29 de diciembre de 2019
29.12.2019
La Opinión de Málaga
Liga Endesa
Montakit Fuenlabrada8182Unicaja


Carlos Suárez obra un milagro en el último ataque

Un triple del capitán, a 6.3 del final del partido, permite al Unicaja remontar un partido que perdía por 15, 68-53, al final del tercer cuarto

29.12.2019 | 14:58
Carlos Suárez obra un milagro en el último ataque
Suárez, durante el lanzamiento del triple decisivo que ha dado la victoria al Unicaja.

El imprevisible Unicaja 2019/2020 cerró el año con un triunfo agónico este domingo en Fuenlabrada muy necesario, aunque poco lucido, que permite a los de Luis Casimiro volver a tener balance positivo en la clasificación (8/7) y rozar ya las 8 primeras plazas, su sitio natural en el escalafón liguero, pero del que llevan alejados ya demasiadas semanas por partidos como el de Fuenlabrada, por mucho que la moneda cayera esta vez de cara.

Después de ir por debajo en el marcador toda la segunda parte y entrar en el último cuarto 15 abajo, Carlos Suárez tuvo sangre fría para desde la esquina anotar un triple, en el último ataque, que puso a los cajistas por delante y para el que ya no hubo respuesta del rival.

El Unicaja hizo en Fuenlabrada lo que tenía que hacer: ganar. Lo que pasa es que lo hizo sin ningún brillo y dando una imagen, por momentos, horrible, pero con esa pizca de suerte que siempre es necesaria en el deporte. Ganar era una necesidad y se ganó (habrá que obviar las formas), lo que permite al equipo un respiro y acabar con una sonrisa un 2019 que tanta paz lleve como deja en el Unicaja y su entorno.

Los verdes ganaron remontando un partido que estaba virtualmente perdido en el minuto 30, con el 68-53. Los de Casimiro entraron en el último cuarto 15 abajo, pero justo entonces empezaron a meter de fuera y los locales, con un equipo muy justito se vinieron abajo. Ellos no supieron ni administrar su ventaja ni jugar los minutos finales. La fe de los de Los Guindos y la suerte hicieron el resto.

No es el momento para hablar en profundidad de esto, no toca hoy, pero no tiene explicación que en este Montakit Fuenlabrada no tenga minutos Francis Alonso. El canterano malagueño se fue cedido al "Fuenla" el pasado verano para jugar y coger minutos. El objetivo era que el equipo madrileño fuera un trampolín perfecto para que el base-escolta formado en Los Guindos y en Estados Unidos se hiciera «jugador ACB» en el Montakit, antes de volver a su casa para vestir de verde como jugador de la primera plantilla. La cesión, a día de hoy, solo se puede calificar como un fiasco. Es verdad que Francis no ha tenido suerte con las lesiones, pero tampoco ha tenido suerte con un entrenador que parecía que confiaba en él, pero que no le da ninguna oportunidad. Y así es imposible poder demostrar nada. Ni allí ni a los rectores cajistas, que vigilan desde la distancia su «presunta» evolución. Ojalá el 2020 le traiga a Francis salud y, sobre todo, confianza de su técnico. Si es Cuspinera, Cuspinera. Y si llega otro, pues el que sea.


El partido tuvo un guión inexplicable. De película de terror, que pasó a suspense y terminó en comedia. Los verdes arrancaron con una «caraja» considerable. Sin acierto, sin defensa y sin cuidar el balón (5 pérdidas en el primer cuarto), el Fuenlabrada dominó el marcador con autoridad, hasta con 9 puntos de ventaja (14-5). Casimiro rotó, puso al «producto nacional» en pista y con Alberto, Brizuela, Suárez y Guerrero fue capaz de remontar, 26-29, aunque al descanso el marcador marcaba un equilibrio absoluto, 38-38.

El tercer cuarto del Unicaja fue de lo peor de la temporada. Sin ritmo, sin ideas y sin actitud, el equipo se dejó pisotear por el vicecolista de la Liga, que sin hacer nada del otro mundo, se vio 15 arriba a falta de los 10 minutos finales, tras un parcial de 30-15, para el 68-53 del minuto 30.

Con el partido virtualmente perdido, el equipo dio su mejor versión ofensiva. Un triple de Brizuela y dos de Toupane, más 3 libres del francés, devolvieron al equipo al partido, 70-66. Los mejores minutos en ataque, cuando peor estaban las cosas, hicieron creer al equipo todavía en el «sí se puede». Otro triple de Thompson puso el 73-71. Lo más difícil estaba hecho, con casi 4 minutos todavía por jugarse.

Un par de «bombas» de Brizuela pusieron el 77-77, a 1.16 del final. El partido estaba en un cara o cruz. El Unicaja no tuvo paciencia para seleccionar sus tiros. Eyenga culminó un contraataque y Bellas sumó un tiro libre para poner el 80-77, a 28 segundos del final. Jaime puso el 80-79 a 21.8. Eyenga anotó otro libre, pero el Unicaja tuvo un último ataque, con 81-79 que Suárez culminó con su triplazo desde la esquina. Rowland se corrió toda la pista en los 6 segundos que quedaban, pero muy bien defendido se tiró una medio mandarina que no tuvo premio. La victoria viajó a Málaga.

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