Pasó otro día más en Los Guindos sin que el Unicaja cierre ninguna de las operaciones que mantiene abiertas con la lista de pívots que pueden reforzar el juego interior del cuadro cajista. Es verdad que hay avances y que la fumata blanca está más cerca que lejos, aunque de momento no hay ningún acuerdo cerrado.

La salida oficial este miércoles de Dragan Milosavljevic ha supuesto liberar una ficha y un dinero que hará posible el ansiado fichaje del pívot que Fotis Katsikaris lleva reclamando desde que aterrizó en Málaga hace ya casi un mes.

En las últimas horas el jugador que más se ha puesto a tiro es Malcolm Thomas (8 de noviembre de 1988, Missouri, USA), ex jugador del Khimki, Fenerbahce y Bayern de Múnich. Es un jugador del agrado del nuevo entrenador griego del Unicaja y podría acabar la temporada vestido de verde cajista.

Thomas ya sabe que el Unicaja lo quiere y solo falta por saber si las condiciones de la oferta cajista hacen que el jugador de 32 años dé su ok al cuadro de Los Guindos. Al primer ofrecimiento ha dicho que no, pero hay una contraoferta encima de la mesa que puede significar el ansiado acuerdo entre ambas partes. La duración del contrato, con una cláusula de ampliación por una temporada más, la 2021/2022, apuntaron anoche varias fuentes como una de las cuestiones que están valorando jugador y club para tratar de cerrar la operación.

Greg Monroe, con el que se avanzaron posiciones hace un par de semanas, sigue siendo otra opción. También es un jugador del agrado de Katsikaris, pero su llegada parece más complicada porque Monroe tiene, además, otras ofertas económicamente más potentes de lo que le puede ofrecer ahora mismo el Unicaja. Mientras no fiche por otro club, eso sí, no se puede dar por descartado.

El caso es que Katsikaris quiere que el refuerzo esté lo antes posible en Málaga. Si es posible, a lo largo del fin de semana para que pueda debutar ya el sábado de la próxima semana en el encuentro liguero frente al Movistar Estudiantes, partido en el que Carlos Suárez será baja por lesión, lo que hace todavía más necesario el reforzar el juego interior con otra pieza más.