Jairo Zavala, corazón y motor de Depedro, pasará el 21 de enero por la París 15 para ofrecer su más reciente repertorio, Máquina de piedad, que introduce novedades en su estilo. «Ahora tengo más notoriedad pero cambiará. He estado mucho más en el otro lado, en carreteras secundarias, y sé que eso volverá», asegura.

El disco Máquina de piedad presenta sonidos distintos al sello Depedro, quizá más actuales.

Me lo ha dicho más gente, pero yo no me doy ni cuenta. Siempre intento cambiar el curso de la música y me sale la misma mierda [ríe]. La caja de ritmos ha llamado la atención, cosa que me alegra mucho, aunque la he utilizado más veces. Una caja que, por cierto, se usaba en los 80. Yo siempre llego tarde a todo [ríe],pero sí que es verdad que el mezclador no es habitual y eso ha aportado un sonido algo diferente.

Pero no abandona su folk-rock.

En el disco hay un poco de todo. Depedro siempre ha sido muy ecléctico y he bebido de muchas fuentes. Sí que creo que he conseguido tener una voz propia. Por eso creo que es un poco indiferente si una canción tiene un color u otro. El proyecto tiene una personalidad bastante definida y al final lo que importa es la canción, no cómo se vista.

Casi no pudo presentar en directo su disco anterior, Érase una vez, para niños.

Queríamos hacer conciertos acústicos en formato más íntimo, pero ya no pudo ser. Es un disco dedicado a la infancia, inspirado en mi propia experiencia como niño y como padre. Son canciones que nacieron en mi casa de forma natural para explicarles cosas a mis hijos y con frases que les robaba a ellos. Lo que tenía claro es que no quería decorarlas de forma condescendiente. Los niños son seres cognitivos iguales o superiores a los adultos en muchas ocasiones. No hay que tratarles como idiotas. En otros países hay mucha más música infantil. Animo a mis colegas a que hagan discos para niños porque mis hijos necesitan escuchar canciones que musicalmente sean interesantes y no estén totalmente edulcoradas.

Se enorgullece de llevar desde los 19 años viviendo de la música. ¿Es su mayor éxito?

Totalmente. Ahora tengo más notoriedad pero cambiará. He estado mucho más en el otro lado, en carreteras secundarias, y sé que eso volverá. Pero seré igual de feliz. Ni miro al pasado ni al futuro porque es muy aburrido. Solo disfruto del momento. El éxito es vivir de lo que te gusta y soy muy consciente de lo afortunado que soy.

¿Sigue unas pautas para componer?

Parto de un conflicto tremendo porque me cuesta muchísimo. Me encantaría decirte que soy muy prolífico, pero no es así. Es un sufrimiento muchas veces. Me gustaría que mis compañeros me explicaran cómo lo hacen. Sí que tengo un proceso de ir descartando, porque lo que no me gusta sí que lo sé. Por eso al final lo que permanece es lo que se queda. Hay veces que hago primero la música y otras que la letra. En este disco, por ejemplo, he escrito con compañeros, que es una cosa que casi no había hecho.