En corto

Para sellar bien, caña

06.02.2017 | 05:00

Igual que algunos pensantes buscan explicación a la existencia del mal, como si fuera una cosa y existiera fuera de nosotros, mucha gente parece descubrir que el odio existe al ver los tweets que salen en la red. En realidad el odio no sólo está por todas partes, sino que es parte de cada uno, quizás no como el oxígeno en el cuerpo (65 %) pero al menos como el carbono (18 %). Incluso se presenta pegado a sustancias tan opuestas como el amor (mutante en odio, por otra parte, a la mínima), y, en según qué circunstancia, puede multiplicarse a ritmo de estafilococo. El mito del buen salvaje, que está en el fondo de armario de nuestra cultura, nos engaña a veces para no verlo, pero el buen salvaje en cuestión dejó de ser bueno cuando dejó de hacer salvajadas. Desde entonces a esa parte reprimida la llamamos mal, y a su energía retenida, odio. Lo único posible es sellar bien las fisuras.

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