En corto

Mañana es otra era

20.02.2017 | 22:36

Tras haber pasado del imperio de lo duradero al de lo efímero (Lipovetsky, 1987), vivimos ahora en el imperio de lo instantáneo, cuya expresión en mensajes es el tweet, y en voluntad política la democracia directa en tiempo real. Lo efímero duraba un tiempo y dejaba un rastro, una especie de cola de cometa. En el imperio de lo instantáneo tras el evento no queda nada. Por eso, cuando se habla de postverdad, y de hechos alternativos, no se habla de mentiras. Una mentira sólo se testa al lado de una verdad. En el imperio de lo instantáneo todo lo que se dice o decide es pura verdad (al menos como mensaje: una tautología), pero deja de tener vida o efectos legítimos de inmediato. Lo que vaya detrás ya es otra cosa, o sea, otra verdad. No estamos, por tanto, ante el «doble pensar» del 1984 de Orwell (esta aclaración parece pertinente, pero se extinguirá una vez leída –uno aprende rápido–).

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