La señal

Las rosas negras de Halfeti

22.05.2016 | 05:00

Aquí nos hemos metido en un jardín con lo de la municipalización de Limasa, ya estábamos chapoteando en el fango con la comisión de investigación respectiva –además de la correspondiente a Art Natura–. ¿Quién dijo que aquí no pasaría nada? Está pasando ya. Yo no municipalizaba Limasa, aunque solo fuera porque eso es lo que quiere el comité de empresa, pero no es solo por eso, sino porque creo que una empresa privada lo hará siempre mejor que una pública, así de claro. Es ahora, que Limasa es mixta, y pasa lo que pasa, cuando sea municipal incendian Roma. Será por eso que Ada Colau vocifera en la ONU contra el «neoliberalismo salvaje» pero si aquí lo único salvaje es lo que tú representas, Ada, no el Ayuntamiento de Barcelona, no, tu ideología por encima de las leyes, la vuelta a la caverna, como que los hijos los cuide la tribu, que dice Anna Gabriel.

Pero siempre nos quedará, al menos en la memoria, el entrañable Hotel Alay –el hotel de los homenajes, le llamaba yo–, de nuevo con las puertas abiertas tras la manita de reformas de la nueva propietaria, la cadena, también catalana, Ibersol. Al final, la familia Aguirre vendió. Como también empieza a vender su programa Ciudadanos pero, pese al poco tiempo transcurrido entre el 20D y esta campaña del 26J, ya cambian su programa, «para que se entienda mejor», dicen. En violencia de género y contrato único, por ejemplo. Antes decían «acabar con la asimetría penal por cuestiones de sexo», lo que es manifiestamente justo, como se corresponde con la igualdad ante la ley de hombres y mujeres sin discriminación de sexo, pues no, el lobby feminista y los partidos del stablishment se lanzaron al cuello. Incluso, una de sus candidatas, Marta Rivera, pidió en un debate retirar la agravante de género en las penas por violencia doméstica. Marcha atrás, como en la cama. Han sucumbido a lo políticamente correcto. Yo les regalaría a los Rivera, a Albert y a Marta -bueno, y a la Rivera de aquí, Irene, ¡cuántas riveras, por Dios!– las únicas rosas negras que hay, las de Halfeti, en Turquía. Se lo tengo que comentar a mi amiga María del Mar Martín Rojo, que viene de rosa al Molina Lario a tomar café y a hablar un poquito de nuestro pasado, presente y futuro. Muy sonriente siempre el personal del hotel, esto es importante en la vida, que no siempre sonríe.

El día anterior estuve en la Alacena de las Monjas, Granada, donde almorcé como siempre, muy bien, y también me sonríen. Tantos recuerdos de aquella plaza del Padre Suárez€ Podría haberles comentado algo sobre Primera Intención, de Bodegas José Molina, de Colmenar, que hasta ha sido felicitado por el coronel jefe de la Guardia Real y conde de Santa Olalla, Ramón Álvarez de Toledo, pero tenía la cabeza en otras cosas. Después café en el Santa Paula AC, bajo su pórtico conventual. Allí pienso en otra mujer que se nos ha ido. Adiós en Estepona a la última estrella de Casablanca, allí, en los predios de José María García Urbano, falleció a los 92 años Madeleine LeBeau, la única viva de aquella mítica película. ¿Tendrá esto que ver con que el alcalde/registrador haya dimitido como diputado?, ¿y con el papelón que se ha hecho buscando candidato para acabar en la bella Carolina? No parece pero€ Yo digo como Henry Marsh, neurocirujano: «Mirar el cerebro es como contemplar una noche estrellada usando unos prismáticos baratos. Solo conocemos una pequeña parte». Para buscar candidato habría que hacer lo que dice el general norteamericano Michael Hayden, exdirector de la CIA y de la NSA, para encontrar una aguja en un pajar tengo que controlar todo el pajar. Sapere aude, atrévete a saber.

Mientras tanto, queda libre el único acusado por abusos en la Nochevieja de Colonia. Cada día van quedando menos sitios donde mirar para no ver. Más: llegan noticias desde Caracas, ya están los tanques en la calle contra el pueblo y Pablo Iglesias y sus chicos tan contentos. Vuelvo a la lectura, a aquella cantiga de Alfonso XI, del mil trescientos, cada día me alejo más del presente, tan grosero:

En un tiempo cogí flores
del muy noble paraíso,
cuitado de mis amores
e d´el su fremoso riso!
e siempre vivo en dolor
e ya lo non puedo sofrir,
mais me valera la muerte
que en el mundo vivir.

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