Sol y sombra

Ventajismo político

10.08.2015 | 05:00

El discurso de Podemos es ventajista como el de cualquier populismo. Ventajismo significa apuntarse a una cosa y también a la contraria tratando de sacar rédito de las dos. El plan de choque podemista, la denuncia del bipartidismo y de la casta, ha quedado diluido en su propia inconsistencia demagógica.

La calculada estrategia de que los españoles puedan llegar a considerar a Pablo Iglesias un líder transversal, capaz de trascender a la derecha y a la izquierda, está resultando, conforme a los sondeos, fallida y con ella el propósito de alcanzar la supremacía que sustentan los socialistas.
Por las pistas dadas hasta ahora, el experimento emprendido en los ayuntamientos y comunidades autónomas parece que no va ayudar precisamente a que los españoles vean a Podemos como una alternativa fiable de gobierno.

Ni siquiera está clara cuál es su postura acerca de la unidad del país, un día apoyan la secesión catalana, al siguiente rectifican. La homologación exterior tampoco contribuye a despejar la inquietud, más bien al contrario. Los guiños a Tsipras producen pánico a raíz del último descalabro de Grecia. La asociación con la Venezuela de Maduro, auténtico terror por la inevitable extrapolación. ¿Qué se puede esperar de un líder democrático que se niega a recibir a la mujer de un opositor político encarcelado en un país donde las libertades se reprimen a diario?
La sarta de incongruencias y contradicciones que persigue al partido de Pablo Iglesias y lo que representa en su corta trayectoria impiden extraer conclusiones positivas. También las cacicadas de quienes aseguraban que venían a enmendar errores y abusos anteriores y no han hecho otra cosa que reiterarse en ellas a su manera.

Alguien, en cualquier caso, sacará ventaja de este ventajismo que empieza a eclipsar.

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