05 de noviembre de 2017
05.11.2017
Agricultura

La Mayora da a conocer su papel histórico en los orígenes del fresón de Huelva

La finca experimental de Algarrobo, que depende del CSIC y la UMA en la actualidad, permitió hace casi medio siglo impulsar nuevos cultivos intensivos en la comunidad andaluza

05.11.2017 | 11:59
Una de las plantaciones de fresas con carácter experimental.

Qué sería Andalucía sin embajadores agroalimentarios como el fresón de Huelva o los subtropicales de la comarca de la Axarquía. Detrás de estas variedades que no son tradicionales en suelo andaluz está una finca de apenas 50 hectáreas, dependiente del CSIC y la UMA pero que tuvo su origen en un convenio del Gobierno español con el Instituto Alemán: La Mayora. Y es que este espacio presume, 50 años después, de haber impulsado la adaptación de la fresa y su posterior producción intensiva.

Los actuales responsables de la finca pública recuerdan que recientemente se le ha dado el nombre de avenida Doctor Wienberg a la vía de acceso a la propia Estación Experimental que gestiona directamente el CSIC. «Es una forma de agradecer, públicamente, el papel de quienes en su momento crearon este centro de investigación agraria», relata el alcalde algarrobeño, Alberto Pérez (PSOE).

El científico alemán Hans Dieter Wienberg, de 88 años de edad y Doctor Honoris Causa por la Universidad de Málaga, se mantuvo al frente de las instalaciones axárquicas entre los años 1961 y 1975. Fue precisamente a mediados de la década de los setenta cuando empezaron a proliferar las fincas dedicadas al cultivo de la fresa en la Axarquía malagueña.

Posteriormente, aquellas explotaciones intensivas dieron paso a los invernaderos, hasta que en la actualidad el subtropical ha tomado todo el protagonismo, con una facturación en exportaciones que se eleva, según la Junta de Andalucía, por encima de los 250 millones de euros anuales.

Wienberg jugó un papel fundamental, tras el acuerdo entre los gobiernos español y alemán, en el desarrollo de la agricultura malagueña y andaluza. Pero no menos significativo es que muchos de los primigenios investigadores dieran a conocer los encantos climatológicos de la comarca malagueña más oriental.

De esa forma acarrearon inversiones millonarias con capital germano. Primero se construyó, a principios de la década de los setenta, el centro internacional de Torrox Costa, con al menos 300 familias de origen berlinés que eligieron este enclave turístico para adquirir una segunda residencia. Ahí nació el peso específico del municipio que presume del «Mejor Clima de Europa», como principal colonia alemana en suelo peninsular.

Pero también generó un impacto turístico La Mayora en el propio municipio algarrobeño. De hecho, en el litoral se instaló una segunda comunidad de residentes alemanes y la localidad se asentó como enclave turístico, guiado también por la bonanza meteorológica que compartía con Torrox y localidades costeras como Mezquitilla o Lagos, en Vélez Málaga, o El Morche, en el límite entre el municipio veleño y el torroxeño.

La finca experimental permitió la optimización posterior de numerosas variedades de chirimoyo, tomate, pimiento o pepino. Pero nunca dejó de olvidar la figura de Winberg, que aún pasa temporadas en su país de origen y los compagina con etapas vacacionales en tierras axárquicas. Su sueño siempre fue el de que La Mayora nunca perdiera su protagonismo como centro de investigación y ni siquiera lo perdió con la reciente crisis.

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