Columna del lector

Sobre el artículo 'La otra desbandada'

05.08.2016 | 05:00

Deseo manifestarle mi más enérgica protesta y repulsa por la publicación en su periódico el pasado domingo día 31 de julio de un artículo dentro de la sección Memorias de Málaga, titulado «Hablemos de la otra Desbandada», firmado por Guillermo Jiménez Smerdou, basando dicha repulsa en una manipulación de la historia real de los hechos, de verdades contadas de forma parcial.

Primero.- El artículo realiza de forma clara una lectura parcial de la historia de forma revanchista, rencorosa y antidemocrática, intentando relacionar los actos de quemas de templos de mayo de 1931 como causa del golpe de estado del 18 de julio de 1936, olvidando el autor que uno de los orígenes de tales desmanes, nunca la justicia condenó a nadie, más bien es cierto que la reacción de los mismos tuvo una gran participación de delincuencia común , la participación de las autoridades republicanas de Málaga para evitarlos ha quedado constatada a lo largo de la historia. No se puede olvidar, la carta pastoral del Primado de España de ese mismo año y poco antes de mayo, en la cual condena y viene a decir que el nuevo régimen republicano, es más o menos demoniaco.

Segundo.- Se olvida el autor del artículo la implicación de la jerarquía de la Iglesia en el golpe de estado del 18 de julio de 1936 contra el gobierno legalmente constituido de la República, de lo cual nada indica y que los actos contra los mismos –la Iglesia– era algo de gente mala. Olvidando que más de un sacerdote fue fusilado por los golpistas.

Tercero.- Cualquier muerte es deleznable, venga de donde venga, pero el autor del artículo no dice nada y calla de la utilización del terror como arma política, siendo uno de los ejes sobre los que girara la acción política de esos que el Sr. Jiménez Smerdou denomina «liberadores de Málaga». La utilización de la violencia como arma de conquista está en esos «liberadores», desde el minuto uno, para ellos, el autor del artículo se olvida de mencionar la directiva que elabora por el denominado «director» que era Mola, como guión que sirve par realizar el golpe de estado del 18 de julio de 1936: «La acción ha de ser de extrema violencia para reducir lo antes posible al enemigo, que es fuerte y está bien organizado, serán encarcelados todos los directivos de los partidos, sociedades o sindicatos no afectos al Movimiento, aplicándose castigos ejemplares para estrangular los movimientos de rebeldía o huelgas. Para los compañeros (militares) que no nos acompañen, el movimiento será inexorable».

Incluso Queipo de Llano publica un bando donde condena a muerte a aquellos que se declaren en huelga, a los directivos de las sociedades obreras, sindicatos.

Es decir, una planificación de la violencia desde el comienzo como arma de acción política desde la cúspide de las nuevas «autoridades liberadoras» de Málaga. No podemos olvidar que así fue en el caso de Málaga, olvidando el Sr. Jiménez Smerdou de mencionar las advertencias de uno de los supuestos «libertadores» de Málaga como fue Queipo de Llano, que utilizó Radio Sevilla para infundir el terror en la población de Málaga y en los refugiados en nuestra ciudad. Le recuerdo al autor del artículo que Queipo de Llano llamó a los «libertadores» de Málaga a violar a las mujeres de Málaga desde las ondas de Radio Sevilla. Tal era el objetivo: «Es necesario propagar una atmósfera de terror ... contra cualquiera que sea abierta o secretamente partidario de del gobierno del Frente Popular», unas acciones violentas organizadas desde los cimientos del nuevo estado, desde las nuevas autoridades golpistas y otras realizadas por grupos armados incontrolados que escapaban al control de las autoridades de la República.

Cuarto.- Sobre la mención de la obra, que realiza el autor del artículo, titulada «1937. Éxodo. Málaga Almería», obra escrita por el arqueólogo Andrés Fernández, que realizó las exhumaciones de los asesinados por el franquismo en el cementerio de San Rafael –una de las mayores fosas comunes de Europa– y la doctora en Historia María Isabel Brenes, considero que es de poco estilo hacer mención a ellas sin haberla leído. Es una falta de rigor y poner en duda la publicación sin argumentos, solo pone una «desbandada» en un barco mercante nazi, donde pudo hasta ver cine, ¿una desbanda de lujo, no?

Quinto.- Es cínico, falto del más mínimo rigor histórico, falto de la realidad, hablar de «la otra desbandada», la que va del 18 de julio de 1936, fecha del inicio del golpe de estado que origina la Guerra Civil y la ocupación de Málaga en febrero de 1937 por fuerzas militares de Italia fascistas y fuerzas sublevadas españolas, con el apoyo aéreo y naval de la Alemania nazi. El Sr. Jiménez Smerdou, dice que no va a comparar «su debandada» con la mencionada en el libro arriba indicado, pero de hecho la compara, es como tirar la piedra y esconder la mano. Ni es comparable con la que sufren los refugiados de las guerras en Siria, que igual que los malagueños y otros que iban por la carretera Málaga-Almería, huyen de la barbarie de la guerra.

