En corto

'Viral'

10.06.2016 | 05:00

El máximo de fama instantánea que puede uno alcanzar consiste en convertir una frase, una noticia o una opinión en «viral». Estamos pues, de lleno, en la cultura vírica. Hay un cambio moral en el sentido del concepto, pues antes algo muy viral o virulento era pernicioso, y ahora se ha vuelto fantástico. Es más, lo viral redime cualquier cosa, y la gente lo ha aprendido rápido: si la mayor tropelía, asesinato incluido, se sale de lo común y triunfa en la red, la condición de triunfador viral de su autor hace que ya se le mire de otro modo, que se parece sospechosamente al modo en que se mira a un artista algo canalla (sin que los admiradores virales hayan leído «Del asesinato como una de las bellas artes» de Tomas de Quincey, claro). Sólo mantienen el orden moral en los campos virtuales de la red, dejándonos la idea-poso de que no todo lo viral será tan bueno, los virus informáticos.

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