Cartas al director

12.10.2013 | 05:00

Grecia nos gana

Más de veinte siglos hicieron falta para que algunos españoles del Siglo de Oro pudieran ponerse a la altura de los clásicos griegos, encabezados por Homero, el de la «la aurora de los rosados dedos». ¿Cuanto faltará para que podamos compararnos en algo con Grecia en su actual actuación contra unos criminales del «Amanecer Dorado»? Nosotros que –aun más de siete décadas después– no hemos sido capaces de juzgar y condenar los muchísimos más crímenes de los del «España empieza amanecer», que sólo ahora empiezan a ser juzgados, pese a las autoridades españolas, en Argentina.
Carlos Giraldo Llanes. Málaga

Ratzinger, desmemoriado, o peor

Desde su refugio vaticano, el expapa Ratzinger acaba de negar de nuevo su responsabilidad en tolerar la pedofilia, aunque durante sus muchos años al frente del ex (¿ex?) «Santo» Oficio recibiera tantos documentos de denuncia de tantas de sus víctimas, y después, ya Papa, osó declarar que eran una infame campaña contra él hasta que la inminente acción de la Justicia civil –la justicia, vamos– le obligó a dar un repentino y radical giro de 180 grados y perseguir la pedofilia clerical. Esa asombrosa falta de memoria del exPapa alemán, ¿se debería a un temprano caso de alzheimer? Muy temprana tuvo que ser su enfermedad, porque jamás le oímos reconocer su culpabilidad, ni cuando le cogieron con las manos en la masa, con el uniforme de soldado de Hitler, y cómplice activo, pues, de la mayor tragedia mundial. Si un examen médico no lo explica, habrá que aplicarle la sentencia del cardenal Newman: «La buena conciencia es la obra maestra del diablo», y hacerle lo que el ritual católico manda cuando no se trata de desmemoriados, sino de endemoniados.
Juan José Fuente Hidalgo. Málaga

Nuevo sexy: lo fofo

Todavía hay mujeres que necesitan salir de ese estatus donde han sido encadenadas, pues viven, se arreglan, se hacen implantes, pierden kilos hasta ponerse enfermas con tal de agradar a los hombres. Me da pena pensar en las que entran por el aro. Imaginarlas por la mañana delante del espejo o buscando en su armario aquello con lo que será mejor reconocida por el sexo masculino. Es importante gustarse a sí misma. Sentirnos felices con lo que somos y emprender caminos que nos satisfagan. Los hombres hacen esto sin tenernos en cuenta. Somos tratadas como objeto sexual en el cine, televisión, revistas y cualquier tema que tenga que ver con la publicidad. El hombre no se plantea esta sumisión para agradar a la mujer. Reza el dicho «El hombre es como el oso, cuanto más feo más hermoso», dando a entender que las mujeres, con tal de tener un hombre al lado, soportan lo que sea. No quiero decir con esto que los hombres de hoy no se arreglen más que antes, pero no con la intención de sacrificarse, subordinarse y humillarse ante una mujer. No se nos permite envejecer. No obstante, a un hombre maduro se le considera una joya. No nos respetan. Para ser aceptadas en la sociedad se nos exigen unos requisitos indignos. No nos permiten salirnos de los cánones que imponen las modas que gobiernan los hombres. Este castigo llega e enfrentar a mujer contra mujer. Querer llegar a tener un cuerpo impuesto infunde celos y odio. Resulta más sano implantar un nuevo sexy: lo fofo.
Isabel Pavón Vergara. Málaga

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