Sexto.- Es cierta la labor que realizó el Sr. Porfirio Smerdou, Cónsul Honorario de México. Sin embargo, olvida mencionar el Sr. Jiménez Smerdou que el consulado no tenía reconocido el derecho de asilo, pero que las autoridades legalmente constituidas de la República de España en Málaga otorgan esa ficción de extraterritorialidad a algunos consulados, ayudando así al Sr. Porfirio Smerdou a evitar las acciones de eso grupos que escapaban al control gubernamental. Tales fueron las ayudas que les prestaban desde el gobernador civil de Málaga, Sr. José Antonio Fernández de la Vega, a Don Eugenio Entrambasagua, alcalde de Málaga. A Don Eugenio, el Sr. Porfirio Smerdou no pudo salvar del piquete de fusilamiento, a pesar de las múltiples peticiones que realiza. Paradojas de la vida, las autoridades de la República le ayudaron en esa labor humanitaria y las de los golpistas no. Las autoridades de la República en Málaga facilitaron la salida de la ciudad a muchas familias implicadas en el golpe de estado, tal como relata en su libro el Sr. Luis Miguel Cerdera «Málaga, base naval accidental», salidas de la ciudad realizadas en buques mercantes, militares extranjeros e incluso en yates. Obra que me consta que el Sr. Jiménez Smerdou conoce.

Séptimo.- Considero indigno, una provocación y falto de realidad comparar la marcha de un grupo de personas en un buque mercante donde iban a realizar una travesía de tres o cuatro días, cuando la Desbandá o la Huía de Málaga a Almería, fue en la mayoría de los casos a pie, soportando frío, ataques aéreos, marchando niños, mujeres, ancianos y que lo que veían no eran ratas, era el horror, muerte, cuerpos destrozados por las bombas de los buques sublevados Canarias, Baleares, Cervera, así como de la aviación, cuya participación de la Legión Condor nazi, está demostrada. Ellos, los de la Desbandá o Huía, no veían algunas ratas, veían la muerte, el terror, el miedo, mujeres, niños, hombres, ancianos, ellos no iban protegidos por un buque nazi, pudiendo disfrutar de una película de cine.

Octavo.- En cuanto a la batalla que menciona el Sr, Jiménez Smerdou es totalmente incierto lo que dice. El buque leal al gobierno constitucional destructor Almirante Ferrándiz sufrió el ataque del buque sublevado Canarias resultando alcanzado por las bombas y se hundió en las costas de Málaga a 18 millas de la Punta de Calaburras de Mijas, llevándose a más de cien personas con él. El buque Gravina se entrega al finalizar la contienda en el puerto de Cádiz.

Qué desbandada mas rara. Incluso disfrutaron de una película desde la cubierta del acorazado de bolsillo nazi Deutschand, acorazado que meses después bombardea la ciudad de Almería causando 19 muertos, destrucción de edificios y múltiples heridos. No nos habla el autor del artículo de los asesinatos cometidos en Málaga por «sus liberadores» con los más de 70 ataques aéreos donde mueren niños, mujeres. Ataques que iban dirigidos a la población civil para crear el terror, como el ocurrido el 22 de agosto de 1936 sobre la zona de Huelin donde mueren más de 50 personas, entre ellos niños, niños de menos edad que el Sr. Jiménez Smerdou tenía cuando embarca en el Livorno, ¿Otro olvido del Sr. Jiménez Smerdou? o mas bien una utilización de la verdad algo fraudulenta.

Décimo.- Sería interesante que el Sr. Jiménez Smerdou comentara las implicaciones que las familias que menciona en su artículo tuvieron en el golpe de estado contra el gobierno constitucional, así como sus implicaciones en la dictadura de Franco. Sobre todo para fijar las cosas en sus justos términos.

Úndécimo.- No se dice nada del agradecimiento de las nuevas autoridades al sr. Porfirio Smerdou, ya que se le abre un proceso judicial por parte del Tribunal de Represión contra la Masonería y el Comunismo y del regalo de agradecimiento que le iban a realizar y que creo nunca realizaron. Sr. director las comparaciones que realiza el Sr. Jiménez en su artículo son una ofensa a la memoria de los miles de malagueños y no malagueños que sufrieron las masacres por las bombas desde el mar, desde el aire. Malagueños y no malagueños que huían del terror, de la barbarie. Nunca podremos saber las cifras de muertos que quedaron en esa carretera, nunca. Es una ofensa, una falta de respeto, ello junto al rencor que se trasluce en dicho artículo, junto a un sentimiento de revancha por los actos de reconocimiento de la barbarie que supuso la Carretera de Málaga-Almería.

No entiendo cómo en un país democrático, aun se siguen realizando tales manifestaciones en los medios de comunicación democráticos.

Quiero trasmitirle mi más enorme protesta por dicho artículo que como queda demostrado no se dice toda la verdad, haciéndose una historia partidista y falta del más mínimo rigor.

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