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Tierra de nadie

Explicar y entender

19.01.2016 | 05:00

Si la Historia hubiera tenido ventanillas, habría habido ante ellas colas de gente solicitando entrar, desde Nerón a Julio César, pasando por Miguel Ángel y el papa Inocencio III. Una de las particularidades de esta disciplina venía siendo precisamente su prestigio. La cuestión era pasar, aunque fuera formando parte de una lista odiada, como la de los reyes godos. En fin, que no se sabía de nadie que no quisiera ingresar en la Historia, al menos hasta ahora, porque si mañana se abriera un departamento para recoger solicitudes de salida, habría más demandas de las que los funcionarios pudieran atender. ¿Quién en su sano juicio, y visto lo visto, querría a estas alturas formar parte de la Historia? Lo ingleses acaban de votar sobre su permanencia en la UE y mayormente están de acuerdo en irse. Irse de Europa es como irse de la Historia, pues eso es lo que nos decían nuestros líderes que estábamos haciendo con la creación del euro y todo lo demás: Historia, con mayúsculas, de la que se estudia en los libros de texto y a cuyos protagonistas ponen calles y plazas en sus pueblos.

Quiere decirse que me imagino perfectamente a Larra rellenando su solicitud de salida.

–Pero hombre, Mariano José, si usted está muy bien colocado en la Historia de la Literatura.

–O me sacan o me pego otro tiro -amenazaría el romántico.


Significa que hay gente que entra dándose un tiro en la sien y gente que sale disparándose en la boca. Pero a lo que íbamos era a que la Historia se está poniendo difícil. Undargarin dejó una novia para entrar y ahora haría cualquier cosa por salir. Quien dice Undargarín dice Pujol. Pujol ocupaba en la Historia de Cataluña una serie de capítulos que borraría con gusto sin hubiera cómo. Pero salir de la Historia es más difícil que apostatar. Ya saben ustedes que la Iglesia, una vez que te han bautizado, no permite que nadie les estropee la contabilidad. Aunque con el tiempo te entregues al agnosticismo, incluso al ateísmo, seguirás en sus archivos por una cuestión de orden práctico que quizá tenga que ver con las subvenciones, no estamos seguros. Y todo esto sucede porque la Historia, sobre todo la que nos ha tocado vivir, se puede explicar, pero no se puede entender.

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