02 de junio de 2018
02.06.2018
Tecnología

Amazon despliega su Gran Hermano

El gigante de la tecnología desarrolla un poderoso sistema de reconocimiento facial que oferta para la vigilancia por parte de policías y gobiernos

02.06.2018 | 05:00

La compañía estadounidense asegura que sólo se utiliza para identificar a «personas de interés», como podrían ser, por ejemplo, fugitivos de la justicia. Sin embargo, los americanos no ven claras las buenas intenciones del gigante de Jeff Bezos

La sociedad distópica que planteó George Orwell en su novela «1984» ha llegado. El control de la sociedad a través de cámaras de videovigilancia, que Orwell bautizó como Gran Hermano, da el salto de la ficción a la realidad de la mano de Amazon. El gigante del comercio electrónico suma a su larga lista de productos un sistema de reconocimiento facial llamado Rekognition. Con él, los gobiernos son capaces de «identificar personas de interés en tiempo real entre una colección de millones de rostros», asegura la compañía. Los departamentos de Policía de Orlando (Florida) y Washington (Oregón) ya lo utilizan. Más de cuarenta organizaciones estadounidenses claman en contra de esta herramienta por atentar contra los derechos y libertades de los ciudadanos. Sin embargo, no hay leyes que regulen esta nueva realidad y Amazon se defiende: «Hasta en la boda real de Meghan Markle y el príncipe Harry se utilizó Rekognition para identificar a los asistentes».

El nuevo producto de Amazon puede identificar, rastrear y analizar a personas en tiempo real de una forma «fácil y precisa», por mucha gente que haya frente al objetivo de las cámaras de seguridad. La compañía estadounidense asegura que sólo se utiliza para identificar a «personas de interés» como podrían ser fugitivos de la justicia. Sin embargo, los americanos no ven claras las buenas intenciones de Amazon. La Unión Estadounidense por las Libertades Civiles del Norte de California (ACLU, del inglés American Civil Liberties Union) alerta de otros posibles usos como la identificación de inmigrantes indocumentados, control de comunidades negras o seguimiento de quiénes siguen determinadas protestas. Las máquinas de vigilancia que vende Amazon terminan con las libertades de la sociedad. Los clientes del reconocimiento facial de Amazon, tal como revelan los documentos que la ACLU sacó a la luz esta semana, trabajan codo con codo con el gigante tecnológico desde 2017. El departamento de Policía del condado de Washington ha creado una base de datos de 300.000 fotografías policiales para poner en marcha «Rekognition». En Orlando, las cámaras de toda la ciudad ya identifican a «personas de interés» en tiempo real. En los informes filtrados también aparecen correos entre Amazon y sus clientes gubernamentales en los que se brindan consejos para utilizar el servicio de forma más eficiente, como si fuesen las instrucciones de una lavadora. Los mensajes de Amazon también recomiendan posibles fabricantes de cámaras corporales para poner en los uniformes de la Policía, en una especie de versión macabra de las sugerencias de productos que incluyen en su portal de comercio electrónico.

Con la Policía equipada hasta los dientes de cámaras y un sistema de reconocimiento facial para poner nombre y apellido a cada ciudadano, «las personas no podrán caminar por la calle sin estar controladas por el Gobierno», denuncian las asociaciones civiles. Estos días han salido a las calles para frenar el avance de «Rekognition». Aunque Jeff Bezos, el director ejecutivo de Amazon, se ha opuesto de forma pública a la vigilancia secreta del Gobierno, su buque parece haber virado. Se han esmerado para que su sistema de reconocimiento facial sea el mejor. Los métodos que utiliza el FBI reconocen a una persona en el 85% de los casos. Un sistema probado por la Policía de South Wales, en Reino Unido, durante un partido de fútbol sólo tenía un 8% de precisión. Amazon ha emitido un comunicado en el que asegura que las tecnologías de reconocimiento facial tienen muchas aplicaciones útiles. «Son varias las agencias que la han utilizado para encontrar a personas secuestradas, los parques de atracciones la utilizan para encontrar a niños perdidos y la boda real del fin de semana la utilizó para identificar a los asistentes». Además, el gigante tecnológico asegura que pide «a todos sus clientes que cumplan la ley y sean responsables cuando hacen uso de este servicio». El problema: no existen leyes en este campo.


Laguna legislativa

Las leyes estatales y federales de Estados Unidos suelen dejar a los departamentos de Policía libres para establecer sus propias políticas y directrices. En el caso de Orlando argumentan que se trata de un «programa piloto» y por eso no han establecido ninguna política sobre el uso de reconocimiento facial. «Éste es un ejemplo perfecto de tecnología que supera la ley; no hay reglas», aseguró Jennifer Lynch, abogada de Electronic Frontier Foundation, a la revista estadounidense «Wired».

Lo que ocurre con Amazon no es nuevo. Hay más compañías que trabajan en la misma línea. Morpho Trust, de Massachusetts, ofrece sus sistema de reconocimiento facial al FBI y también lo comercializa para departamentos policiales. En Detroit, contrataron un servicio similar a la compañía Data Works Plus para buscar a delincuentes violentos. La Constitución de Estados Unidos tampoco proporciona protección al ciudadano ante esta situación. Tanto la tecnología de vigilancia como las escuchas telefónicas están cubiertas por la Cuarta Enmienda para la búsqueda de sospechosos y el decomiso.

Las leyes estatales tampoco ayudan a frenar el uso del reconocimiento facial en la Policía. Illinois o Texas son los únicos estados con leyes de privacidad biométrica que requieren a las compañías obtener un permiso antes de recopilar y compartir datos como las huellas dactilares o rasgos faciales. Sin embargo, pueden hacer excepciones en la aplicación de estas leyes. Otros ya están legislando. En Berkeley, California, se aprobó una ordenanza que exige una serie de permisos para utilizar tecnologías de videovigilancia. El condado de Washington también se puso las pilas tras la lluvia de críticas. Ha dictado una serie de pautas para el uso del reconocimiento facial. En primer lugar, los ciudadanos deben firmar un permiso y los funcionarios que manipulan el material audiovisual también tendrán que ceñirse a una serie de requisitos. En líneas generales, se centran en defender la idea de que la herramienta sólo se utiliza para investigar a sospechosos.

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