El balonmano hace piña: #FuerzaLovi

Decenas de compañeros del exjugador de balonmano Juan Lovillo se reunieron en el Clínico para transmitirle todo su apoyo tras serle diagnosticada leucemia

08.01.2017 | 10:46
El balonmano hace piña: #FuerzaLovi
Juan Lovillo Ramírez, en su habitación del Clínico, tras la «visita» de sus amigos, ya con la gran pancarta.

"Transmítele a todos mi emoción, mi subidón y la recarga de fuerzas y ánimos que me ha dado esto", acertó a decir un emocionadísimo Juan

Lo que parecía un simple resfriado se convirtió en una leucemia. El cáncer no tiene piedad con nadie. Ni con los deportistas. Juan Lovillo, malagueño de 37 años, casado y con una niña de un añito, llevaba varios días enfermo. Se encontraba mal, pero sólo parecía eso, un catarro en plenas navidades. Pero el día 30 se levantó y no podía mover una pierna. Enseguida se fue a Urgencias del Clínico y allí se le diagnosticó, en un primer momento, una fuerte anemia.
Los posteriores análisis desvelaron que lo que Juan padecía era cáncer. Desde esa tarde-noche, el malagueño, exjugador de balonmano, está ingresado, recibiendo tratamiento contra la leucemia que sufre y en aislamiento.

Desde entonces, el mundillo del balonmano malagueño sufre por él. Y es que Lovillo ha estado ligado siempre al deporte. Se formó en el Sagrada Familia y después, ya en sénior, jugó varias temporadas en Antequera (Primera Nacional), Mijas (Segunda Nacional) y después culminó su carrera en el Malagueta.

Así que para hacer visible todo ese cariño y mandar un mensaje de ánimo directo al corazón de «Lovi», sus amigos se reunieron ayer a las puertas del Clínico, en el parking, desde donde se ve la ventana de su habitación. 65 personas en total: exjugadores, parejas y muchos amigos. Una gran pancarta con el lema «#FuerzaLovi» y una camiseta con la misma leyenda y firmada por todos encabezaron esa reunión de cariño.

«Lovi» pudo asomarse por su habitación y verles. «Transmíteles a todos mi emoción, mi subidón y la recarga de fuerzas y ánimos que me ha dado esto», escribió por mensaje a Ismael, uno de los organizadores de la gran quedada. A Juan Lovillo, que es profesor de Educación Física en Primaria, le espera al menos un mes más en el Clínico, de donde deberá salir y entrar durante el próximo trimestre para someterse a varias sesiones largas de quimioterapia. En los primeros días ya ha mostrado mejoría. Su espíritu ahora está por las nubes. El balonmano y esos lazos invisibles que traza le ha dado toda la moral que necesitaba.

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