En corto

Pistas de acoso

29.05.2017 | 03:07

A las altas praderias, una verde meseta colgada bajo la peñas de una serranía, se subía por una ruta deliciosa, en buena parte un camino empedrado de origen remoto, con caja y pendientes que denotaban importancia. No ascendía desde el pasado otoño, cuando el comienzo de la temporada de tiros hacía inquietante la ruta. Al volver hace días me encontré con que el ancestral camino había quedado sepultado bajo una cinta de cemento de 15 centímetros de grosor y tres metros de anchura, con una caja abierta como de cinco metros. En las praderías, a las que se llegaba en media hora de camino cómodo, pastaban unas decenas de potros y alguna vaca, el mismo censo que seguramente lo seguirá haciendo tras la obra. Mientras la propaganda oficial realza, cara al turismo, la oferta de naturaleza paradisíaca, se achican a ésta espacios de forma sistemática, sin que se adivine la utilidad.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Crea tu propio Blog
Enlaces recomendados: Premios Cine