16 de septiembre de 2020
16.09.2020
La Opinión de Málaga
Artículos de broma

La cama y la Humanidad

Al pasivo le cuesta abandonar la suya porque tiene problemas para conciliar la vigilia, mientras que al activo cualquier cama le sirve para conciliar el sueño

16.09.2020 | 05:00
La cama y la Humanidad

Para los griegos clásicos, el sueño era hermano de la muerte. Si aceptamos eso, la cama es hermana del ataúd. Son dos lugares de reposo; el ataúd para uno más largo, aunque menos reparador.

Los neanderthales hicieron las primeras sepulturas hace unos 100.000 años. Acaba de descubrirse en el sur de África la que se considera la primera cama de la Humanidad y le calculan el doble de antigüedad, 200.000 años. El enterramiento se considera un rasgo de humanización en el lento proceso evolutivo. La cama, no lo sé, pero en inventos humanos hay pocos que la mejoren. Esta recién hallada primera cama –que lleva 200.000 años sin hacer– consistía en hierba, para ablandar el suelo, y ceniza para asfixiar insectos y bloquear garrapatas y otras plagas. Entonces era la edad de Piedra y ahora estamos en la edad Viscolástica.

Aunque vamos a la cama confiados para relajarnos, al humorista estadounidense Mark Twain le parecía muy peligrosa porque había observado la cantidad de gente se moría en ella. En el otro polo, también hay muchas posibilidades de que el sexo suceda en la cama. El binomio sexo y muerte, que parecen una antítesis (salvo en la pequeña muerte del orgasmo), coinciden en el lecho.

En la cama acaban por igual el activo y el pasivo. Al pasivo le cuesta abandonar la suya porque tiene problemas para conciliar la vigilia, mientras que al activo cualquier cama le sirve para conciliar el sueño. Groucho Marx, que escribió una pieza de humor a modo de ensayo sobre las camas y la tituló –directa y perezosamente 'Camas'– observó sobre el activo Napoleón que se propuso conquistar el mundo para Francia: «A juzgar por el número de camas en que tuvo que dormir Napoleón nunca debió levantarse como no fuera para acostarse». La actividad tiene límite.

La pandemia también se mide en camas. En términos sanitarios, en las camas de unidades de cuidados intensivos que alcanzan el colapso cuando cada una tiene un enfermo dentro. En términos económicos, en las camas desocupadas de los hoteles.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Crea tu propio Blog