Opinión | Zona Press

Vámonos de Copa

Esta es una competición diferente que se juega a un partido, aspecto que le da mayor igualdad

La Copa del Rey, delante del cuadro de emparejamientos de Málaga 2024.

La Copa del Rey, delante del cuadro de emparejamientos de Málaga 2024. / ACBPhoto

Estamos ante, sin duda, la semana más importante y bonita del baloncesto ACB. Este próximo jueves dará comienzo la Copa del Rey, una competición donde se dan cita los ocho mejores equipos de la primera vuelta de la Liga Regular, que se enfrentarán en formato de cuartos de final, semifinal y final. Esto implica que si pierdes un partido te vas para casa y que para lograr el título debes ganar tres partidos en tres o cuatro días, dependiendo de si tu cruce de cuartos de final se disputa el jueves 15 o el viernes 16.

Hablar de favoritos es toda una utopía. Podemos decir que Real Madrid y Barça tienen más opciones que el resto. Pero lo decimos porque sus plantillas son más caras. Es lo que tiene tener delante un equipo de fútbol. Por sus presupuestos, la teoría dice que tienen mejores jugadores. Es decir, sus opciones son ‘compradas’. Después, todos sabemos que no siempre son ellos los que ganan, aunque es verdad que son los que más veces conquistaron este título.

Tampoco es vinculante el hecho de que hayas jugado mejor que los demás en lo que va de Liga ACB. Esta es una competición diferente que se juega a un partido, aspecto que le da mayor igualdad. Tuvimos anteriormente ediciones que el máximo favorito fue eliminado a las primeras de cambio (es una competición muy dada a las sorpresas) o que aquel equipo que se clasificó por los pelos engancha tres buenos partidos y gana la Copa.

Es una competición muy especial porque hay muchísima emoción en la cancha, puesto que se trata de ganar un partido para pasar de ronda, y que el colorido de la grada la hace preciosa. Con lo de colorido me refiero a que se dan cita en la instalación las aficiones de los ocho clubes participantes, todas agrupadas y vestidas con los colores de su equipo. Y no solo es precioso ver la grada pintada de colores, sino también el buen ambiente que siempre se vive entre los aficionados de los diferentes equipos. Aquí la normalidad es que cada uno viene a animar a su equipo y a disfrutar, no a pegarse o insultar a los aficionados del equipo rival o a los árbitros.

Los malagueños seremos doblemente privilegiados en esta Copa del Rey. Por un lado porque el Unicaja participará con muchas opciones de revalidar el título conseguido el año pasado en Badalona. Y por otro lado, porque la Copa del Rey se disputa en el Carpena por lo que su afición podrá vivirla en primera persona.

Con esto no me refiero solo a disfrutar de los partidos en la cancha. También se debe vivir el resto de actividades paralelas que la ACB organiza alrededor de la propia competición. Para empezar, siempre está muy bien acercarse a ver los partidos de la Minicopa, una competición donde participan los mejores equipos de España de categoría infantil (niños nacidos en 2010 y 2011). En este torneo, además de la emoción de ver a todos los equipos luchando por ganar, podremos ver seguro a alguna de las futuras estrellas del baloncesto. No olvidemos que han jugado la Minicopa jugadores como Luka Doncic, que ahora domina la NBA. Es cierto que es una competición un poco irreal porque, al ser no oficial, se permite a los equipos poder invitar a jugadores que no pertenecen al club que los invita. Pero esto también favorece que puedas ver a algunos de los mejores jugadores de Europa en esta categoría, o jugadores con físicos impresionantes que siempre te hacen dudar si es cierto que tienen la edad que dicen sus pasaportes.

Pero también hay otro tipo de actividades que rodean a la Copa. Este año, por ejemplo, hay un concierto de Lola Indigo, una de las más famosas artistas entre los más jóvenes. Yo soy un poco más de Coque Malla o Los Planetas que, por cierto, también vienen a Málaga este año. Pero no dejo de reconocer que tiene que ser todo un espectáculo un concierto de esta súper conocida cantante y bailarina.

También es un impacto económico para la ciudad. Primero porque por cuatro días Málaga será la protagonista del baloncesto nacional. Y por otro lado, porque todos los aficionados que vienen a vivir la Copa tendrán que alojarse y llenar los restaurantes de la ciudad.

Mi privilegio será aún mayor que el del resto de los aficionados al baloncesto porque me tocará, un año más vivir la Copa del Rey con mis amigos de la Cadena Ser, pasándolo bien con Justo y Enrique y aprendiendo baloncesto con Pedro Ramírez.

Solo hay un aspecto negativo por ser anfitrión en esta Copa, y es que el Unicaja ninguno de los títulos que ha logrado los ha ganado en Málaga, siempre se consiguieron como visitante. Pero esto es para los supersticiosos. Además, dicen que las estadísticas están para romperlas y encima este equipo juega muy bien a baloncesto, así que es una buena oportunidad para que el colofón de la Copa del Rey sea celebrar la victoria en casa. Pero para eso hay que ir partido a partido, como diría el Cholo, y el primero será contra Tenerife, un rival muy difícil. Estaría bien que pensaran solo en ese cruce y no en celebrar nada hasta conseguirlo.

Lo dicho, nos vemos este fin de semana en el Carpena que nos «vamos de Copa».