Desayunos

Conoce la historia del pitufo de Málaga

¿Sabes cuál es el origen de los pitufos malagueños? Aquí te contamos algunos detalles que te ayudarán a conocer su historia

03.07.2017 | 18:46

"Ponme un pitufo mixto y un mitad". "¡Marchando!" Estas, con algunas variaciones, son expresiones repetidas centenares de veces todos los días en los bares de la ciudad. El visitante de fuera puede que se espante ante la idea de ver uno de los simpáticos dibujos animados de color azul cortados por la mitad, pero el malagueño sabe que se va a encontrar con un bollito de buen tamaño, apetecible y relleno de jamón york y queso derretido.

Pero aunque los pitufos los tenemos tan interiorizados como algo muy malagueño y de toda la vida, apenas cuentan con 35 años de tradición. Pero se han hecho tan populares que se han convertido en algo tan unido a los desayunos malagueños como los molletes, las locas, las tortas Ramos o la forma de pedir el café. Pero, ¿cuál fue el origen de estos pitufos?

La Panificadora Mateo Luque, fundada en 1964 y que sigue al pie del cañón de la mano de Silvestre Luque, hijo del fundador, tiene el honor de crear este icono de los desayunos malagueños. La propuesta era hacer un bollito pensado para los niños, con un tamaño menor a la popular viena de esa época y algo más que la media viena. Además, optó por una masa más suave y agradable para los desayunos y meriendas de los más pequeños, con dos cortes transversales.

Esta nueva medida de pan fue comercializada como 'bollito de viena', como recuerda el colaborador Gonzalo León que recuperó esta historia hace un año. El nombre de pitufo le llegó de casualidad, aunque de una casualidad muy acertada. Para promocionar los nuevos bollos, optaron por un luminoso con un pitufo, cuyos dibujos animados fueron estrenados poco antes, en 1983 en TVE. Éste sostenía esos nuevos bollos en su mano y, así pretendían hacerlo popular entre los más pequeños. El éxito de esta asociación fue tal que rápidamente se extendió el término 'pitufo' para nombrar a este bollito. Y caló entre niños y mayores.

En poco tiempo los pitufos fueron imitados por otros obradores y empezaron a hacerse nuevas versiones con el tiempo. Llegaron los pitufos integrales, de fibra, con soja, con salvado, catetos, de mantequilla... incluso los molletes salieron con un tamaño similar. Así se convirtió en santo y seña del desayuno malagueño y el mixto, con queso y jamón cocido, la opción más popular. Pero no siempre se prepara igual ni en todos lados se hace bien.

O si lo prefieres, deja tu comentario en Twitter utilizando el HT #pitufoMLG


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