida prueba del índice cefálico de las distintas razas, siguiéndolas en su camino a través de España». Por supuesto los españoles descendientes de los moros del norte de África –los andaluces entre ellos, por supuesto– salíamos mal parados en la comparativa. El bueno del Dr. Robert no veía en el cráneo de los catalanes, sin embargo, contaminaciones «primitivas» como en los nuestros. También pensaba el buen catalán que la capacidad mental de los catalanes puros se distinguía claramente del resto. Aunque sobre ese pensar no se apoyase en ninguna teoría, verdadera o falsa, en el contexto científico de su época que le avalase. Res de res.

Manuela

Carmena, en cambio, una mujer sólo madrileña, aunque físicamente tenga un cráneo de estructura similar a la catalana, ha reconocido esta semana su error de cuando fundó Más Madrid para sumar el voto de la izquierda, que restó. Le honra a la señora Carmena. Respecto a las torres que quiere construir en el entorno portuario, en el Muelle de Heredia, quien fue su colega alcalde en Málaga, cuando ella también era alcaldesa en Madrid, no se ha pronunciado. Siempre le demostró respeto en público Carmena a Francisco de la Torre en los actos en los que coincidieron y en la FEM. Ambos tienen un aura venerable, al margen de sus diferencias ideológicas. Pero, al margen de que haya que mirar el desarrollo de algunas zonas en la ciudad sin prejuicios, como políticamente invita a hacer el alcalde, por lo pronto esas construcciones las limita el Plan Especial del Puerto de Málaga ¿Para qué se hacen los planes entonces? Y no se trata de que estorben o no a la mermada actividad portuaria, sino de que estorben la mirada en una ciudad a la que ya se le robó bastante el mar, una ciudad que ha vivido demasiados años absurdamente de espaldas a su privilegio azul. Y dice Carmena que se equivocó en separar ahora que Teresa Rodríguez, en Andalucía, se separa definitivamente de Pablo Iglesias. Peor para el sol, Sabina...

Porque hoy es sábado.

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