Nuevas tecnologías

3D: Las esculturas del siglo XXI

Un escultor 3D de origen marbellí, que expone estos días en Milán, desvela sus inicios en la escultura del siglo XXI

27.07.2015 | 02:30

El cincel y el martillo que sirvieron para crear obras de arte de las manos de escultores como Miguel Ángel han dado paso al lápiz electrónico, la tableta y una pantalla de ordenador. Las impresoras 3D se abren paso en multitud de campos y el arte escultórico es uno de ellos.

­Demandas exigentes con resultados sorprendentes. El diseño en 3D permite obtener diseños exclusivos en pocas horas con un resultado excelente. A lo largo de la historia de la humanidad en el arte escultórico han destacado grandes nombres por sus reconocidas obras, a través de las cuales hemos podido conocer aspectos de la moda, religión, formas de vida, tendencias en la arquitectura o decoración de otros tiempos.

Miguel Ángel, Bernini, Dalí o Miró fueron maestros en dar vida a la piedra, madera, el barro o el metal, con herramientas que poco evolucionaron en cientos de años.

Cinceles, martillos, gubias o cuchillos de talla comienzan a ser reemplazados por una pantalla, una tableta y un lápiz electrónico para terminar en una impresora digital. Y, es que el 3D está entrando de lleno en «el mundo de la escultura, del cine de animación, en la medicina, en la arquitectura, en la ingeniería de todo tipo y no digamos en la decoración. Incluso en la creación de objetos únicos y personales», afirma Víctor Marín, creador digital marbellí que estudió Bellas Artes y es un apasionado de las nuevas tecnologías.

Aunque son muchos los que se han subido al carro del 3D, son muy pocos los llamados escultores digitales en España. Una criba natural diferencia a los más brillantes. Víctor asegura que «en muy poco tiempo esta novedosa forma de esculpir objetos será el futuro, algo normalizado en nuestras vidas». Víctor esculpe en su ordenador en tres dimensiones una pieza de cualquier índole para después imprimirla en una impresora 3D –también conocida como prototipadora– sustituyendo la tinta que todos conocemos por «infinidad de materiales. Desde resina, caucho, bronce, oro en joyería o incluso comida llegando a crear verdaderas obras de arte culinarias», relata.

Víctor confía en que esta técnica vaya calando entre los más puristas del mundo del arte y del cine. «Algunos creen que esta técnica le quita alma al trabajo. Yo creo que el equilibro perfecto está en la mezcla de todo. Hay que aprovechar lo bueno de las técnicas tradicionales y las nuevas», opina y añade que la fusión es la clave: «El punto está en creer que uno no es mejor que el otro. A fin de cuentas es una herramienta» que el artista que hay detrás logra hacer una pieza que conmueva.

El 54 de Massachusetts

Entre sus últimas creaciones se encuentra el encargo de la empresa Getorix del batallón 54 de Massachusetts en miniatura, el primero de afroamericanos liberados de Estados Unidos, «en el que tuve cierta libertad, sobre todo en el aspecto facial, pero cada mínimo detalle debía ser creado con una absoluta fidelidad histórica, hasta el ínfimo botón. Absolutamente milimétrico», explica. Ahora, estos primeros soldados de raza negra del ejército americano que hicieron historia se venden en resina a escala 1/10, sin pintar, para coleccionistas de todo el mundo.

También ha creado por encargo para una empresa de animación sevillana Pizzel 3D «uno de los malos. Un robot biomecánico para una producción que aún está a medio camino y de la cual no puedo decir más».

Este artista marbellí está sumergido en otro proyecto cinematográfico. En este caso es una escultura para un corto que prepara el canario Carlos Baena, «uno de los más reputados animadores de Pixar o Disney». Un trabajo sujeto a un contrato de confidencialidad.

Marín señala que con este nuevo arte se tiene oportunidad de crear piezas descatalogadas para cualquier maquinaria. «La imaginación del diseñador no tiene límites. El 3D digital presenta infinitas posibilidades».
La calidad del objeto es una suma del diseño, la capacidad de reproducción de la impresora 3D y «los acabados finales. Una vez el objeto ha salido de la impresora, se hace un trabajo manual para perfeccionar la obra y que sea espectacular a la vista y al tacto», puntualiza Víctor Marín.

El escultor 3D marbellí expone estos días una de sus mejores obras nada menos que en la capital mundial del diseño: Milán. En las próximas semanas lo hará en Los Ángeles y posteriormente en Madrid, para finalizar con una exposición de sus mejores piezas en su ciudad natal: Marbella.

@Josemisepul

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