A nadie se le escapa que estamos pasando por un bache económico: tanto los bolsillos familiares como las cuentas de las empresas se están resintiendo por culpa de la inflación y los precios de la energía. Pagar las facturas se ha convertido en una carrera de obstáculos, y ahorrar es casi una ilusión estos días.

Los métodos y trucos para todas aquellas personas que necesitan apartar una pequeña (o gran cantidad) al mes no paran de proliferar: todo tipo de consejos y estrategias para que cuando llegan los últimos días antes de cobrar todavía tengamos dinero suficiente en nuestra cuenta para terminar el periodo holgadamente y, además, guardar un poco para cubrir gastos extra o ir haciéndonos un colchón para imprevistos.

Este es el principal obstáculo para ahorrar

Entre todos los planes para ahorrar dinero, hay uno que recomiendan los expertos, especialmente: se trata de una táctica para anular los millones de estímulos que recibimos diariamente y que nos invitan a comprar de forma compulsiva.

La mayoría de compras que hacemos no son el resultado de una decisión tomada racionalmente: todo lo contrario. En un amplio porcentaje de ocasiones, nuestra tarjeta de crédito está dirigida con el corazón y no con la cabeza. Con la facilidad que tenemos actualmente para añadir cosas al carrito y pulsar el botón de "pagar" directamente desde nuestro teléfono, la carrera por ahorrar se ha convertido en una auténtica lucha contra nosotros mismos.

Antes, teníamos que desplazarnos físicamente hasta la tienda y contar billete a billete cuánto dinero íbamos a desembolsar para pagar lo que comprábamos (ya fuera necesidad o capricho). Ahora, con la aplicación de cada tienda instalada en el móvil, la tarjeta de crédito en el wallet del teléfono y los envíos gratuitos, se hace realmente complicado no renunciar a esos antojos que tenemos gracias a los anuncios en televisión, redes sociales o vallas publicitarias.

Cómo gestionar el dinero para ahorrar todos los meses

Lo primero que tenemos que hacer para ahorrar es hacer una radiografía de nuestra economía: cuántos ingresos y cuántos gastos tenemos al mes. Una vez descontado qué dinero nos queda tras los pagos fijos, podemos concretar qué cantidad queremos ahorrar mensualmente.

Para conseguirlo, es fundamental apartar el ahorro a principio de mes y no al final: así condicionaremos nuestros gastos al dinero que nos queda y no al revés.

Por último, un buen consejo para ser conscientes de cuánto estamos gastando y así no abrir la cartera tan a la ligera es intentar pagar en efectivo: bien yendo físicamente hasta la tienda o utilizando la opción de "pagar contra reembolso".

El truco de las 72 horas para gastar menos dinero

Finalmente, y conociendo todo lo anterior, podemos poner en práctica el eficiente "truco de las 72 horas": este consiste en esperar tres días antes de tomar la decisión y pagar cuando vemos algo que queremos o necesitamos. Por ejemplo, si estamos en Instagram y vemos el anuncio de un bolso que nos gusta, tenemos que esperar hasta 72 horas después para comprarlo.

Gracias a esto, tendremos tiempo para evaluar si realmente necesitamos ese producto y tenemos dinero suficiente para hacer frente al desembolso, o si simplemente se trata de una compra compulsiva fruto de los estímulos publicitarios.

Para que este método funcione, es importante que desconectemos del artículo: es decir, que pasemos las 72 horas sin mirarlo en Internet para poder tomar una decisión realmente consciente si finalmente nos decantamos por hacer la compra.