Los agentes de la Comisaria de Estepona que trabajaban de paisano se pusieron manos a la obra al ver que un Toyota Land Cruiser realizaba una maniobra brusca. Consultaron la base de datos, comprobaron que el todoterreno constaba como sustraído en la localidad madrileña de Alcobendas y activaron un dispositivo para interceptarlo. Sin embargo, durante el seguimiento detectaron otros dos vehículos de idéntica marca y modelo al anterior que circulaban en grupo por la AP-7 en dirección Algeciras.

Uno de los conductores aumentó su velocidad hasta superar los 200 kilómetros por hora, por lo que se estableció un control en el peaje de Manilva para intentar detener su marcha. Cuando llegó, tras percatarse del cierre policial, ignoró las señales, arrolló la barrera del peaje y continuó su fuga a gran velocidad. Las patrullas siguieron con la persecución durante 30 kilómetros, que concluyó cuando el conductor perdió el control del todoterreno e impactó violentamente contra un camión. Aunque el ocupante intentó escapar a pie, los agentes lograron detenerle. Tanto el arrestado como el camionero no sufrieron heridas de consideración.

Estado en el que quedó uno de los todoterrenos tras colisionar en la AP-7. Policía Nacional

Otra patrulla uniformada logró interceptar en el peaje de la AP-7 el segundo de los vehículos sustraídos, cuyo conductor no puso resistencia, mientras que el tercer todoterreno fue bloqueado en el punto kilométrico 138. Los investigadores determinaron que los tres turismos, de la misma marca y modelo, fueron robados entre el 16 y 23 de marzo en diferentes municipios de Madrid por una organización dedicada a la sustracción de vehículos de alta gama por encargo para abastecer a otros grupos dedicados al tráfico de drogas. Los tres detenidos, de entre 23 y 43 años, ya han sido puestos a disposición judicial.