Un supermercado se mantiene gracias a las compras de sus clientes, de manera que los especialistas en marketing que trabajan en ellos hacen lo posible para que adquiramos muchos artículos.

De hecho, es normal entrar a uno de estos establecimientos con las ideas claras sobre qué comprar y salir con muchos productos más, algo que no es culpa nuestra, sino de ellos, ya que hacen todo lo que está en su mano para que esto pase.

Así, cada cierto tiempo van empleando nuevos trucos y ahora uno de ellos es hacer cambios en los pasillos muy a menudo, a veces casi de manera diaria, pues de este modo no sabemos dónde está aquello que vamos a comprar y tenemos que recorrer todo el local.

Otra de las estrategias novedosas es la de esconder las cajas, cuanto más mejor, de nuevo con la idea de que antes de llegar a ellas pasemos por todas las estanterías que tengan y no dejemos un producto sin ver.

Llevan años usando las mismas argucias

Hay trucos que les funcionan muy bien y por eso llevan con ellos mucho tiempo, como por ejemplo poner productos muy atractivos para los niños en los estantes de abajo, al alcance de su mano, con el fin de que los puedan meter al carro de inmediato.

Algo similar hacen en las cajas, en donde en ocasiones crean una fila antes de tener acceso a ellas, de nuevo con la idea de que pasemos por delante de artículos como las chucherías o los snacks, que tanto nos gustan a todos.

En ocasiones, las esperas para que nos cobren son algo largas, así que cuanto más tiempo pasamos delante de estos lineales con chicles, caramelos, refrescos, etc., hay más posibilidades de que acaben en el carro.

¿Qué podemos hacer para no caer en sus estrategias?

La mejor defensa que tenemos como consumidores es la lista de la compra, la cual haremos antes de salir de casa con todo lo necesario, de forma que una vez que entramos en el supermercado solo compramos eso, sin meter nada que no esté en la lista.