Pádel adaptado

Pádel para todos

Elsa Navarro y Nini Conejo se encargan desde octubre de llevar el proyecto 'Palas para Todos', en el que preparan entrenamientos a alumnos con capacidades especiales en el RC Mediterráneo

01.02.2016 | 08:34
Nini Conejo, Rafael, Yolanda, Elsa Navarro y Javier posando antes del entrenamiento semanal, que disputan en las pistas del Real Club Mediterráneo.

La práctica de este deporte proporciona beneficios a nivel social, físico y psíquico. Además, esta nueva modalidad de pádel adaptado fomenta una mayor integración y seguridad en uno mismo

«Yo puedo, ¿y tú?», éste es el lema de «Palas para Todos», un proyecto de pádel adaptado llevado a cabo por Elsa Navarro y Nini Conejo. Ambas acumulan más de 25 años de experiencia como monitoras del pádel convencional, pero desde octubre trabajan con personas con capacidades especiales. Diversión y esfuerzo se mezclan en los torneos y entrenamientos celebrados en el Real Club Mediterráneo.

El deporte no tiene límites, la gente que lo practica tampoco. Elsa y Nini decidieron dar un paso hacia delante. A día de hoy, se sumergen en el pádel adaptado, una disciplina fácil de aprender, con una preparación creativa y abierta, donde el deporte posee una parte de enseñanza, enfocado a los alumnos con dificultad física e intelectual. Esta especialidad promueve la independencia y aporta seguridad a los alumnos, es un ejemplo de superación y desarrolla valores que sirven de ayuda para la integración social.

Hace unos años, Elsa le comentó a Nini la idea de apuntarse a un curso para mejorar el currículum. Por ello, ambas participaron en un curso de pádel adaptado en Madrid. «La verdad es que el curso nos enganchó muchísimo, porque ni Elsa ni yo tenemos familia con discapacitados, no sabíamos tampoco a lo que íbamos, sino que hicimos un curso más de monitoras, y nos encantó», dice Nini Conejo. Con ello, Elsa y Nini formaron una escuela de pádel adaptado, en la que actualmente entrenan a alumnos desde los cuatro años de edad. No existe límite de edad. Es un proyecto que acoge personas con todo tipo de discapacidad; autistas, parálisis cerebral o alumnos con síndrome de Down, como es el caso de Javier Mérida, el «Messi» del pádel. En su cuenta posee tres trofeos y afirma ir a por el cuarto y después a por el quinto, para superar en el palmarés a su ídolo, el futbolista argentino del Barça.

Las entrenadoras, que cuentan con el apoyo de Carolina Navarro, la hermana de Elsa y actualmente la número 10 del pádel femenino a nivel mundial, implantaron en octubre de 2015, una escuela del pádel adaptado tomándolo como si fuera sin discapacidad, para una mayor integración. Hay chicos que llevan desde pequeños en la escuela, siguen a sus profesoras allá donde vayan. El pádel tiene muchos beneficios a nivel social, físico y psíquico. Los entrenos se preparan de forma para adaptarse a los alumnos y así ayudarles a superarse a diario, como a Yolanda Rodríguez-Borlado, una alumna con parálisis cerebral, que ni siquiera podía coger la pala porque tenía rigidez. Ahora ya lo superó y le da bien de derechas. Entrena cada semana para conseguir mayores logros. «Me gusta hacer ejercicio al aire libre, donde me suelto y puedo desenvolverme», afirma Yolanda.

«Palas para Todos» cree sobre todo en el deporte base. Las personas que van a entrenar cada semana parten desde diferentes edades. Por la escuela pasan todo tipo de alumnos. Por la mañana suelen venir a entrenar asociaciones como La Traiña de El Palo o Aspromanis (Asociación Malagueña Pro Minusválidos), en grupos de 3 alumnos, y luego por la tarde vienen a entrenar socios a nivel particular como Javier, Yolanda, Rafael, Carlos o Ana.

«La experiencia es fantástica. Primero es un reto para nosotros, y un reto también para ellos. Hay chicos por ejemplo que nos vienen con muchísimas dificultades, y las superan. Lo que pretendemos es que con el deporte se muevan, que hagan también ejercicios de corazón, equilibrio, y que adquieran una cantidad de valores», dice Nini, una de las entrenadoras. La seguridad y la naturalidad con la que vienen los alumnos a clases del pádel adaptado se transforma en sonrisas en las caras de las monitoras, son uno más.

Los entrenamientos mezclan actividad física, esfuerzo y diversión. Los chicos vienen con ilusión y se van con ganas de más. «Nos hemos aficionado al pádel. Aquí hacemos deporte adaptado para todas las personas que tengan discapacidad», afirmó Rafael Martín antes del inicio del entreno.

Competir es muy grande. Divertirse y salir de la pista con una alegría aún más. El deporte hace que la discapacidad desaparezca, que se olvide completamente, y todo eso pasa por estas iniciativas. El espíritu de superación está presente en cada momento, en cada pelota jugada, en cada esfuerzo invertido en la práctica de este deporte. Gracias al proyecto «Palas para Todos», el pádel es de todos.

@Kuba4pl

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