Agricultura

El cambio climático permitirá nuevas variedades subtropicales en la Axarquía

La finca La Mayora, centro público dependiente del CSIC y del a UMA, estudia la posible implantación de cultivos agrícolas impensables para estas latitudes hace ahora medio siglo - Papaya, litchi o logan se abren camino entre aguacates y mangos

06.12.2015 | 11:43

­La celebración de la cumbre de París sobre el cambio climático acaba de reabrir múltiples debates en torno a la necesidad de que las naciones tomen «medidas urgentes» frente al progresivo aumento de la temperatura del planeta. Pero asimismo ha sacado a la calle, en las múltiples convocatorias ciudadanas de protesta sobre a pasividad de los estados, a colectivos de agricultores igualmente preocupados. En la provincia malagueña, además, el cambio climático ya es una realidad y pueden abrir camino a nuevos cultivos tropicales.

De hecho, con el apoyo de instituciones como la Unión Europea o incluso la Diputación de Málaga, la finca La Mayora, centro público dependiente del CSIC y de la UMA, estudia desde hace años la posible implantación de variedades agrícolas impensables para estas latitudes hace ahora medio siglo. Papaya, litchi o logan se abren camino entre aguacates y mangos.

Pero no solamente se analizan los subtropicales. La Comisión Europea acaba de destinar 4,9 millones para investigar la estabilidad de fresas, frambuesas o grosellas negras. Ahí también tendrá un papel importante el Instituto de Hortofruticultura Subtropical y Mediterránea (IHSM) de La Mayora, como remarca a este diario su gerente, Antonio Cordón. «Una de las principales líneas de investigación de este centro desde sus orígenes es la implantación de nuevas variedades de cultivos y la mejora de otras ya implantadas a las condiciones de nuestra provincia en cuanto al clima actual», expresa.

La papaya, cuya semilla destaca por sus múltiples propiedades terapéuticas –laxante, diurética e incluso capaz de evitar la proliferación de parásitos en el intestino–, es una de las variedades que más interés ha despertado entre el sector agrícola. De hecho, propietarios de invernaderos de Torrox-Costa, El Morche o Algarrobo han optado por la papaya como nuevo cultivo bajo plástico y en sustitución de variedades relativamente modernas y bastante más extendidas en esas condiciones, como tomates, pepinos o judías.

En cuanto al cambio climático, «no hay tiempo que perder». Lo señalaba hace unos días en París el comisario de Acción por el Clima y Energía de la Unión Europea, el español Miguel Arias Cañete, y lo confirman portavoces de colectivos agrícolas locales. El veleño Miguel Gutiérrez, presidente de la Asociación Española de Productores de Frutas Tropicales, agrega: «El cambio climático es evidente y nos afecta a todos, tenemos cultivos en nuestra provincia que necesitan unas buenas oscilaciones y ya estamos viendo el periodo de sequía que arrastramos».
La Unión Europea ha asumido, por ejemplo, el compromiso de reducir las emisiones en al menos un 40% para 2030 y respecto a los datos de 1990. Mientras tanto, en los laboratorios públicos de la Axarquía se investigan variedades de subtropicales como el litchi y el longan, originarias del sur de China y del norte de Vietnam, respectivamente. Ambas frutas exóticas son cada vez más demandadas en Europa, como le ocurre a la papaya.

De litchi se investiga desde hace unos años con cuatro variedades (bengal, wai-chee, kwai-may-pink y salathiel), mientras que son dos las de logan a análisis (chom-poo y biew-khiew). El litchi se puede recolectar en agosto y septiembre; y el longan, de octubre a diciembre. E incluso se busca la adaptabilidad de nuevos aguacates o mangos.

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