13 de enero de 2015
13.01.2015
Poesía | Obituario

Fallece Ignacio Caparrós, el gran amante de los retos literarios

Profesor de Lengua y Literatura y exdirector del Centro Generación del 27, el autor atesoró numerosos premios

13.01.2015 | 12:23
Ignacio Caparrós, en una imagen de archivo.

Ha fallecido a los 58 años Ignacio Caparrós, profesor de Lengua y Literatura, exdirector del Centro Cultural de la Generación del 27 y, sobre todo, un amante de los retos literarios. Un cáncer terminó la madrugada del lunes al martes con la vida de un hombre capaz de escribir un libro, "Agua sin cauces", compuesto por más de 800 versos sin un solo verbo, o de lanzar un poemario, "Titúlame", un centenar de poemas con título "invisible": el lector que acertara un título se llevaría 5.000 euros. Fue éste el desafío "más loco de todos" los que abordó el malagueño.

Ignacio Caparrós (Málaga, 1955) era licenciado en Filología Hispánica y profesor de Lengua y Literatura Españolas desde 1981. Entre 1996 y 1999 fue Director del Centro Cultural Generación del 27 de la Diputación de Málaga. Ha publicado más de 20 libros y tiene otros tantos inéditos. Entre los editados cabes destacar 'Deseo de la luz', que fue Premio Bahía en 1998; y 'Del desencanto y otras pesadumbres', Premio Ciudad de Valencia Vicente Gaos (2000). Caparrós también ha hecho traducciones del francés al español de obras como la de 'Las flores del mal' de Charles Baudelaire, y la de 'El cementerio marino', de Paul Valery. Ignacio Caparrós ha obtenido muy diversos galardones en poesía y prosa, entre ellos el Premio Bilaketa Villa de Aoiz, el Conrado Blanco de León, el Premio Ciudad de Archidona, y el Premio Olivo de Jaén, entre otros. Parte de su poesía ha sido traducida al francés, al árabe, al italiano, al búlgaro, al portugués y al georgiano.

Una trayectoria singular la de Caparrós, basada en una pregunta retórica: "Por más nimio e intrascendente que sea algo, es susceptible de ser poetizado... ¿Por qué no hacerle un poema a un tapón o a un mojito? Y una obra escrita casi por entero en una mesa número 1 del bar Flor, frente a la plaza de toros de La Malagueta, donde el literato y docente acudía cada mañana desde hacía 40 años a observar y escribir. Hoy ha faltado a su cita.

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