Consumo

Lujo a precio de ganga

27.07.2008 | 13:25

Apenas han pasado doce años desde la apertura de la primera gran superficie outlet en España, pero en tan poco tiempo han proliferado en el extrarradio de varias ciudades españolas. Ofrecen lujo a precio de ganga y, aunque sus ventas no han parado de crecer, sienten la amenaza de la crisis económica.

"Veremos qué ocurre en otoño", comenta a EFE Elena Foguet, directora de márketing de la filial española de Value Retail, compañía promotora de nueve outlets de lujo en Europa, uno de los cuales está en Madrid, Las Rozas Village, y el otro en Barcelona, La Roca Village.

Con una superficie superior, en ambos casos, a los 17.000 metros cuadrados y más de cien tiendas de marca, el centro madrileño recibió el año pasado 3,4 millones de visitantes y 2,6 el barcelonés. Sus ventas superaron los 200 millones de euros.

La previsión de crecimiento para 2008 es del 10%. "Al cierre de junio -apunta Elena Foguet- hemos crecido un siete, menos de lo previsto. Pero, dada la situación de crisis, estamos contentos.

Aunque veremos qué pasa. No es bueno para nadie que baje el consumo.

El otoño va a ser difícil, complicado... Los indicadores económicos son peores semana a semana".

Según estudios de la consultora TNS, en el primer semestre de 2008 la cuota de mercado de los outlets, tanto en volumen de prendas vendidas, facturación y compradores, fue superior a la del mismo periodo de 2007, con porcentajes del 1,29%, 1,14% y 6,9%, respectivamente, frente al 1,06%, 1,07% y 6,1%.

"El auge de este comercio en España durante los últimos años era de esperar. No podíamos quedarnos al margen de lo ocurrido en países de nuestro entorno. En Estados Unidos ha sido todavía mayor y desde hace mucho más tiempo", destaca, en declaraciones a EFE, José Luis Suárez, profesor de Dirección Financiera de la escuela de negocios IESE.

Suárez considera que "todavía no hemos tocado techo" y que existe "mucho margen de crecimiento" en el parque de superficies comerciales outlets.

"La clase media intenta acceder al mercado del lujo y estas tiendas ayudan a ello. Pero todavía hay mucha gente que no acaba de tener muy claro en qué consiste este nuevo canal de distribución.

Aclararlo es uno de los retos del sector", insiste el profesor de IESE.


DAR SALIDA A EXCEDENTES

David García, gerente de la Agrupación Textil de Igualada, localidad barcelonesa con una potente industria de la confección y sede del outlet urbano más grande de Cataluña -más de 50 tiendas repartidas por sus calles- augura "un desarrollo importante" en los próximos años.

"No es el canal ideal, porque el margen de beneficio para las marcas y fabricantes es muy pequeño o inexistente, pero sí sirve para dar salida a los excedentes de producción, los prototipos o las prendas con pequeñas taras, que de otra forma tendrían una más difícil salida. Si se hace bien se puede mantener el coste industrial", añade David García.

Para el gerente de la Agrupación Textil de Igualada los outlets, además, ayudan "a tener un contacto directo con el mercado. Puede contribuir, incluso, a que el consumidor se haga cliente de una marca, y que visite también sus tiendas".

Según David García, los clientes habituales son mayoritariamente mujeres de entre 35 y 55 años, de clase media e, incluso, media-alta, deseosas de encontrar buenas prendas a buenos precios, pues los descuentos pueden alcanzar el 80%. "Es una muy buena fórmula para hacer fondo de armario", insiste.

La primera gran superficie outlet abrió en España en 1996, en la localidad madrileña de Las Rozas, con una superficie que superaba los 8.000 metros cuadrados y 32 tiendas. Hoy, según datos de la Asociación Española de Centros Comerciales (AECC), son más de 200.000 los metros cuadrados y se superan las 800 tiendas.

Hay centros en Madrid (5), Barcelona (2), Sevilla (4), Valencia, Valladolid, Palma de Mallorca, Cádiz, Alicante y Málaga.

Ese primer centro de Las Rozas fue una iniciativa de Neinver, que hoy tiene cuatro centros Factory a pleno rendimiento, con un total de 75.000 metros cuadrados, y un quinto en construcción en La Coruña.

En 2007 facturaron 250 millones de euros y se espera que en 2008 esa cifra se incremente en un 15%, y la de visitantes, más de diez millones de personas, en un 12%, informó a EFE la compañía.


BENEFICIO PARA MARCAS Y CONSUMIDORES

"Es un concepto de venta (el outlet) que beneficia tanto a marcas como a consumidores. Nosotros garantizamos a las firmas dar salida a sus stocks y restos de temporada manteniendo el control de su producto y su imagen. Nuestro compromiso es vender productos de gran calidad, de grandes marcas, con un descuento mínimo garantizado del 30%", afirma Manuel Saavedra, director de gestión de activos de Neinver.

Para Saavedra "en la coyuntura económica que vivimos el outlet se convierte en la primera opción de compra de los consumidores".

A pesar de todo, casi todas las marcas que se benefician de este sistema de ventas, son reacias a hablar del porqué de su presencia en estas superficies.

"No nos interesa promocionar estas tiendas", dijeron a EFE desde el departamento de comunicación de la firma de moda Purificación García. Loewe y Mango, "por estrategia de comunicación", tampoco quisieron comentar nada al respecto.

"Tienen que hablar poco de estas tiendas porque sus márgenes de beneficio en las normales son mucho más elevados. Para las marcas es sólo una forma más de distribución. Entiendo su reticencia", argumenta el profesor del IESE José Luis Suárez. "Muchas firmas ganan clientes en el outlet", insiste Elena Foguet, de Value Retail España.


NINGUN "PERO"

Las organizaciones de consumidores no tienen ningún "pero" que hacer a estos establecimientos, ni tampoco, aseguran, reciben reclamaciones "específicas" sobre ellos. "Los derechos del consumidor -afirma Ileana Izverniceanu, portavoz de la OCU- son los mismos que en una tienda convencional. Si ponen a la venta productos con tara deben identificarla".

"Tienen -continúa la portavoz de la OCU- una gran cuota de mercado y, al parecer, están salvándose de la crisis, ya que los consumidores las han acogido con entusiasmo".

Jordi Castilla, del gabinete jurídico de Facua, echa de menos una mayor inspección por parte de las administraciones, para garantizar al cien por cien los derechos de los consumidores, y una mayor y mejor información. "El consumidor tiene que saber si lo que está comprando es un saldo, una liquidación normal, un artículo rebajado o con tara".

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