La celebración este 2021 del Día de Andalucía no puede ser igual que la de años anteriores. Llevamos casi doce meses, casi todo el tiempo transcurrido desde el anterior 28-F, padeciendo las terribles consecuencias derivadas de la pandemia. Unos efectos que se dejan ver de forma negativa en todas las facetas de la vida que nos rodea, en nuestros modos de vida y de relación. Tras la adaptación a marchas forzadas a esta nueva situación, que debe anteponer la preservación de nuestra salud pública, de nuestra seguridad personal o familiar, tenemos ahora por delante una necesaria, aunque difícil, recuperación económica, social, cultural e incluso educativa.

Puede que las circunstancias atravesadas estos meses atrás, todo el esfuerzo invertido de manera colectiva, nos hayan dejado exhaustos. Pero no debemos dejarnos guiar por el pesimismo: todo lo contrario. Desde la óptica universitaria, por ejemplo, el sistema público compuesto por las universidades andaluzas ha dado muestras diversas, durante todo este tiempo, de su indudable compromiso y valía. Han sido muchas las acciones, a través de la investigación o de la formación, pero también mediante la solidaridad o la colaboración con la sociedad, que han evidenciado cómo las universidades son agentes imprescindibles para liderar el desarrollo, presente y futuro, de nuestra comunidad autónoma.

Las universidades andaluzas tienen a su cargo la responsabilidad de la formación superior de más de 250.000 estudiantes. Una formación que, como la sociedad de Andalucía ya comprende por muchas pruebas acumuladas, no solo pasa por la mera transmisión de conocimientos. Está entre nuestras tareas la de proyectar la transferencia múltiple de saberes hacia la sociedad, mediante acciones de extensión de toda índole. Y entre ellas no es menor la del modelaje de buenos ciudadanos y de buenas ciudadanas que sepan comportarse de acuerdo con las circunstancias, que lideren proyectos capaces de combatir cualquier crisis. Que sean mujeres y hombres de su tiempo, en definitiva, conscientes de su pasado e implicados con su porvenir.

Una de las más elevadas misiones de la Universidad es la de capacitar a profesionales que al mismo tiempo se integren en una ciudadanía valiente y comprometida con valores democráticos de justicia y libertad. La universidad andaluza debe seguir siendo lo que ya es: esa herramienta útil para la transformación social, para buscar respuestas a las grandes interrogantes del mundo actual, para aportar soluciones a los problemas de nuestra comunidad y del mundo global donde está inserta. Para generar y transmitir conocimiento lejos de cualquier inercia, paralización o ensimismamiento.

En estos tiempos convulsos o inciertos, donde la pesadumbre puede atenazar cualquier voluntarismo, donde la Covid-19 ha dejado su poso pandémico y el desasosiego puede frenar cualquier idea o plan de innovación futura o de revitalización, la Universidad ha de dar un paso al frente y actuar en positivo. Desde la UMA, apoyada por la calidad del profesorado y del personal investigador, así como por el personal de administración y servicios, técnicos o profesionales que prueban día a día su entrega, trabajamos también sin descanso en llevar los avances de la ciencia a la sociedad andaluza.

Cuando hablamos de transferencia, la diversidad de acciones desarrolladas se relaciona con todos los campos del conocimiento. Por supuesto, algunas iniciativas destacan más que otras por su oportunidad o por su resonancia, y en algunas de ellas la contribución andaluza contribuye a esfuerzos internacionales. Es el caso reciente, por ejemplo, de la cámara disponible en un laboratorio de nuestro campus que simula la atmósfera de Marte y cuyo equipo ha participado en el proyecto de la NASA que acaba de aterrizar en el planeta rojo.

Con los pies en la tierra, la investigación universitaria también ha estado detrás de los respiradores que se fabricaron contrarreloj en los meses más duros de la pandemia, al tiempo que otros proyectos ya puestos en marcha en la UMA trabajan con denuedo por fortalecer la lucha contra el coronavirus desde sus laboratorios. También la investigación social o humanística ha desplegado múltiples proyectos educativos o de investigación que tienen como guía la mejora social en estas circunstancias, con escalas de aplicación diversa pero un mismo sentido universal.

Este esfuerzo se ve enriquecido asimismo por iniciativas surgidas en la propia organización, mediante el voluntariado de nuestro alumnado o personal, o también por las que se trenzan al alimón con el tejido empresarial: como nuestro afán por alentar jóvenes «start-ups» desde nuestro espacio Link-by-UMA, siempre a la vanguardia de la innovación. La expansión internacional, otro de los valores esenciales para unificar talento y conocimiento en pro del bien común, como la pandemia ha vuelto a poner de manifiesto, también está muy presente en la Universidad de Málaga, que colabora en tres campus de excelencia establecidos en nuestra región: Andalucía Tech, CEIMAR y Patrimonio.

Investigación, transferencia, innovación, emprendimiento, estudio, internacionalización… Abordamos con energía todos estos retos porque creemos con firmeza que la formación y la actividad universitaria constituyen un bien preciado que merece la pena. Solo la mejora de la educación de la juventud andaluza nos ayudará a mantener la esperanza de seguir creando poco a poco una sociedad más sostenible, más democrática, más justa, más solidaria, más fuerte.

Sin duda nos encontraremos, como estos meses atrás, con muchos escalones en nuestro camino. Y pese a tanto esfuerzo, puede que ni la Universidad, ni la investigación, ni siquiera la ciencia aparezcan en el debate público una vez acabe esta coyuntura derivada de la pandemia. Y ello a pesar de que el único resquicio de optimismo ha venido precisamente del aliento investigador. Pero las universidades públicas andaluzas seguiremos trabajando. Nuestra responsabilidad es dar respuesta a cualquier necesidad, ya sea persistente o novedosa, a todo lo que pueda depararnos el futuro. Queda mucho por hacer, pero estamos convencidos de que no hay razón alguna para desistir.