Cuando vamos a comprar atún vemos que hay varios tipos, pero los principales son al natural y en aceite, que pueden venir en aceite de girasol o de oliva, esta última presentación es la más cara.

Es normal que nos preguntemos cuál de los dos tipos es mejor, pero lo cierto es que no hay uno que sea preferible al otro, de manera que la elección dependerá de varios factores, como si queremos perder peso u obtener ácidos grasos.

Atún natural si estamos a dieta o queremos controlar las calorías

La mayor ventaja del atún claro es que la cantidad de energía que aporta es menor. Más o menos, justo la mitad que el que viene en aceite, por lo que es el mejor a la hora de adelgazar o si no queremos pasarnos con las calorías porque ese día hemos comido mucho. 

Además, parece que este atún mantiene mejor el omega-3 que el otro tipo de lata, en la que se va cuando escurrimos el aceite.

No hay que olvidar que, en este caso, nada nos impide añadir un poco de aceite de oliva virgen extra de buena calidad, en especial cuando el atún se destina a ensaladas.

Atún en aceite para obtener aceites grasos esenciales

Si elegimos la conserva en aceite vamos a obtener selenio, vitamina D y ácidos grasos esenciales, que estarán presentes en el pescado y en el aceite.

Siempre es preferible escoger las latas con aceite de oliva, pues aunque son algo más caras, son de mayor calidad y con mejores propiedades, pese a que cuando nos comemos este atún hay que escurrir la lata, pues ya ha penetrado en el pescado.

Hay que consumir atún con cuidado

Estamos ante un pez de una calidad muy alta, pero el problema es que los océanos están contaminados y en el agua hay mucho mercurio, el cual pasa a los cuerpos de los pescados, en especial a los de gran tamaño.

Por eso, hay que moderar el consumo, comiéndolo una o dos veces por semana como máximo para no tener problemas con este contaminante.