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Reflexiones de un sureño mediterráneo
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Jonathan Andrades Torres

Docente con mucho que aprender y mucho que enseñar. Defraudado del mundo y esperanzado en el género humano. Malagueño de los de verdad.

Sobre este blog de Málaga

Blog de libre opinión sobre política local, autonómica y nacional. Y Málaga por encima de todas las cosas, Andalucía o España...


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  • 09
    Junio
    2013

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    LA TRAMPA DEL LABERINTO COSTASOLEÑO

    Es esta una definición, la del título, con la que mejor se puede calificar el embrollo burocrático de cuatro administraciones de distinto matiz político para poder iniciar en Málaga cualquier proyecto de relumbrón. El comunicado de Shatat, vicepresidente del Málaga CF, el pasado viernes ponía el foco en esta cuestión para justificar, no sé si del modo más acertado, el paso atrás del jeque en su voluntad inversora y por ende en sus cumplimientos de pago  del canon de concesión del Puerto de La Bajadilla. Son muchas las cuestiones que se han sucedido al respecto y poco lo expuesto a la luz pública. Lo único claro para los medios malagueños es la condición de moroso de Al Thani que, sin una adecuada estrategia de comunicación, parece perder razones a cada día que pasa apuntado desde la Junta, y ahora desde ayuntamiento y diputación que, en comunicado conjunto con los primeros, dieron la réplica en base a una, dicen, actuación responsable por su parte en todo momento. Lo cierto es que no desvelaron toda la verdad que envuelve a esta por ahora fracasada colaboración simbiótica. Hay ciertas pistas que no pasan inadvertidas para sospechar de algo más que una decisión caprichosa de una de las partes. La contratación por el jeque de los servicios en asesoría de Rodríguez de la Borbolla, ex presidente andaluz; y del arquitecto Seguí, estrecho colaborador de la Junta cuyo proyecto técnico de ampliación del puerto ¡vaya si costó! (casi 4 millones de euros), no son una mera casualidad sino el modus operandi de una administración andaluza intervencionista que pone precio y condiciones “muy particulares”, amén de las jurídico-legales, para permitir radicarse aquí.

    Nadie debiera dudar de que el Sheikh Abdullah vino para quedarse. Y su apuesta fue decidida como empresario ambicioso, también en la parcela deportiva. La persecución al Málaga C.F. desde la LFP, la UEFA e incluso veladamente desde estamentos autonómicos han agudizado el sentimiento de agravio en  el máximo propietario por cuanto no ha habido una misma vara de medir respecto a otros equipos españoles y europeos. La recogida de firmas y el apoyo popular, mediático e institucional a la misma dan buena muestra de ello.

    Creo que algo se nos escapa a todos los aficionados y, sin querer pensar mal, también a los medios malagueños. Por fuentes fiables, un servidor pudo saber que no fueron todo alfombras rojas al paso del catarí. Todo fue ganar el concurso de La Bajadilla y presentar su proyecto estrella en sociedad cuando comenzaron los trámites tortuosos y la devaluación del proyecto inicialmente aprobado con la desaparición del hotel y la disminución de las zonas comerciales. No fue lo acordado y sólo eso dota de razones al jeque y a su equipo para su indignación. La respuesta de la administración en la línea del limbo legal al que dejaron disfrutar a todos los gobiernos del GIL en Marbella fue “hágase y luego se verá”. La misma irresponsabilidad que ahora se achaca a los inversores, enmarañados en la trama administrativa y sus obligaciones de pago, se diluye cuando por activa y por pasiva han dejado claro que su intención era y es respetar la legalidad y normativa vigentes, esa misma que es capaz de verse modificada en la playa de la Barceloneta con el Hotel Vela o en Madrid con el EuroVegas flexibilizando para este, normativas aéreas, ambientales o sanitarias. Da qué pensar que en este país del “Vuelva usted mañana” no todos somos iguales dependiendo del área en que residamos. El entramado decimonónico de competencias made in Spain hace temblar a cualquier inversor foráneo que se precie, pero en nuestra región siempre aportamos un puntito más de ineptitud y cortijerismo que nos hacen ser el hazmerreír de todo el país y, lo que es peor, nos condena a ver pasar lo que bien podrían haber sido buques insignia de esta tierra como el Eurodisney en Benahavís, el Gran Casino de la Costa del Sol o un Gran Premio de F1 pensado en Fuengirola. Repito, algo se nos escapa a todos y no estamos precisamente ante un jeque tieso como muchos llegaron a escribir jocosamente sino ante administraciones obstaculizadoras de inversiones en Málaga.

    En aquel verano de 2010 nadie, mucho menos Sanz, advirtió al jeque del laberinto en el que se adentraba si apostaba por una tierra donde sus asuntos no se tratan con la suficiente diligencia por muy estratégicos que puedan suponerse. El incumplimiento en el saneamiento integral, la tan manida promesa del tren litoral y el desvío del Corredor Mediterráneo salvando toda nuestra costa son una buena muestra de la desidia de la clase política con la Costa del Sol.

    Me pregunto qué habremos hecho.

     

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