Blog 
Pequeñas cosas cotidianas
RSS - Blog de Carmen Donate González

El autor

Blog Pequeñas cosas cotidianas - Carmen Donate González

Carmen Donate González

Soy ama de casa de mediana edad, una especie en peligro de extinción.

Sobre este blog de Málaga

Reflexiones sobre las pequeñas cosas que me llaman la atención a lo largo del día.


Archivo

  • 12
    Abril
    2014

    Comenta

    Comparte

    Twitea

     

    El valor del silencio.

     Por circunstancias, me ha tocado realizar un tour hospitalario en estos últimos días, Materno, Regional, Hospital Civil incluido  pasando por urgencias y observación. Se agradece el silencio, enormemente, cuando se está enfermo.  

      Desde hace varios años, el actual lo he notado más por hacerlo casi desde dentro, me pregunto si debo ser la única que no entiende que para expresar la devoción popular a una imagen sea preciso cortar un servicio de urgencia de un hospital público. Mi perplejidad, en cierto modo indignación, ha ido creciendo con los años, conforme el traslado del Cautivo se alarga y se alarga. En aquellos primeros  tiempos que lo visitó, a las diez de la mañana o antes ya estaba en su casa hermandad. No acierto a entender que para la realización de un acto religioso, en un país laico, con la excusa de llevar consuelo a los enfermos, quede desasistido el servicio que primero se precisará cuando se enferma de gravedad y su acceso a él.  

       Ya se indica la entrada al recinto hospitalario mediante carteles que ruegan silencio o la prohibición de fumar; ya dentro la de dejar espacio, tener despejados pasillos y entradas. Vamos, justo lo contrario de lo que ha sucedido esta mañana. Si atendemos al tinglado que colocan para los actos, situado justo delante de paliativos, los pobres enfermos que  andan, sea al inicio o llegando al absoluto final de su viaje sin retorno, no acertarán a comprender con ese súbito ruido de trompetas y tambores, si están escuchando melodías celestiales llegando ya a la meta o bien se les abren las puertas del infierno o del purgatorio. Los que anden en la UCI situada sobre la entrada, en la primera planta, alterado su reposo durante un buen rato no andarán muy cómodos o lo que pensarán los que estén esperando en urgencias envueltos en esos sonidos impropios del lugar, o los de observación. ¿Y los que estén con oxigeno?, dicen que coloca bastante, igual creen que están flipando ante tamaño estruendo y gentío. Parece que el efecto que consiguen es justo el contrario, molestar en lugar de animar.

          En la actual situación de recortes, de saturación de servicios, de falta de personal, me parece ilógico e injusto, que los trabajadores, es de suponer que con permiso de sus superiores se dediquen a llevar un trono en lugar de atender a los enfermos que es para lo que se les paga, más cuando el encontrar la entrada a tiempo o ser atendido en el acto puede suponer salvar la vida. Sin olvidar que deja inoperativo el servicio de urgencia, el 061, sin posibilidad de entrada o salida de las ambulancias a su base. En definitiva, que los actos se realizan en el lugar que mas estorban

      ¡Qué bonito es el silencio!  Sobre todo cuando se desea y no se tiene.

      Como usuaria del sistema público de salud,  me parece llegado el momento oportuno para comenzar a expresar mis quejas sobre tales cuestiones Lo que me  resulta inadmisible es que el SAS lo consienta, si la Cofradía lo pide y los dejan, mejor para ellos y peor para los enfermos. También  encuentro bastante fuerte que un traslado de unas imágenes, una distancia de media calle,  dure más de seis horas. Ahora que anda nuestro obispo pensando en restringir los traslados previos a Semana Santa, debía tener en cuenta tal cuestión, a fin de cuentas la gente no acompaña al Cautivo al HC, la gente acompaña al Cautivo, lo lleven al lugar que lo lleven. Por cierto, en calles con solera del barrio hay centro de mayores que estarían encantados de recibirlo de seguro, enfermos crónicos en cantidad, se presupone por la edad, y ya cumplirían su propósito sin estorbar, por dar ideas.

     

     

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook